Notas de Producción: El Hombre Lobo

INSUFLAR NUEVA VIDA A UN CLÁSICO

Se le ha dado un sinfín de nombres en numerosas culturas durante miles de años. La mítica criatura conocida bajo el nombre de licántropo ha fascinado al mundo; un ser humano con la extraña habilidad de transformarse en lobo las noches de luna llena. Desde los mitos de los antiguos griegos hasta las crónicas de Gervasio de Tilbury, escritas en 1212 en la enciclopédica “Otia Imperialia”, las historias de terror acerca de hombres lobo han dominado las culturas de este mundo durante siglos.

Pero la criatura no saltó a la gran pantalla hasta hace siete décadas, exactamente en 1935, cuando Universal estrenó El lobo humano, del director Stuart Walker. Sin embargo, fue la clásica El hombre lobo, de 1941, la que estableció con firmeza el mito del licántropo en el mundo del cine. La película creó un personaje emblemático a través de la trágica figura de un noble llamado Lawrence Talbot, interpretado por Lon Chaney Jr, hijo del famoso actor del cine mudo, Lon Chaney, protagonista de El fantasma de la ópera y El jorobado de Notre Dame.

El hombre lobo, dirigida por George Waggner a partir de un guión original de Curt Siodmak, fue una de las famosas películas de monstruos de Universal en una época propensa a imaginar criaturas de pesadilla. El personaje de Talbot volvió a aparecer en películas del estudio como Frankenstein y el hombre lobo, La zíngara y los monstruos, La mansión de Drácula y Abbott y Costello contra los fantasmas.

La original, con el eslogan “Su escalofriante aullido es un canto a la muerte”, se convirtió en un clásico instantáneo a pesar de durar sólo 70 minutos, muy poco para una película de monstruos. Fortaleció la fama de Lon Chaney Jr e incluía pequeños papeles de otros “monstruos” de Universal, como Claude Rains, de El hombre invisible, en el papel de sir John Talbot, y Bela Lugosi, de Drácula, en el papel del gitano que descubre la maldición que han echado a Lawrence.
Hace tiempo que el actor y productor Benicio Del Toro es un apasionado del género. La idea de rendir homenaje a estas películas nació hace años en su casa hablando con su representante y productor, Rick Yorn.

Este último explica por qué le interesó el proyecto desde el principio: “De niños, las películas de monstruos nos afectaron mucho a mis hermanos y a mí. Desde que llegué a Hollywood, he querido hacer un remake de una de esas películas. Un día, hace años, en la casa de Benicio, vi el cartel de El hombre lobo. Era un primer plano de Lon Chaney Jr disfrazado de monstruo. Miré a Benicio, que en la época llevaba barba, y le pregunté: ‘¿Te gustaría hacer un remake de El hombre lobo?’

Benicio Del Toro estaba dispuesto a rendir un homenaje al género que tanto le gustaba desde niño. Aun sabiendo que una película así requería horas de maquillaje para colocar las prótesis, no le importó. “Frankenstein, Drácula, la momia… Cuando era pequeño vi todas las películas de estos personajes”, dice. “Uno de mis primeros recuerdos de un actor interpretando es Lon Chaney haciendo de hombre lobo. Queríamos rendir un homenaje a esta película y a la anterior, El lobo humano, con Henry Hull. Estábamos convencidos de que sería fantástico conseguirlo”.

El actor no quería hacer un remake fotograma a fotograma, sino una versión dirigida a un público actual. En su opinión, la historia creada por los guionistas Andrew Kevin Walker y David Self “aporta algo nuevo, tiene giros inesperados, además de un toque moderno, sin dejar de honrar la historia original”.

Benicio Del Toro y Rick Yorn hablaron con el productor Scott Stuber, que también estuvo de acuerdo en que había llegado el momento de hacer una versión moderna. “Hemos añadido ciertas cosas, pero queríamos ser fieles al original”, explica el productor. “El hombre lobo es un símbolo de mucha fuerza porque todos llevamos un poco de él dentro. Todos sentimos rabia. Todos hemos ido demasiado lejos alguna vez, hemos hecho algo que no debíamos. Llevamos algo primitivo dentro y debemos aprender a controlarlo. Si no lo hacemos, estamos condenados”.

El productor siempre supo que Benicio Del Toro era perfecto para el papel protagonista. Hablando del oscarizado actor, dice: “Benicio tiene una mirada muy intensa. Su poder de comunicación durante la transformación es crítico para la película. Nos esforzamos en que hubiera la menor separación posible entre el actor y el hombre lobo para que la bestia no estuviera a un lado y Benicio al otro. La interpretación es crucial para que el espectador pueda sentir algo por el personaje. Desde luego, los efectos especiales son asombrosos, pero ayudan a subrayar la interpretación, no son la base”.

Sean Daniel se unió a los tres cineastas y aportó su experiencia en el relanzamiento de películas de monstruos: participó en el lanzamiento de las entregas de La momia, de Universal Pictures. Hablando de su participación, el productor dice: “Me sentí muy halagado de que me llamaran para unirme a un proyecto donde vuelve a la gran pantalla otro de los geniales monstruos de Universal que tanto me gustaban de niño”.

Los productores empezaron a buscar un director que no sólo fuera capaz de llevar el guión a la gran pantalla, sino que pudiera realizar una película de terror donde debían unirse a la perfección los efectos visuales, digitales y con prótesis.

El director Joe Johnston se subió a bordo después de que Mark Romanek abandonara el proyecto durante la preproducción. Premiado con una estatuilla a los Mejores Efectos Visuales por En busca del arca perdida, como realizador tiene en su haber películas basadas en personajes, como Cielo de Octubre, y otras de acción como Parque Jurásico III y Océanos de fuego/Hidalgo.

Como en cualquier otro proyecto, Joe Johnston se interesó más por la historia que por el espectáculo. En el guión escrito por Andrew Kevin Walker y David Self, descubrió “además de la acción, de la sangre y del miedo, una historia de amor entre Lawrence Talbot y Gwen, la novia de su hermano muerto. Quería que esta relación fuera el elemento que uniera el relato, la pieza clave que permitiera al público entender el horror del que es presa Lawrence”.

Como ex director artístico, estaba entusiasmado con los retos visuales de la historia: “Quería enseñar al espectador algo que no hubiera visto antes en el proceso de transformación de hombre a lobo”, añade el director. “Todos hemos visto películas de licántropos, y las transformaciones siempre se basan en los mismos elementos: los huesos se alargan, la cara se cubre de pelo”.

“Pero las transformaciones en El Hombre Lobo sólo pueden realizarse con la ayuda de efectos digitales”, sigue diciendo. “Nuestro punto de partida no podía ser mejor, Benicio Del Toro; y nuestro punto de llegada no tiene comparación, el maquillaje de Rick Baker. La transformación no se realiza de forma lineal, vamos en muchas direcciones para llegar al resultado final”.

Los cineastas sabían que para conseguir unas secuencias espectaculares, debían encontrar el equilibrio perfecto entre los efectos de maquillaje y los especiales. Era un reto más entre otros muchos y debía superarse durante la filmación y el montaje. Pero lo primero era encontrar a los actores que ayudarían a Benicio Del Toro a dar vida a la aterradora criatura.

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  • 18 Marzo 2010 | Permalink | Responder

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