Antes del estreno de Cheers en su versión española nos llegamos incluso a convencer: no tenía tan mala pinta como pensamos en el primer momento. Pero tras la emisión de varios episodios estamos en situación de hablar ya totalmente conscientes de la impresión que nos ha producido la serie. Tras el optimismo inicial hemos vuelto al pensamiento original: esta versión de Cheers nos la podrían haber ahorrado. Porque, en general, son tantos defectos los que tiene y tan pocos aciertos, que tenemos material para el que escribir durante palabras y palabras. Cheers es, dicho de otro modo, una buena representación de lo necesaria que es una política de aprobación de pilotos con público o ejecutivos especializados como se realiza en los Estados Unidos.

ARGUMENTO

Nos encontramos en el bar irlandés de Cheers, por el que pasan multitud de personajes a diario y en el que hay una clientela habitual que confraterniza para intimar y compartir su día a día. Nico Arnedo es el propietario, un antiguo futbolista y mujeriego que no tiene intención de comprometerse, y que no duda en tirarle los tejos a todas las chicas guapas que pasan por su bar. Félix Simón, uno de los clientes del bar, es un psiquiatra con problemas románticos y una personalidad más que particular, que utiliza su talento para intentar ayudar a sus compañeros de barra de la mejor forma posible. Y Rebeca Santaolalla es una chica que ha tenido una vida de grandes lujos y que terminará trabajando como camarera del bar.

REPARTO

El primer defecto de Cheers en su versión española es el reparto, donde los personajes no cuadran de ninguna de las maneras, resultando muy complicado imaginar a los clientes del bar con el nuevo aspecto que se les ha concedido. No sería problema si la serie se alejara del concepto de adaptación, pero tratando de recrear a los actores originales se trata de un tropezón importante. En teoría, el protagonista debería ser el dueño del bar, Nico, que está caracterizado por Alberto San Juan, pero este pasa incomprensiblemente a segundo plano. En parte de forma merecida, dado que el actor no pega ni con cola en el papel. Ni tiene el indudable atractivo de Ted Danson en la época, ni su presencia, ni siquiera su juventud de cuando le comenzamos a ver en Cheers. No hay credibilidad en un mujeriego al que resulta poco convincente llevarse de calle a las chicas con las que se va encontrando. Si a eso le restamos la ausencia de carisma, en cierta medida comprendemos porqué ha pasado a segundo plano.

Pero no deja de ser absurdo que el protagonismo principal de la serie se centralice en la figura de Félix Simón, el psiquiatra al que interpreta Antonio Resines. Es comprensible la fama del actor y la popularidad con la que cuenta, pero no resulta comprensible que la cámara no se separe de él. El guión pierde interés de manera estrepitosa por situarse en su persona de forma constante, y ni siquiera se aprecia un mínimo de desarrollo en el personaje, que para caracterizar a Frasier, está muy alejado de los modos e incluso de la historia del psiquiatra al que interpretó Kelsey Grammer. La presencia de Resines está tan insertada con calzador que termina haciendo daño a todos los demás personajes, e incluso a la serie en general, dado que se parece olvidar que el protagonista de Cheers, como su propio nombre indica, es el bar.

La actriz Alexandra Jiménez es Rebeca, que ni pincha ni corta, y que no tiene tampoco el carisma de sus compañeros de reparto, manteniendo miradas fijas y planos que buscan la comedia sin éxito. Lo mismo ocurre con los secundarios, de los que hay detalles incomprensibles. Luis Bermejo, el actor que caracteriza a Ricardo, la versión española de Cliff, aunque llega a resultar simpático, se mueve bajo un guión que le mantiene estático y limitado por la situación. Por su parte, Pepón Nieto lo intenta, pero la sombra que dejó el Norm Peterson de la versión original es importante, y este actor español no tiene ni el físico ni la presencia que requiere el papel.

Se podría decir que los mejores personajes, al menos por lo visto hasta el momento, son los de Adam Jezierski como el camarero Yuri, y Joan Pera como el mister, que sí dejan una buena impresión dentro de todo el caos que supone la serie a nivel artístico. Porque Chiqui Fernández en el papel de Lola Mendoza es otro desajuste de reparto grave y poco apropiado para un papel de importancia.

LA SERIE

Con Cheers se constata que se trata de una adaptación que nunca debería haberse realizado, al menos intentando seguir la serie original en su planteamiento de escena y personajes. Utilizar el concepto para crear una serie nueva hubiera sido una mejor decisión. La serie comienza a lo loco, y aunque la Cheers original también lo hacía, se ocupaba de centrar al espectador en los personajes de una manera más ordenada. Pero con esta versión española hay carencia argumental, como pareciendo que los espectadores ya tuvieran que saber de qué va la cosa. Por otro lado, los adaptadores del guión han olvidado que la esencia de Cheers se encuentra en la barra, y que si bien la habitación del jefe del bar tiene importancia, todo lo que ocurre suele pasar por la barra. Dado que no se ha tenido en cuenta esta característica, es habitual ver a Blas, el personaje que adapta a Norm, fuera de su taburete, cuando en la serie original era más bien complicado verle separado de su cerveza en la barra. Pero son pequeños detalles que se acumulan y se acumulan en un cómputo de defectos que hace que Cheers en su versión española resulte un experimento fallido.

Además, y como era de esperar, aunque la adaptación dice ser muy fiel a la original, cosa que ponemos en duda, se cometen los pecados habituales en las series de producción nacional. Buena muestra de ello es que ya en el primer episodio nos encontramos con una chica en ropa interior. Triste representación de los tópicos españoles en una serie de comedia que podría haber dado mucho más de sí. Sin olvidar que, por alguna extraña razón, se tiende a introducir personajes secundarios a golpe de calzador episodio tras episodio, como intentando atraer a la audiencia con cameos sonados.

CONCLUSIÓN

Cheers es una gran decepción, una decepción que se podía ver venir, y suponemos que tras los cambios de horario no tardará en llegar la cancelación. Teniendo en cuenta que al mismo tiempo, aunque a distinta hora, se está emitiendo la versión original de Cheers en la propia televisión pública a través de Factoría de Ficción, resulta más atractivo disfrutar de esta edición clásica y dejar a un lado la mala adaptación española.

Cheers (2011)
2.0Nota Final
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Sobre El Autor

Redactor jefe
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De muy pequeño le dejaban solo en casa con litros de Coca-Cola y los VHS de los Kung-Fu Kids, lo que le llevó a desarrollar el talento de necesitar dormir solo un par de horas al día. Con el karate no le fue tan bien a la vista de las circunstancias. Le gusta el cine de palomitas, las explosiones y las persecuciones, pero cuando Jackie Chan intenta transmitir sentimientos, tampoco se queja. Tiene un látigo con el que atiza al equipo de redacción de SOS Moviers tal y como en el pasado lo hizo dirigiendo las revistas online Onez.com, OcioJoven.com y OJGames.com.

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