Opinión: La bella y la bestia (2014)

Desde Francia con amor, firmado Christoph Gans. Y es que la película nos llega como una postal donde la imagen cuenta más que el reverso con el mensaje, puesto que nos hallamos con una increíble factura técnica pero bastante carente de contenido, ni siquiera sus interpretes escapan al arquetipo de cartón/CGI.

Un padre viudo y con seis hijos a los que les dedica toda su atención, pierde toda su fortuna y su posición social cuando una tormenta hace naufragar sus barcos cargados de riquezas. Esto hace que busque desesperadamente algún resquicio de dinero, dando con un castillo abandonado y en el que encontrará todo lo que sus hijos necesitan, junto con una rosa para su hija Bella, pero esta está atada a un acuerdo en el que debe entregar una vida por ella. Bella al no querer ver sacrificar a su padre se dirige al custodio castillo de la Bestia que allí habita.

EL REPARTO

Lea Sydeaux lidera el reparto junto a un Vincent Cassel peludo y digital los cuales siendo (y demostrando) que son buenos y versátiles actores, en esta ocasión se quedan en una escasa, casi plana, interpretación por parte de ambos. No logran llegar del todo a transmitir los sentimientos que acarrean ciertas escenas emotivas, conformándose con un trabajo más en su larga trayectoria para él y corta para ella. Momentos de evolución sentimental se abalanzan sin ton ni son, dando ambigüedades o bipolaridades a sus personajes. Ellos no tienen la mayor culpa ya que se basan en gran medida de un guión poco trabajado sobre personajes que no acaban de decirnos nada, siendo un quiero y no puedo, intentando trasladar sentimientos de la época con los actuales, en donde se queda en medio y no consigue el equilibrio deseado.

Los secundarios tampoco brillan a pesar de sus compañeros en “modo automático”. Un Eduardo Noriega de villano de telenovela, y unas hermanas (Audrey Lamy y Sara Giraudeau) al más puro Sexo en Nueva York (Darren Star).

UN CUENTO ILUSTRADO

En líneas generales se aleja de las formas inocentes de Disney para acercarse más a una mezcla entre las dos versiones de Villeneuve y Beaumont pero sin embargo no logra profundizar en ninguna, pasando por encima de los conflictos de los protagonistas y centrándose más en ser un cuento ilustrado donde la magia se lleva todo el protagonismo. Esto en si no es algo malo, pero si carente de cierto interés por lo manido de la temática, donde últimamente reinan las adaptaciones de cuento con supuesto aire adulto.

Gans, que anteriormente adaptó un videojuego (Silent Hill, 2006) con más que menos resultados (sobretodo artísticos) y en los que a pesar de ciertos defectos era bastante atractiva, cosa que no acaba de lograr con su videojuego particular de La bella y la bestia, pero que si demuestra una vez más su ambición de lograr un Hollywood en Europa. No obstante no todo es decorado y ropas bonitas, el guión se atrabanca en una historia que al principio tiene miga, pero que acaba dando tumbos por demasiados aspectos sin decantarse por uno en concreto. Demasiados ingredientes no significa mejor siempre, y en este caso sucede que pretender captar tantos espectadores posibles hace que ellos no se sientan identificados o lo hagan en unos instantes para desconectar posteriormente.

Pero una de las cosas que si consigue es otorgar todo ese aire romántico y bucólico que caracteriza a los cuentos infantiles, y es que desde el inicio del film estamos asistiendo al recital de una madre a sus hijos antes de dormir. Y es en esos momentos que salimos del cuento donde más puede llegar a emocionar el film por ver las caras de los niños al estar asistiendo a una historia fantástica.

También ayuda su sensación de aventuras en ciertos momentos, recordando buenos tiempos del cine francés de este genero, pero que acaban por desvanecerse por su escaso ritmo narrativo, y es una pena ya que partía con buenas maneras.

CONCLUSIÓN

Podemos disfrutarla sin tener en cuenta muchos aspectos, a pesar de eso, siempre hay que pedir y exigir y no por ser una adaptación o por ser de genero fantástico hay que conformarse con lo que nos ofrezcan. En este caso el plato principal son los estupendos acabados técnicos y unos momentos de acción más o menos logrados con otros emocionantes sin llegar a ser el paradigma de lo original. En definitiva una película que podría ser un spot de Nina Ricci si se lo propusiera.

Sobre El Autor

Me propuse ver una peli al día durante la comida después del instituto en vez de Los Simpsons, mi digestión mejoró. No tengo más que añadir.Pd: me gustan Los Simpson.

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