The Grandmaster narra la vida de Ip Man, histórico especialista y maestro de las artes marciales nacido en Foshan, en el sur de China, que ha pasado a los registros del combate. Su alumno más famoso fue el mismísimo Bruce Lee. El wing chun fue lo que llevó a que Ip Man visitara habitualmente un burdel muy elegante conocido como el Pabellón de Oro, donde era habitual que se reunieran distintos maestros en la práctica del kung-fu. Cuando el gran maestro Gong Yutian llega a Foshan para celebrar una ceremonia por su inminente retiro. Su hija Gong Er acude al acto, donde conocerá a Ip Man. La ocupación japonesa del noreste de China cambiará la vida de los personajes.

ARGUMENTO

Ip Man (Tony Leung), maestro del estilo wing chun, vive en Foshan con su mujer e hijas. Su apacible vida cambia cuando el maestro Gong Yutian acude a Foshan y lo propone como sucesor de sus enseñanzas en el sur de China. La hija de Gong Yutian, Gong Er (Zhang Ziyi) acude al acto de jubilación, donde lucha con Ip Man para postularse como legítima heredera de la corriente creada por su padre (solamente ella conoce todos los movimientos de la letal técnica de las 64 manos).

REPARTO

Tony Leung, el actor fetiche de Wong Kar-wai (ha protagonizado casi todas sus películas: Días salvajes, Happy together, Chungking Express, Deseando amar, 2046) interpreta aquí a Ip Man. También repite con el director Zhang Ziyi (ya habían trabajado juntos en 2046), una de las actrices chinas más internacionales, protagonista de films como Memorias de una geisha, Hero o Tigre y dragón. A parte de en 2046, Tony Leung y Zhang Ziyi habían coincidido en Hero.

No es raro que Wong repita con sus actores; sus films apuntan a índices que nos hablan de un más allá del marco que encuadra el campo: miradas, entradas y salidas, descentramientos y todo tipo de dispositivos de la puesta en escena. Las diversas historias del director no se cierran en cada película, sino que sus films se retroalimentan. La filmografía del director no puede verse de forma individualizada, sino como un todo abierto, con espacios que regresan, relatos incompletos que remiten a la idea del eterno retorno. En esta prolongación entre relatos, encontramos que el protagonista de Chungking Express se llama igual que el de Fallen Angels, así como el de Deseando amar se llama igual que el de 2046. Además, en la mayoría de ocasiones, están interpretados por los mismos actores. Pero ¿se trata siempre de los mismos personajes y lugares o, simplemente, son personajes con el mismo nombre y casualmente encarnados por los mismos actores, en los mismos sitios? El espectador tiende a creer que se trata de un mismo relato que se prolonga a lo largo de diversas películas, porque ha visto las demás. ¿Pero qué pasaría si éstas no existieran?.

Aunque Ip Man fue un personaje real, y estaba por tanto muy documentado y acotado, el cineasta ha hecho su propia interpretación del maestro: en Tony Leung no podemos dejar de ver al eterno protagonista de toda la obra de Wong Kar-wai.

LA PELÍCULA

En 2009, diez años después de anunciar este proyecto, Wong Kar-wai comenzaba el rodaje de The Grandmaster; la película no se terminó hasta tres años después (una “simple” escena le llevó dos meses y medio de rodaje, y no es un caso aislado en el perfeccionista Wong, que también se pasó un año editándola).

La obra de Wong Kar-wai no es una suma de películas, sino un todo engarzado e interactivo. Aquí en cambio, al tratarse al fin y al cabo de la biografía de un personaje muy conocido, esta historia no encaja tanto en el continuum de relatos interminables y eternamente interconectados de Wong, lo que puede que le reste algo de interés en el conjunto de la obra del director.

Encontramos no obstante algunos de los temas recurrentes del cineasta, como el amor imposible entre Ip Man y Gong Er (los personajes de Wong Kar-wai en pocas ocasiones se dejan arrastrar por los deseos; por el contrario, tienden a reprimirlos. Parece que los personajes que construye el director están destinados a sufrir precisamente por culpa de la ambición, por tener deseos), o un estilo visual marcado por su perpetua fascinación por la temporalidad; el director lleva a la audiencia a vislumbrar estados fuera del tiempo gracias a sus técnicas de ‘suspensión de flujo’, como ralentís, congelación de fotogramas, flashbacks, fragmentación temporal, discontinuidad y saltos de raccord. Sus películas exploran los estados de espera, anticipación, partida, viaje, memoria, pérdida y nostalgia. Wong deja a los personajes y los espectadores disfrutar de una mirada, de un vacío o de una luz, prestando atención a los más mínimos e “insignificantes” detalles.

Por otra parte, y como no podía ser de otra manera, su estilo reposado y deambulatorio, de figuras tambaleantes y evanescentes aquí no lo es tanto, dando paso a coreografiadas escenas de acción. Eso sí: ahí sigue la perenne lluvia de Hong Kong. Aunque el Hong Kong aquí presentado ya no es tan onírico como en anteriores films, no tiene ese halo de brumosa y nostálgica irrealidad.

CONCLUSIÓN

Hay dos cosas que no deben esperar de The Grandmaster: otra Deseando amar ni otra Ip Man. Que le gusten las películas de artes marciales no garantiza que le vaya a gustar The Grandmaster: esto no es una peli de Jackie Chan. Que le guste el cine de Wong Kar-wai tampoco es garantía (no es su mejor obra). Si le gustan las dos cosas, puede que disfrute de la película.

Desde un punto de vista totalmente objetivo, quizás The Grandmaster ya no fuera necesaria; en estos diez años ha dado tiempo a que se haya realizado ya una muy buena interpretación de la vida y milagros del maestro de wing chun, carismáticamente interpretado por Donnie Yen en Ip Man e Ip Man 2, de Wilson Yip (2008 y 2010). Pero claro: esto es una película de Wong Kar-wai, y eso siempre es motivo de alegría. Es una película de Wong Kar-wai (por encima de todo) donde, “casualmente”, hay kung-fu. El objetivo del director era narrar los comienzos históricos de la República China a través de la vida de Ip Man, que es, prácticamente, sólo un personaje más.

De estética “made in Wong Kar-wai” totalmente marcada, no esperen un biopic al uso, ni un film de acción ortodoxo, de historia simple, lineal y fácil de seguir como los Ip Man de Wilson Yip (grandes películas pero mucho más conservadoras). En The Grandmaster el director muestra más que en otras de sus obras (en las que sólo sugiere), pero aun así su cine se caracteriza por gozar de las pequeñas cosas, por vislumbrar lo infinito en lo intrascendente.

The Grandmaster
3.0Nota Final
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