Crítica: Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa

NOTA: ★★★★★★★☆☆☆

Con la primera entrega de Viaje al centro de la tierra, la adaptación actual que contó con Brendan Fraser en papel protagonista, se consiguió un film que realmente justificó pagar el importe adicional que suponía el uso de gafas en tres dimensiones. Este primer film supuso un buen entretenimiento, una actualización efectiva de una historia bien conocida, y nos deleitó con algunos de los efectos tridimensionales más cuidados y preciosistas que hemos visto en la gran pantalla. Ahora la película ha vuelto a los cines, y lo ha hecho con la misma intensidad visual, pero con la ausencia del actor principal, que por una u otra razón ha dejado pasar la oportunidad. Su lugar lo ocupa el muy conocido Dwayne Johnson, y se incorporan otras conocidas caras al reparto principal. Para conocer el resultado no tenéis que bajar hasta la conclusión de nuestra crítica: la película entretiene.

ARGUMENTO

Sean Anderson viajó al centro de la tierra y vivió una de esas aventuras que no se olvidan. Ahora ha recibido una señal en código que parece que procede de su abuelo, desaparecido mucho tiempo atrás. Con la ayuda de su padrastro, Hank Parsons, ponen rumbo hacia un lugar en el cual creen que se encuentra la isla misteriosa de la que habló Julio Verne. Muchas historias escritas a lo largo de los tiempos, como los viajes de Gulliver, coinciden en la existencia de un mismo lugar, una isla extraña donde lo grande es pequeño y lo pequeño grande, y en la cual se esperan encontrar todo tipo de misterios. Aunque no cree en la existencia de la isla, Hank decide acompañar a Sean para que salga de dudas. Juntos, en compañía del piloto que les llevará a la isla y la hija de este, terminan por descubrir que las leyendas, en algunos casos, son más reales de lo que podrían haber llegado a imaginar.

REPARTO

No es fácil tener que ocupar el lugar que dejó en la anterior película un actor como Brendan Fraser, que tiene ganada la mano tanto al público más familiar como a aficionados al cine. Dwayne Johnson también ha recorrido un largo camino en cuanto a producciones para todos los públicos se refiere, y es un actor de indudable carisma. Le reconocemos y nos lo pasamos bien con él, siendo realmente una buena decisión haber contado con su presencia para esta secuela. Lo que hace un mejor trabajo es que Johnson no se convierte en la estrella del film, sino que pasa a formar parte de él de manera coral. Normalmente la antigua superestrella del wrestling está más acostumbrada a ocupar papeles de estrella única y solitaria, por lo que se trata de un cambio de aires más que agradable. Además, y como de costumbre, muestra que más allá de su musculatura, es un actor con mucho encanto. La escena del pectopop, pasa rápidamente a la retina del espectador como uno de los momentos más divertidos de todo el film.

Josh Hutcherson vuelve a ocupar el papel de Sean Anderson, el personaje al que ya vimos en la primera entrega, y que por aquel entonces compartió pantalla con Brendan Fraser. Ya más adulto, el intérprete sigue sin ser un derroche de talento o expresividad, faltándole un poco más de carisma a un rostro del cual se pueden apreciar pocas emociones y tensión a lo largo del film (habiendo perdido el encanto que aún mostraba en su infancia). No destaca, ni mucho menos, y le falta esa experiencia que consiga que sus ojos crean realmente los decorados que están viendo ante sí. Con Vanessa Hudgens no ocurre lo mismo, pero la actriz ha dado muestras de mejores trabajos. No es culpa suya que los productores se encabezonen en que se convierta en el reclamo caliente para el espectador masculino, pero tampoco tiene mucho margen para que su personaje pinte algo.

A Michel Caine le hemos visto hacer de todo, y lo cierto es que el actor no se corta un pelo, ni se despeina, ya tenga que pasar por duras labores de efectos especiales y montajes, como si se le viste de formas en las que se le podrían tirar tomates a los responsables de vestuario. Su veteranía está muy presente y es algo que los espectadores pueden agradecer. En cuanto a Luis Guzman, el eterno secundario cómico, es de agradecer ver cómo se le ha dado un papel con más líneas de las habituales, pero está tan mal estructurado que acaba siendo agotador.

LA PELÍCULA

Con o sin Brendan Fraser, Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa es una película que hace pasar un muy buen rato. La combinación de talento interpretativo es buena, y la historia, aunque no demasiado sorprendente, permite pasar un buen momento con las gafas puestas. En base es un poco más de lo mismo que ya podríamos imaginar: situar a los personajes sobre un lugar inesperado, con peligros, y hacerles ir de un lado a otro buscando la salida para sobrevivir. La presencia de un equipo de personajes más elevado es una novedad respecto a la anterior entrega, que reducia la acción sobre tres protagonistas, pero esto hace que sean todavía si cabe más prototipescos y planos. El recurso humorístico del personaje de Luis Guzman no termina de ser necesario con la presencia de Dwayne Johnson, y el papel de Vanessa Hudgens, por mucho que pese a sus fans, es prescindible. Parece como si en ausencia de la justificada relación romántica que se vio en la primera entrega los guionistas hayan buscado un recurso desesperadamente para introducir este componente también en la secuela. Al final, termina por molestar al desarrollo de la película.

Donde sí destaca Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa es en el uso de los efectos especiales y de las tres dimensiones. Es posible que por la ambientación, o por cualquier otra razón, pero el primer film destacaba más en el detalle, en las luces y la iluminación en general. Esta secuela busca llamar la atención con lo que vemos, pero no con la forma en la que lo vemos. Son conceptos diferentes, y al final, aunque se aprecia que el efecto 3D está mejor implementado, aunque sin un gran salto de calidad, se echa de menos un sentido artístico más pronunciado y apreciable.

CONCLUSIÓN

Viaje al centro de la Tierra 2: La isla misteriosa es una película muy recomendable para todos los públicos, divertida y con el gancho suficiente como para dejar satisfecho a cualquier tipo de público. Le sobran personajes, le falta emoción y algo más de dinamismo, y visualmente está por detrás de la primera entrega, al menos en cuanto a concepto. Sólo queda ver si para el tercer viaje las cosas terminan por resultar coherentes y se juntan a los personajes de las dos entregas para lo que podría ser un reencuentro de actores más que emocionante dado el pasado en común de Fraser y Johnson con la franquicia La momia.

Popularidad: 1%

Comentar

Añade tu comentario, o trackback desde tu propia web. Tu también puedes sucribirte a este comentario via RSS.

Tu email nunca será publicado.