La cuarta temporada de Falling Skies se nos ha ido prácticamente en un abrir y cerrar de ojos. Cualquiera diría que esta temporada ha tenido más episodios, porque ni lo hemos notado. Pero es lo que ocurre cuando una serie engancha tanto. Esta producción de TNT es una auténtica tapadilla en el mercado televisivo, una producción que quizá no tiene los medios de The Walking Dead, pero que ha llegado a convertirse en un producto de éxito entre espectadores de todo el mundo. En su momento la empezamos a ver, simplemente, porque parecía interesante y porque salía Noah Wyle, ahora la saboreamos porque no hay duda de que es una de las mejores series de ciencia ficción de los últimos años.

No obstante, la cuarta temporada que acaba de terminar es la penúltima, y la próxima significará el desenlace definitivo de la historia. Una noticia un poco triste en cierta manera, pero absolutamente comprensible a la vista de que ya parece que todo el pescado se ha vendido y alargarlo significaría estar tirando por la borda el trabajo de los últimos años. Los Mason han combatido mucho y empiezan a necesitar que se les de un descanso.

La batalla prosigue

Esta temporada ha aprovechado sus dos capítulos extra para tirar la casa por la ventana en términos argumentales, no así en presupuesto, y elevar el listón un poquito más. Pasamos de un inicio en campos de concentración y rescate progresivo de los miembros del grupo a la formación de una resistencia medrada, pero llena de fuerza. Vimos cómo Pope abrazaba absolutamente la identidad que había estado ocultando en las anteriores temporadas y aunque con sus decisiones locas, aprendimos a confiar en él. También nos desesperanzamos cuando observamos lo que ocurría con Lexi y nos llevamos las manos a la cabeza por la creación de un conflicto personal entre dos de los hermanos Mason. Mientras tanto, la batalla ha perdurado y se han hecho progresos importantes, tanto que el final de la serie ha resultado esencial. ¿Todavía nos pueden sorprender con algo más? ¿Qué van a hacer los guionistas en una última temporada para que las cosas se acaben de una forma coherente una vez hemos llegado a este punto?

Es difícil de imaginar para una serie como esta, que eso sí, siempre ha sabido dejarnos colgados temporada tras temporada con un final enigmático. Hay mucho talento detrás de esta producción creada por Robert Rodat que cuenta con Steven Spielberg como productor ejecutivo. La historia ha tenido tantas idas y venidas, tantos cambios, pero siempre con resultados más o menos satisfactorios, que podemos esperar cualquier cosa. Sobre todo porque el status quo con el que comenzó Falling Skies, el de los humanos luchando contra una raza extraterrestre, se perdió hace tiempo. Ahora entendemos que lo que nos encontramos es a los humanos luchando contra una raza extraterrestre, mientras fuera de la atmósfera de la Tierra se está viviendo un conflicto mucho mayor. Lo que les pase a los Mason y compañía es importante, pero para el destino de la galaxia quizá no tengan demasiada relevancia. Esto es algo que quizá se explore en la última temporada.

Una familia unida

El reparto de Fallling Skies no tiene ese nivel de riesgo que sufren los de otras series de éxito. Si bien esta temporada ha sufrido alguna que otra baja, en general la serie de TNT no mata a sus personajes principales para crear un giro de efecto que atraiga a la audiencia. Es un buen compromiso hacia el público y dado que las situaciones de riesgo son habituales, en realidad no se llega a perder la sensación de intranquilidad dentro de la burbuja de seguridad que propone la productora. Esto nos asegura que, de una u otra manera, los Mason siempre acabarán resistiendo cualquier problema con el que se encuentren. Desde su escurridizo padre, encarnado por Noah Wyle, hasta sus hijos, a los que estamos viendo evolucionar de una forma notable a lo largo de las distintas temporadas.

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Sobre El Autor

Vander Fujisaki
Redactor jefe
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De muy pequeño le dejaban solo en casa con litros de Coca-Cola y los VHS de los Kung-Fu Kids, lo que le llevó a desarrollar el talento de necesitar dormir solo un par de horas al día. Con el karate no le fue tan bien a la vista de las circunstancias. Le gusta el cine de palomitas, las explosiones y las persecuciones, pero cuando Jackie Chan intenta transmitir sentimientos, tampoco se queja. Tiene un látigo con el que atiza al equipo de redacción de SOS Moviers tal y como en el pasado lo hizo dirigiendo las revistas online Onez.com, OcioJoven.com y OJGames.com.

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