Mejor otro día

Noche de Fin de Año. Martin Sharp (Pierce Brosnan), conocido presentador de televisión atormentado por rumores de escándalos sexuales, se encuentra en la azotea de un edificio dispuesto a terminar con su vida. Pero en un día señalado como ese, el suicidio no es una idea especialmente original. Ahí también aparece la adolescente Jess (Imogen Poots), Maureen (Toni Colette), madre de un chico postrado en una cama, y J.J., un pizzero que iba a triunfar en el mundo del rock.

¡¡AVISO!!

A continuación se incluye el resumen del final de esta película. Si no quieres leerlo no sigas bajando.

Llega un nuevo Fin de Año. Los suicidas del año anterior se reúnen por chat. Los cuatro parecen felices, con ilusión por seguir viviendo. Maureen ha organizado una fiesta en su casa, ya no se siente sola. Martin ve en su hija dormida un buen motivo para seguir sonriendo. Y J.J. y Jess comparten ahora algo más que el sofá.

Sobre El Autor

Redactor

Marcado por los 80, aquella época mitificada por tantos cinéfilos que hoy vamos de listillos en la que sólo había dos canales de tele y sospechábamos que la peli buena era la que tenía dos rombos porque nos mandaban a la cama. A falta de redes sociales, y siendo pésimo jugador de fútbol-plaza, me refugiaba en sesiones de tarde dobles que proyectaban, en inmensas pantallas que aparecían tras una doble cortina, espectáculos en celuloide rayado. No era de los que rebobinaban las cintas VHS antes de devolverla al videoclub, porque yo tenía un video 2000 y cuando aprendí a manejarlo ya no se alquilaban estrenos para dicho sistema. Y, a diferencia del grueso de chavales ochenteros que querían ser cineastas, mi modelo no era Spielberg. Soy de otra mayoría, la que prefería a Clint Eastwood porque no entendía la moraleja de sus películas y así me parecían más interesantes.

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