EL REPARTO DE EL HOMBRE LOBO
Los cineastas siempre pensaron que era importante incluir algunos de los personajes de la película original. En la versión de 1941, el padre de Lawrence, interpretado por Claude Rains, tenía un papel muy reducido; sin embargo, los productores creían que la relación entre padre e hijo debía ocupar una parte importante de la versión de 2010. Además de Lawrence Talbot y de su padre John, incluyeron a Gwen Conliffe, de la que se enamora el protagonista, y a Maleva, jefa de los gitanos.
Scott Stuber dice, hablando del reparto estelar: “Benicio, Anthony, Emily y Hugo forman un grupo que ha sabido aportar una enorme profundidad a la historia, además de dar vida a los elementos del espectáculo y del terror”.
El joven Talbot no sólo vuelve a Blackmoor para saber lo que le ha pasado a su hermano, sino también para reanudar una relación con su padre, que le abandonó hace años. Cuando le muerde un hombre lobo, debe aceptar el hecho de que él también se convertirá en monstruo. Para dar más cuerpo a la historia original, había que aumentar el papel de sir John Talbot.
Para el papel del excéntrico padre de Lawrence, los cineastas escogieron a Anthony Hopkins. Ya que los dos hombres llevan años sin verse, el reencuentro es bastante tenso. Benicio Del Toro no tuvo problemas en interpretar esta parte del papel, aunque no estaba nada tranquilo con la idea de trabajar con el gran intérprete. “Al principio, estaba tan impresionado que no disfruté nada”, recuerda, riendo. “Pero bastaba con verle para aprender. Era muy agradable que otro actor me hiciera sugerencias. Es un gran profesional; le bastan dos tomas para conseguir la escena perfecta. Fue genial trabajar con él”.
Anthony Hopkins explica la relación entre los dos hombres: “Hay mucha frialdad y un gran distanciamiento entre los dos. Lawrence apenas conoce a su padre, que le alejó siendo aún niño por haber sido testigo de un acontecimiento horrible: la muerte de su madre. Sir John le mandó a Estados Unidos. Cuando vuelve a Inglaterra, es un actor mundialmente famoso. Entonces se entera de que su hermano ha desaparecido”.
Hablando de lo que le atrajo del papel, Anthony Hopkins dice: “Psicológicamente, disfrutamos viendo el lado oscuro de la vida. Transformación, resurrección, salvación… Y esta historia lo tiene todo”. Le interesaba ver cómo se desarrollaba la relación entre los dos hombres: “Sir John es frío como un témpano; no expresa la menor sensibilidad, no parece sentir la tragedia ni el dolor, y así se comporta con su hijo. Además, intenta manipularlo mediante comentarios desconsiderados que nunca son abiertamente crueles, pero que duelen”.
Sir John tiene las uñas sucias, lleva ropa asquerosa, no se molesta en peinarse, y vive en una enorme casa destartalada y ruinosa. Se esfuerza en que su hijo Lawrence nunca tenga claro cuál es la relación con su padre. El realizador Joe Johnston disfrutó desarrollando la locura de sir John y la fricción entre los dos hombres. “Sir John está loco de atar, pero considera su locura la cosa más normal del mundo”, explica el director. “No es la primera vez que Anthony hace un papel parecido, pero en El Hombre Lobo, no se sabe que está loco hasta la mitad de la película. Hasta entonces, Anthony nos deja entrever la locura de sir John, pero vuelve rápidamente a cerrar la ventana. Mantiene en vilo al espectador”.
Anthony Hopkins alaba al realizador: “Joe sabe lo que quiere, es amable, agradable, todo el mundo puede hablar con él. Nos facilitó el camino a todos, y eso es muy importante considerando las dificultades a las que se enfrentaba. Llegó sin apenas tiempo para prepararse, se responsabilizó de una película enorme y todo fue sobre ruedas”.
Para dar vida a la trágicamente enamorada Gwen Conliffe, interpretada en la versión de 1941 por la eterna Evelyn Ankers, los cineastas escogieron a Emily Blunt. Desde que su papel como la inteligente ayudante de Meryl Streep en El diablo se viste de Prada la catapultó a la fama, la crítica y el público no han dejado de aplaudirla.
