El ser humano siempre ha buscado de manera innata el conocimiento, si bien la ignorancia es algo con lo que el ser humano tiene que convivir desde pequeño, parece que es algo que nunca acepta. Quizás esa falta de conocimiento en la que nos criamos es la que hace que siempre queramos saber más, como si el conocimiento fuese un derecho que debemos ejercer siempre.

Altamira, dirigida por Hugh Hudson y protagonizada por Antonio Banderas nos habla de la ignorancia y sus consecuencias. Concretamente de las consecuencias del desconocimiento y como la iglesia y la comunidad científica fueron incapaces de reconocer que tenían antes ellos uno de los mayores hallazgos de la prehistoria: la cueva de Altamira.

Una gran casualidad

Poco se imaginaba D. Marcelino que el descubrimiento de las pinturas de Altamira llevado a cabo por su hija María de 9 años iba a traerle tantos sin sabores. Marcelino era un arqueólogo aficionado cuando uno de sus empleados le dijo del descubrimiento de la cueva y más tarde su hija descubrió las pinturas del techo. Eran las primeras pinturas prehistóricas encontradas hasta entonces y aquel techo plagado de bisontes, ciervos y jabalíes, cambiaría la historia de la humanidad.

Pero el reconocimiento al que estaba destinado ese descubrimiento no llegaría sin hacer pasar por un calvario a la familia de Marcelino que tuvo que soportar como la iglesia católica lo tachaba como un enemigo de la verdad bíblica y como la comunidad científica lo acusaba de fraude. Por si esto fuera poco la mujer de Marcelino, Conchita, que era una fiel devota tuvo que enfrentarse a su marido por la religión que ella profesaba. La hija de los dos hará toda lo posible para que su familia no se rompa pero no lo tendrá nada fácil en un entorno donde reina la ignorancia.

Una historia bien contada

La película narra de manera amena todo por lo que tuvo que pasar la familia Sautuola desde el descubrimiento de la cueva de Altamira con interpretaciones notables de sus actores en especial de Antonio Banderas. También podemos disfrutar de la reciente ganadora del Goya Irene Escolar y de todo un elenco que realiza un trabajo notable aunque se puede destacar a la niña de los Sautuola que ofrece las interpretaciones más sinceras.

Llama la atención que toda la película está rodada en inglés como idioma original aunque se desarrolle en España y cuente con actores españoles. Podríamos esperar de esto un despropósito pero al contrario de lo esperado los actores lo hacen bien y resulta creíble. Antonio Banderas demuestra una vez más que lo mismo le da un cosido que un roto y sale airoso con una interpretación bien medida que demuestra el saber estar y las tablas que tiene delante de la cámara. En cuanto a propuesta formal la película tiene un buen acabado técnico propio de una producción grande de una película histórica. Los planos que se suceden en pantalla no son innovadores pero se desprende la pasión que puso el director en esta historia sobre las pinturas de Altamira.

Las referencias a los bisontes en el imaginario de la niña son habituales y resultan un punto de inflexión entre tanto formalismo estético. Destacan de la película los primeros planos de los personajes que suelen ser excesivamente frontales, como si nos estuviesen mirando a nosotros, aunque resulta algo chocante al principio en seguida te acostumbras y sigues la película con total normalidad. La música principal que consiste en unos suaves arpegios de guitarra compuestos por Mark Knopfler, (¡Sí! ¡El guitarrista de Dire Straits!) se funde fácilmente con el sonido ambiente de la película y resulta un acierto como guía emocional para los distintos momentos.

La historia del desconocimiento

La película sirve como lección de historia bastante didáctica además pero también como crítica al desconocimiento. Al fin y al cabo nos cuenta el film la historia de como todos tacharon el descubrimiento de la cueva de Altamira de fraude y como D. Marcelino tuvo que cargar con el cartel de falsificador y enemigo de la iglesia durante muchos años.

La historia transcurre en 1878 pero pasarían muchos años hasta que por fin se le dio el reconocimiento que merecía el descubrimiento de semejante hallazgo prehistórico que cambió todo lo que se sabía sobre la prehistoria. Ya le ocurrió a Galileo con su “locura” de que el mundo era una esfera y no plano, al final el tiempo y la ciencia le dio la razón, porque aunque el ser humano pueda obcecarse con su propia ignorancia siempre acaba triunfando la pulsión innata de la continua búsqueda del conocimiento. Somos así, nos gusta cuestionarlo todo y a la vez que no nos cuestionen.

La película aparte de darnos una pequeña lección de historia también nos acerca a unos de los legados más importantes a nivel histórico y artístico que se encuentran en nuestro país; un legado que el genio del arte Picasso supo reconocer enseguida diciendo estas palabras: Después de Altamira, todo parece decadente.

Altamira
En 1878 María una niña de 9 años descubre las pinturas de Altamira. Su padre D. Marcelino, arqueólogo aficionado tendrá que luchar contra la iglesia católica y la comunidad científica para que se reconozca su descubrimiento como uno de los mayores hallazgos sobre la época prehistórica.
Guión 6.4
Reparto7
Dirección6
Lo mejor
  • Narración amena y didáctica de la historia del descubrimiento de la Cueva de Altamira.
  • Interpretaciones notables
  • Cuidada composición musical
Lo peor
  • Poco innovadora. No aporta demasiado al cine.
  • No hay un gran riesgo.
6Aceptable
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
8.0

Sobre El Autor

Dos en uno. Cineasta y cinéfilo. Tras estudiar cine y unos comienzos cinematográficos más que independientes, por fin tengo la oportunidad de redactar sobre lo que más me gusta. Da igual si es cine independiente, comercial, francés, coreano, español (sí, español) o incluso si son series. Siempre intentaré hablaros con pasión sobre algo que me enamora y que está hecho para enamorar. Aprender y disfrutar del cine eso es lo que os propongo. Porque el cine es un arte y el arte es un placer.

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