El éxito cosechado por Érase una vez en televisión despertó la ambición de la ABC, que vio en este universo de cuentos populares la oportunidad de hacer grandes cosas. Se planteó el concepto de un spin-off que haría conjunto con la serie principal y que ayudaría a presentar nuevos personajes e introducir una historia adicional que ayudara a desarrollar este rico universo. El concepto tuvo mucho interés desde el principio, pero a medida que la serie comenzó a emitirse el público perdió las ganas de seguir descubriendo las aventuras de sus protagonistas. El efecto fue distinto al de Érase una vez, y sorprendentemente el tropezón que sufrió el spin-off, titulado Érase una vez en el país de las maravillas, no afectó de una manera negativa a la serie general. La experiencia le ha permitido ver a la ABC que repetir el éxito no es tan fácil como se podrían haber pensado y les ha puesto de preaviso sobre qué cosas intentar y qué no deberían volver a hacer en el futuro.

Una historia trágica

Decían los creadores de Érase una vez en el país de las maravillas que ellos tenían la intención de contar una historia, de principio a final, sin limitarse ni agobiarse a una cantidad de episodios concreta. El pensamiento normal, ni optimista ni pesimista, es que al menos habría una temporada de unos 22-24 episodios. Al final la ABC prefirió cortar el grifo de la producción antes de lo previsto y dejó la historia en 13 capítulos. La buena noticia es que la historia se cerró y hubo un desenlace, previsible, pero esperado por parte de los espectadores.

Aunque con una cancelación poco satisfactoria para los fans, se puede decir que este spin-off permitió explorar un mundo de cuento que también conocemos y que ayudó a presentar a unos personajes que, por derecho propio, tienen cabida en el universo de Érase una vez. Hay muchas historias pendientes de recibir atención y esta ha sido una de las muchas que tenían oportunidad de independizarse en televisión manteniendo el vínculo original. Tal y como decimos, lo bueno en lo malo es que ya conocemos a unos personajes y una historia que pueden tenerse en cuenta en Érase una vez y que pueden propiciar la aparición de nuevos héroes y villanos. Lo malo es que se ha desperdiciado una buena oportunidad para crear distintos spin-offs, porque si hubiera tenido éxito quién sabe si cada año se podría haber profundizado en un cuento distinto a modo de complemento.

La tragedia se encuentra en que Érase una vez en el país de las maravillas acabó por no ser tan mala como empezó siéndolo. Hay que reconocer que el primer episodio, que reunió a más de 5 millones de espectadores en Estados Unidos, estuvo falto de gancho. Y lo mismo ocurrió con los primeros capítulos. Más o menos en la mitad de la temporada empezamos a vislumbrar la oportunidad de que Érase una vez en el país de las maravillas se convirtiera en una historia más que interesante. El desarrollo de los personajes ayudó mucho y también lo hizo que se fuera degradando todo el pastelazo que había alrededor de los dos personajes principales, que era tan dulce que tenía riesgo de producir diabetes. El villano, los personajes secundarios y el ambiente le aportaron puntos suficientes como para que sacáramos fuerzas de flaqueza para disfrutar de la historia hasta el final. Como decíamos, lo trágico es que al final hasta nos apetecía que la historia pudiera haber tenido algún tipo de continuidad.

La ABC siempre tan radical

Los directivos de la ABC no suelen tomarse los datos de audiencia a la ligera. Si una serie no funciona, hay pocas posibilidades de que se salve. Existen factores que son la excepción, como que la serie en cuestión forme parte de una idea o un proyecto mayor. En el caso de Érase una vez en el país de las maravillas es cierto que está englobado en el mundo de Érase una vez, pero también es verdad que podían cancelar la serie sin que existiera ninguna repercusión negativa. Una vez la historia se ha cerrado no tienen que hacer concesiones ni disculparse con nadie, la cancelan y punto.

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Sobre El Autor

Redactor jefe
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De muy pequeño le dejaban solo en casa con litros de Coca-Cola y los VHS de los Kung-Fu Kids, lo que le llevó a desarrollar el talento de necesitar dormir solo un par de horas al día. Con el karate no le fue tan bien a la vista de las circunstancias. Le gusta el cine de palomitas, las explosiones y las persecuciones, pero cuando Jackie Chan intenta transmitir sentimientos, tampoco se queja. Tiene un látigo con el que atiza al equipo de redacción de SOS Moviers tal y como en el pasado lo hizo dirigiendo las revistas online Onez.com, OcioJoven.com y OJGames.com.

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