Gwen es la novia de Ben, el hermano de Lawrence, y se desplaza a Londres para rogarle a su futuro cuñado que la ayude a encontrar a su prometido. Cuando descubren que ha muerto, Gwen empieza a enamorarse de Lawrence durante su estancia en Blackmoor. Hablando de la talentosa actriz, Joe Johnston dice: “Emily es capaz de contar una historia con su cara, no le hace falta hablar. Siempre que podíamos, abreviábamos el diálogo. Emily ha sabido contar la historia de Gwen a través de la emoción y no de la palabra”.
La actriz explica por qué decidió participar en la película: “Me sentí atraída por cómo estaba desarrollado el personaje y porque el guión me pareció muy emotivo. La película no sólo habla de violencia, también es una historia de amor muy humana. Eso es lo maravilloso de El hombre lobo, es una historia de miedo, pero también de amor. Joe quería hacer una enorme película de monstruos al estilo clásico, y nunca abandonó su visión durante el rodaje”.
La actriz dice que comprende al monstruo y lo que Gwen siente por él. Y añade: “Creo que, en el fondo, todos deseamos perder el control, tener la posibilidad de cambiar y de entender nuestro lado oscuro. Hay algo muy básico en el ataque de un animal, pero me asusta mucho más la malicia que despliega el ser humano a la hora de hacer daño”.
Gwen no tarda en darse cuenta de que Lawrence tiene un lado oscuro e indómito que nunca había visto en nadie. Sabe que ella también esconde en su interior el mismo peligro que emana de Lawrence. Emily Blunt ve a su personaje como un “faro de esperanza” debido a su fuerza. “Es un personaje que, a pesar de la adversidad, a pesar de estar atrapada en un torbellino caótico, aterrador y doloroso, siempre ve la posibilidad de un cambio para mejor. Está llena de esperanza”.
El asesinato del hermano de Lawrence llama la atención del inspector Aberline, de Scotland Yard, encarnado por el aplaudido actor Hugo Weaving. Su personaje está basado en el famoso inspector Frederick George Aberline, al que apartaron de la investigación de los asesinatos cometidos por Jack el Destripador cuando se estimó que era un caso demasiado importante para el Departamento de Investigación del Distrito de Whitechapel.
Scott Stuber explica por qué los productores se inclinaron por Hugo Weaving: “Es un actor muy intenso, totalmente creíble. Al fin y al cabo, eso es muy importante en una película de terror, porque el público debe creer que el mito es real. Cuanto más cerca esté de la realidad, más aterradora es la historia”.
Después de leer el guión, el actor, que ha trabajado en películas fascinantes como Las aventuras de Priscilla, reina del desierto y la trilogía Matrix, tenía muchas ganas de hacer el papel: “No dudé ni un momento en aceptar el papel. Fue una decisión instintiva, pero me gustó mucho el guión y el personaje de Aberline me pareció fascinante”.
“Aberline existió de verdad, pero los guionistas y Joe le han cambiado un poco”, sigue diciendo. “Es un hombre inteligente que lo ha pasado muy mal durante la investigación de los asesinatos del Destripador. Es listo, astuto e incluso puede ser encantador, pero es un escéptico y no tiene la menor duda de que el responsable de los crímenes de Blackmoor es un ser humano”.
La policía empieza a sospechar de Lawrence, y Aberline se desplaza al pueblecito para investigar. Pero no tarda en darse cuenta de que los habitantes no le aceptan: “Llega a un pueblo donde todos hablan de hombres lobo y de demonios, donde todos cierran sus puertas y ventanas cuando hay luna llena. Pero viene de Londres y no puede con estas sandeces”.
Hasta que ve la transformación de Lawrence con sus propios ojos.
Los otros actores que pueblan el mundo de El Hombre Lobo son Geraldine Chaplin (Nashville) como Maleva, la gitana que predice la maldición; ART MALIK (The Path to 9/11) como Singh, el fiel criado de sir John; Anthony Sher (Shakespeare enamorado) como el malvado Dr. Hoenneger, encargado del manicomio, y David Schofield (Valkiria) como el cariacontecido condestable Nye.
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