NOTA: 









Las amplias dotes para la interpretación que tiene Liam Neeson le han proporcionado la suficiente fuerza como para convertirse en uno de los recursos más buscados por muchos directores. En el caso de Joe Carnahan, un cineasta muy popular, ya ha recurrido a sus servicios en otras ocasiones, y recientemente trabajaron juntos en El Equipo A. Los productores Ridley Scott y Tony Scott, que también participaron en la adaptación al cine de la famosa serie de televisión, vuelven a hacer el mismo trabajo en este film, Infierno blanco, conocido como The Grey en su versión original.
ARGUMENTO
Un grupo de trabajadores en Alaska aterriza de forma accidentada en las montañas, encontrándose con serias dificultades para sobrevivir. Si el impacto del accidente, la situación y el clima no son suficientes problemas, el grupo tiene también que anteponerse a la lucha contra los lobos. Estos animales, de un hambre incontrolable y una gran violencia, les acechan en la oscuridad de la noche, entre la nieve, en manada y con inteligencia. Cuando la situación se presenta más precaria de lo normal incluso en este lugar, John Ottway tendrá que hacer uso de todos sus conocimientos para sobrevivir, sea como sea.
REPARTO
Hay problemas claros que se pueden encontrar en Infierno blanco, pero lo que está claro es que el protagonista no es uno de ellos. Liam Neeson es una garantía suficiente para que cualquier papel salga adelante con fuerza, intensidad, solemnidad, y realismo. El actor se mete en el personaje que se le encomienda y le saca humanidad de todas las formas posibles, aportando una dinámica creíble a la situación en la que se encuentra. Que Liam Neeson aparezca él solito en el cartel de la película no es, ni mucho menos, una casualidad. Ni los lobos diseñados por ordenador ni sus compañeros de reparto, nadie consigue eclipsar su trabajo (salvo la fotografía, pero eso es otra cuestión). El intérprete logra darle a la película lo que realmente es, un film muy humano que nos presenta sentimientos de supervivencia y angustia, y que está lejos de contarnos una historia tipo Límite vertical, por así decirlo.
Inicialmente Carnahan pensó en darle el papel protagonista a Bradley Cooper, con quien también trabajó en El Equipo A, pero al final el trabajo fue para Neeson, y aunque Cooper es otro valor asegurado, se trata de un film más del perfil del actor elegido.
En papeles secundarios tenemos ocasión de ver a Frank Grillo, Dermot Mulroney, Dallas Roberts, Joe Anderson, Nonso Anozie, y James Badge Dale, pero sin unas escenas que les hagan destacar de forma especial. Todos los personajes, a excepción del que caracteriza Neeson, están muy a merced de lo que ocurre en el film y tienen una identidad que no resulta complicado descubrir en cuanto al habitual desarrollo de la aventura.
LA PELÍCULA
Un presupuesto de 25 millones de dólares se ha utilizado para conseguir una taquilla que ya ha sumado más de 60 millones sin posiblemente contar la recaudación de un buen número de países. Infierno blanco no es una película de acción y aventura en la montaña como la que podríamos imaginar por los trailers. El director Joe Carnahan nos tiene acostumbrados a otros trabajos, como Ases calientes (Smokin’ Aces) y Narc, por lo que sorprende el resultado que ha conseguido con este film.
Esto se debe a que Infierno blanco es más un drama que otra cosa, un drama humano en una situación extrema. La película se plantea desde el punto de vista de estos personajes que han quedado prácticamente
atrapados entre la nieve y la montaña, con el miedo de saber que los lobos les acechan. Hay mucho sentimiento, pensamientos humanos y relación de lo que este grupo comparte en una situación muy delicada de la cual no saben si saldrán con vida. Se aprecian unas buenas líneas de diálogo escritas de la forma en la que los sentimientos afloran, y unas expresiones y racionalizaciones que son clave en una ambientación como esta. Hay violencia y hay muerte, además de sufrimiento y peligro, pero son situaciones que pasan más rápidamente de lo que pudiéramos imaginar. Esto hace que la acción se quede de lado y que la situación sea la protagonista, con un Liam Neeson que destaca gracias a la forma y buen hacer que tiene en cuanto a hacernos sentir las emociones de intranquilidad que su personaje siente.
Hay inconsistencias, de eso no hay duda, y se cometen errores. La amenaza de los lobos es clara, pero no serán pocos los espectadores que se pregunten si de verdad implican un problema tan grande como el que parece. Para intentar convencer al público, el director recurre a efectos especiales y hace que los lobos tengan un tamaño y aspecto menos real del esperado. Una vez nos acercamos al final de la historia y vemos al lobo alpha en escena, el concepto y las malas decisiones tomadas en cuanto a este tipo de representación, son todavía más apreciables. Lo mismo
ocurre con algunos momentos de la película, en los que el razonamiento queda de lado y se opta por una resolución de secuencias deliberadas para causar un impacto en el espectador. Por no hablar de la parte final en su totalidad y de la escena que hay después de los créditos, insuficientes en lo vinculado con mantener la credibilidad, el realismo y la tensión que se ha ofrecido a lo largo de todo el metraje.
En su defecto, Infierno blanco tiene también algunos aspectos más que positivos. El accidente del avión está muy bien representado, aportando tanto intensidad como un nivel de espectacularidad más que apropiado, digno del Carnahan que en el Equipo A nos permitió ver cómo un tanque se podía utilizar en pleno aire. Por su parte, el trabajo realizado en fotografía merece una clara mención, pero también es justo decir que con unos paisajes como esos no era nada complicado obtener un buen material.
CONCLUSIÓN
Liam Neeson trabaja a todo trapo y hay pocas películas que se le resistan. Con Infierno blanco logra un punto más para su estructurada carrera, aunque el film no logra igualar la buena sensación que deja el actor principal. Cabe decir, para terminar y dejar avisado al espectador, que Infierno blanco no se trata de una película de acción y aventuras, sino de un drama en toda regla con parte de tensión y acción, pero que refuerza los diálogos intimistas y el análisis personal de la supervivencia.


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