Ésta no es la primera vez que alguien decide reescribir la historia de los inicios del mundo mediante una película cómica. Mel Brooks lo hizo décadas atrás y los Monty Python también. En ambos casos hubo un gran éxito de público (y taquilla), así que ¿por qué no hacer algo parecido pero más moderno?. Eso es lo que se debió plantear el veteranísimo actor-guionista-director Harold Ramis, que nos trae una nueva película con una pareja de protagonistas realmente contundente: Jack Black, tan desatado como siempre, y Michael Cera, ideal en su papel de pelele empanado. Junto a ellos una tonelada de cameos de amigos y cómicos varios que conforman una película satírica tanto de nuestro pasado como de nuestro presente.
EL ARGUMENTO
Nos situamos en una aldea de salvajes (avanzados, no penséis que son cavernícolas de los que no conocen ni el fuego). Zed es un cazador, el peor de la tribu, y Oh, su amigo, un recolector. Juntos intentan sobrevivir en una pequeña sociedad que les margina y en la cual no consiguen, ni esforzándose al máximo, procrear con las mujeres que aman. Un día a Zed se le ocurre comer el fruto prohibido, unas misteriosas manzanas doradas que cuelgan de un árbol todavía más misteriosa. Y al hacerlo, además de creer que se ha convertido en el elegido de Dios, es expulsado de la aldea, no sin antes quemarla hasta los cimientos. Oh, por cosas del destino, le acaba acompañando, y juntos se adentran en una aventura que les llevará a través de la casa de Abraham, la de Abel y Caín, y cómo no, por la ciudad de Sodoma.
LA PELÍCULA
El guión de Año Uno es muy desvergonzado y tiene más bien poco respeto hacia nada. Por decirlo de otro modo, es bestia, y mucho, planteándose la mayor parte de las bromas desde un punto de vista radical, directo, y bizarro. La inocencia-estupidez de los protagonistas da pie a situaciones enrevesadas que siempre terminan con cómico resultado (al menos para el espectador). Pero no todo es tontería tras tontería, la película guarda sátira no sólo para los tiempos antiguos, donde nadie sale libre de puya, sino también para la sociedad actual. Y aunque éstas referencias están un poco escondidas, si leemos entre líneas apreciaremos la intención de los guionistas por mostrarnos que no hemos cambiado mucho en ciertos pensamientos absurdos en cientos de años.
Al final de la película un buen surtido de tomas falsas confirma lo habitual en estos proyectos: que la versión Unrated que aparezca en Blu-ray estará mucho más completa y tendrá escenas de interés eliminadas.
EL REPARTO
Los aficionados a la comedia reconocerán a muchas caras conocidas del género, pero el núcleo del film está entre Jack Black y Michael Cera. El primero es ya un mítico de Hollywood, con algunas grandes películas a sus espaldas (y otras no tanto, todo sea dicho) y una personalidad que aplica a todos sus personajes por igual, creándose cierta relación entre todos ellos. En Año Uno caracteriza a un salvaje, pero no dudamos que Jack Black sería tal cual actúa él si estuviera en esa situación. Le acompaña Michael Cera, que aunque también tiene cierta experiencia en la comedia (Supersalidos, por citar una película), también ha hecho sus cositas en otros géneros. Es un joven actor con gran proyección y su estilo de comedia es más silencioso, bordando en Año Uno la caracterización de un personaje atolondrado y pelele. Sobre los secundarios, hay de todo, desde cameos como el de Paul Rudd (que ni sale en los créditos), hasta interpretaciones de notable alto, como las de Hank Azaria, Olivia Wilde, Oliver Platt, June Raphael, Juno Temple, o Xander Berkeley. Mención especial a la aparición del siempre divertido Christopher Mintz-Plasse, que ya se está convirtiendo en un habitual de éste tipo de comedias.
El director, por su parte, es Harold Ramis, mítico entre míticos. Además de contar con una larga trayectoria como actor (entre otras cosas, fue uno de los Cazafantasmas), ha dirigido comedias tan famosas como Una terapia peligrosa o Atrapado en el tiempo. Con éste film, donde ha realizado tarea de guionista, productor y director, vuelve a lo grande.
CONCLUSIÓN
Año Uno es otra forma de ver la historia más antigua del mundo y de, porqué no, reirnos de ella. Recupera el planteamiento de algunas comedias antiguas y lo adapta a los días de hoy, con muchas bromas obscenas y marranas donde Jack Black se encuentra en su salsa. El guión también tiene espacio para un poco de sátira actual y de mensaje, aunque estaríamos negando lo obvio si no dijéramos que Jack Black y Michael Cera oscurecen todo lo que aparece en pantalla con su presencia. Para pasar un buen rato siempre y cuando te gusten éste tipo de películas de humor absurdo y bizarro.
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