Crítica: Los Sustitutos

Menos mal que el narrador del cortometraje Ciclope está doblado por Ramón Langa (la voz de Bruce Willis), porque sino seguramente más de uno se saldría de la sala pensando haberse equivocado de sitio. Porque antes de comenzar la emisión de Los Sustitutos, en algunos cines se nos ofrece la posibilidad (u obligación, depende de como lo miremos) de ver el citado cortometraje, de factura española, pero con un estilo y una calidad que sorprenden por lo distinto que está de las producciones nacionales. Una vez terminado, quien no se haya salido de la sala puede comenzar a disfrutar con la nueva película protagonizada por Willis, un film de ciencia ficción basado en un comic que hizo mucho ruido cuando se publicó entre los años 2005 y 2006.

EL ARGUMENTO

Un futuro no muy lejano: año 2017, los humanos viven aislados en la comodidad de sus hogares, apenas salen de ellos y cada vez se han recluido más con la ayuda de los sustitutos. Estos son unos cuerpos robóticos controlados a distancia por las propias personas, quienes usándolos se encuentran totalmente seguros en sus casas. Con un sustituto, al cual le puedes dar el aspecto que quieras (tu mejor versión de tí mismo, cuando aún eras guapo y tenías pelo, en el caso del personaje de Bruce Willis), puedes ir a trabajar sin moverte de casa y resistir accidentes, intentos de asesinato y cualquier cosa que se nos ocurra. Son un invento que ha conseguido prácticamente eliminar la delincuencia, el miedo, y el sufrimiento de las personas.

El protagonista es el agente del FBI Tom Greer, que como el resto del mundo, tiene su propio sustituto para realizar un trabajo más arriesgado que el de la mayoría de personas. La misión que se le encomienda al comenzar la película no es nada sencilla: investigar el primer asesinato ocurrido en años, que curiosamente es el hijo del hombre que inventó a los sustitutos. Poco después de comenzar la investigación Greer descubre que existe un poderoso arma capaz de destrozar a los sustitutos y matar a su controlador al mismo tiempo. Una herramienta que en malas manos podría suponer la eliminación de prácticamente toda la humanidad. Y quizá hay alguien interesado en ella: El Profeta, el líder de las personas que están en contra de los sustitutos, y que viven aisladas en comunas y territorios libres de robots. A Greet le tocará lidiar entre los dos mundos y unir las piezas de un rompecabezas en el que la humanidad tiene mucho que decir.

LA PELÍCULA

Lo cierto es que nos imaginábamos Los Sustitutos más vacía y sin mensaje, pero la historia de Robert Venditti y el guionista John Brancato nos ha sorprendido gratamente. No sólo plantea una cuestión moral interesante (¿estaríamos dispuestos a perder nuestra humanidad por la comodidad y seguridad que aportan los sustitutos?), sino que el desarrollo de la película es emocionante y tiene la intriga suficiente como para sorprenderte en más de una ocasión. El tema da para mucho y aunque el desenlace no deja las cosas claras del todo, es menos complaciente de lo habitual en Hollywood y refuerza la buena imagen del personaje de Willis que nos habíamos formado a lo largo de la historia. En definitiva, es, además de una crítica a la sociedad, un aviso por lo que pudiera pasar en tiempos venideros y un gran entretenimiento, todo al mismo tiempo.

EL REPARTO

Aunque lo normal sería comenzar hablando de Bruce Willis, vamos a cambiar de aires y comentar el trabajo del director: Jonathan Mostow. Éste cineasta americano llevaba unos cuantos años en el dique seco tras las críticas que recibió por la tercera entrega de Terminator (2003), pero ha sabido levantarse de la caída y demostrar que todavía le queda cuerda para rato. Con Los Sustitutos nos ofrece una dirección que sabe cómo combinar el uso de efectos especiales (los justos, sin tirar la casa por la ventana con explosiones tontas) y el desarrollo de una historia muy bien llevada. Ahora sí, el reparto también cumple con las expectativas, aunque Willis eclipsa a todos los intérpretes sin dejarles apenas destacar. Las dos mujeres que hay en la vida del protagonista: su esposa (Rosamund Pike) y su compañera (Radha Mitchell) ofrecen buenas interpretaciones, pero se quedan siempre en un marcado segundo plano. Lo mismo ocurre con los otros dos grandes nombres del reparto: James Cromwell y Ving Rhames, el primero en el papel que siempre le toca caracterizar, y el segundo con una enorme barba que apenas nos permite reconocerle. Cumplen el expediente, pero la palma se la lleva Willis, consiguiendo darnos una doble actuación de lujo: rígida y serena en su versión de sustituto, y desesperada y humana en la de su cuerpo real. Si tenemos que elegir entre una de las dos lo tenemos claro: le preferimos sin pelo y con magulladuras.

CONCLUSIÓN

Buena ciencia ficción, no tan alejada de la realidad como la planteada en otras películas, y más viable de lo que podríamos imaginar. Ya se han realizado muchos avances en la tecnología de control a distancia de herramientas mediante el cerebro (ordenadores, por ejemplo), así que los sustitutos no nos suenan tan imposibles de llegar a ver algún día. De ocurrir esto habrá que replantearse muchas cosas y echarle un vistazo a ésta obra en la que el personaje de Willis nos enseña mucho sobre lo que significa ser un humano.

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One Trackback

  • 6 Octubre 2009 | Permalink | Responder

    Información Bitacoras.com…

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