300: El origen de un imperio

Leónidas y sus 300 espartanos se enfrentaron sin éxito a un ejército persa que era superior en número. Murieron tras mucho batallar en un acto que será recordado por cientos de años. El objetivo de Xerxes, emperador de Persia, cada vez está más cerca. La destrucción de Grecia es inminente. Temístocles, un brillante general griego, lucha por conseguir la unidad de las Polis, mas centradas en la cultura que en las artes bélicas. La amenaza de Xerxes y la mezquina Artemisa se ciernen sobre la ciudad un tanto ajena a estos asuntos.

Finalmente ante la invasión del país, solo los ciudadanos atenienses recapacitan y dan el mando de su defensa al general Temístocles que no dudará en mandar a todos los hombres disponibles al frente. La mayoría son campesinos, escultores o maestros no muy duchos en tácticas de combate y con un manejo de la espada un tanto limitado. Por ello, Temístocles decide ir a Sparta para reclutar los soldados que quedan con vida de la masacre sufrida por los persas. La reina Gorgo, afligida por la muerte de su esposo, rehúsa ayudar a los atenienses. Están solos y el ejército del Dios-rey Xerxes les supera en amplio número. Solo la astucia griega y la maestría de Temístocles podrán plantar cara a las tropas de Artemisa en alta mar.

¡¡AVISO!!

A continuación se incluye el resumen del final de esta película. Si no quieres leerlo no sigas bajando.

Demístocles se enfrenta a los persas capitaneados por Artemisa. Una serie de batallas en alta mar van poco a poco mermando las tropas atenienses sensiblemente menores al incontable ejército enemigo.

Pese a la astucia de Demístocles, los atenienses están al borde de la derrota, se pertrechan para una última batalla con todo lo que les queda, un puñado de barcos y mucho valor. Es una misión suicida.

Ambos ejércitos chocan en una desigual batalla. Artemisa y Demístocles quedan frente a frente. El duelo estalla. Las fuerzas están parejas entre ambos, el erotismo y la muerte bailan en el filo de las hojas.

Cuando todo indica una aplastante victoria persa, aparece una flota de navíos griegos capitaneados por la reina de Sparta quien finalmente recapacita y decide unir a las ciudades de Grecia para vengar la memoria de su marido Leónidas.

Artemisa muere a manos de Demístocles y la batalla adquiere nuevos tintes mientras Xerxes observa desde la distancia con gesto torcido. Un continuará en toda regla.

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