Sacha Baron Cohen nos presenta otra vez una comedia disparatada y muy obscena. La capacidad de este actor y guionista para hacer parodia del ser humano y reírse de las convenciones sociales es superlativa y con esta comedia sobre dos hermanos perdidos que se vuelven a encontrar no iba a ser menos. Baron Cohen se ha ganado fama con su humor irreverente y sin complejos, aunque con El dictador quizás había bajado el listón respecto a la que para mi es su gran película, Borat. Con esta película volvemos a ver algo del humorista que nos sorprendió con su satírico humor escatológico. Nadie se libra del buen ojo de Baron Cohen para la parodia y esta comedia aparte de tener todo lo que caracteriza al humor de Sacha también tiene escenas de acción que le pueden sacar los colores a más de una película del género.

Una familia especial

Baron Cohen esta vez se hace pasar por una persona de la clase obrera de Grimsby. Un barrio marginal a las afueras de Londres en el que sobrevive como puede emborrachándose sin parar durante los partidos de Inglaterra, metiéndose en peleas y alimentando a una numerosa familia. El humorista no escatima en nada a la hora de hacer parodia del inglés de clase obrera borracho y sin apenas educación, chanclas con calcetines y pantalones piratas incluidos.

Hace tiempo que este controvertido inglés lleva buscando a su hermano perdido y cuando al fin tenga la oportunidad de volverlo a ver se dará cuenta que su hermano se ha convertido en un espía del MI6. A partir de ese momento lo seguirá en sus peripecias para no volverlo a perder y convencerlo de la importancia de la familia. El inicio de la película como viene siendo habitual en las aventuras del humorista resulta genial. Su forma de presentar el barrio de Grimsby y la forma de vida del hermano borracho resulta de un humor muy afilado y crítico. Esta vez Mark Strong es la pareja cómica de Sacha Baron Cohen y entre ellos dos se desprende muy buena química, de las mejores parejas cómicas que se ha visto en cines últimamente.

Humor corrosivo

Su argumento del espionaje no pasa desapercibido para compararlo con otra comedia que salió este año, Zoolander 2, aunque las comparaciones son odiosas esta comedia sin duda resulta más obscena y con mayor carga de sátira. Todos los gags de esta comedia están imbuidos en un profundo espíritu de crítica pero también de cine sin complejos, como si cada chiste estuviese gritando: ¡Mira, no tenemos miedo a mostrar lo que sea a los espectadores! Y la verdad es que por momentos funciona pero hay ciertas bromas que están forzadas, algunos momentos que no hacen la suficiente gracia y que se quedan en obscenidades que al no tener gracia empiezan a resultar desagradables.

Es un riesgo que Baron Cohen siempre acepta y que a veces le sale bien como en Borat. También es verdad que Borat tenía un humor mucho más sutil que la película que nos ocupa que en muchos momentos se convierte en chabacana, algo por otro lado normal viendo como es uno de los dos hermanos. Pero la película aún con algunos chistes forzados gana cuando se atreve a ser realmente inmadura y cuando se tira de cabeza hacia el humor disparatado, cuando la situación supera la propia irreverencia de los personajes del film es cuando aflora el humor más puro el de la carcajada que no puedes contener. Las situaciones más absurdas e incoherentes combinadas con el comportamiento absurdo también de los personajes crean una sinergia echa para hacerte reír. Después de su paso por Zoolander 2 vuelve a aparecer de nuevo en una comedia Penélope Cruz y tampoco faltan cameos como el de la actriz de Precious Gabourey Sidibe, que protagoniza unos de las escenas más absurdas de la película.

Todo por la familia

A pesar de todas las desgracias por las que pasan los protagonistas de la película, siempre acaba diciendo el hermano borracho que la familia es lo primero, no sé si es porque Baron Cohen se ha vuelto más blando con los años, si funciona también como crítica a los valores que inculcan algunas película de una forma totalmente artificial y sin venir a cuento, o si es un poco de las dos cosas. Pero resulta curioso ver como los dos hermanos siempre recurren a lo que les unió en el pasado.

La película también ofrece sorpresas como la aparición de Donald Trump y ya no os puedo decir más; pero sólo por eso creo que vale la pena ir a verla si no os importa la buena sátira y el humor escatológico. Sacha Baron Cohen vuelve al ruedo y lo hace por la puerta grande y mejorando lo que hizo en El dictador aunque yo sigo echando de menos a Borat. Esperemos que Baron Cohen siga por esta senda y nos regale otro inolvidable personaje.

Agente contrainteligente
Sacha Baron Cohen se convierte en un personaje de los barrios marginales a las afueras de Londres sin apenas educación y con un carácter conflictivo que busca a su hermano perdido. Cuando al fin lo encuentra y descubre que es un espía del MI6, no se despegará de él.
Guion6.5
Reparto7
Dirección7.4
Lo mejor
  • Humor sin tapujos
  • la buena pareja cómica que forman Sacha Baron Cohen y Mark Strong
  • Algunos gags que te harán soltar una sincera carcajada
Lo peor
  • Por momentos demasiado obscena y hasta sin mucha gracia
  • Que sigue sin ser tan ingenioso como Borat
6.8Buena
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Sobre El Autor

Dos en uno. Cineasta y cinéfilo. Tras estudiar cine y unos comienzos cinematográficos más que independientes, por fin tengo la oportunidad de redactar sobre lo que más me gusta. Da igual si es cine independiente, comercial, francés, coreano, español (sí, español) o incluso si son series. Siempre intentaré hablaros con pasión sobre algo que me enamora y que está hecho para enamorar. Aprender y disfrutar del cine eso es lo que os propongo. Porque el cine es un arte y el arte es un placer.

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