Corre del año 2026, la epidemia propagada por los simios ha mermado gravemente a la humanidad con una altísima tasa de mortalidad que ha dejado el globo terráqueo casi vacío. Solo una de cada quinientas personas logra sobrevivir, en la mayoría de los casos por tener una inmunidad genética al virus de los simios.

Todo comenzó como un inocente experimento con animales para tratar de hallar una cura contra el alzheimer, dotando por accidente con una excepcional capacidad intelectual a sus cobayas de laboratorio. Hace ya más de 10 años del incidente que causo la revuelta de los primates, desde entonces se cuentan con los dedos de una mano los encuentros entre monos y hombres.

Así está la cosa

Los simios abandonaron San Francisco para asentarse en un frondoso bosque sobre una colina a las afueras de la ciudad, allí han creado un hogar. Están edificando, educando a las crías, cazando juntos, prosperando y evolucionando, labrándose un futuro prometedor. Todo ello se debe a Caesar, el simio dotado de una inteligencia superior que conocimos en el primer film. Erigido por su pueblo como líder, Caesar solo pretende que los de su especie vivan pacíficamente en ese territorio sin tener trato con los humanos, hacia los cuales guarda cariño y rencor a partes iguales.

Los pocos humanos que quedan por la zona viven recluidos en una ciudadela construida en las ruinas de San Francisco. Su hogar se está quedando sin suministro eléctrico y la única alternativa real que tienen es reactivar una vieja presa que se encuentra justo en el territorio de nuestros peludos amigos. Humanos y hombres se han estado ignorando demasiado tiempo, pero ahora sus destinos tendrán que cruzarse.

Más historia que acción

Con esta situación un tanto forzada arranca el amanecer del planeta de los simios, la continuación de la brillante cinta de 2011 dirigida por Rupert Wyatt. Todo hacía prever que con la elección de Matt Revees como director (Monstruoso) y lo visto en los trailers se daría un mayor peso a la acción en busca del posible blockbuster del verano y esto afortunadamente no es cierto del todo.

La primera hora transcurre de forma pausada, presentándonos los dos bandos de una forma neutra, haciendo un balance de cómo quedaron las cosas tras los acontecimientos de El origen del planeta de los simios y tras la propagación del virus.

En este tramo sucede algo curioso, uno casi no quiere que estalle el consabido conflicto, casi se disfruta más de esta paz cogida con alfileres en la que cualquier tropezón encendería la mecha de una guerra. Es un clímax sostenido muy bien explotado. Como le sucedía ya a su antecesora, encontramos bastante más interesante el argumento de los primates que el de los humanos y su tonta búsqueda de energía focalizada en un solo punto. La presa.

Por parte de los humanos encontramos un reparto encabezado por Gary Oldman y Jason Clarke, alcalde y explorador de la ciudadela respectivamente, cada uno con sus propios intereses y motivaciones, claramente contrastados pero amigos pese a todo. Keri Russel y Kodi Smith-McPhee y Kirk Acevedo cierran un plantel en el que la gran estrella es Caesar, interpretado por un Serkis de Oscar. En ambos bandos, por desgracia, encontramos un claro detonante del conflicto, un personaje egoísta y rencoroso que no está dispuesto a ceder un ápice.

Esto en el caso de los animales es todavía comprensible, pero la tozudez exasperante de Carver (Kirk Acevedo) es tras reiteradas advertencias de sus compañeros lo peor del film, junto con las siempre olvidables partes románticas metidas con calzador. Carver resta capacidad de sorpresa y se pierde el hipotético golpe de efecto de un desencadenante inesperado.

Muy recomendable

Entrando ya en materia puramente técnica, los efectos especiales logran que la actuación de Andy Serkis sea lo mejor de la película y que los planos cortos de los simios sorprendan por su credibilidad más que las multitudinarias batallas con las que finaliza la cinta. Es una lástima que el gran Charlton Heston no pudiera ver semejantes logros, soltaría una lagrimita recordando viejos tiempos en los que todo eran maquetas y caretas de goma.

El amanecer del planeta de los simios es la prueba viviente de que se puede hacer una película de efectos especiales y además contar una buena historia.

El amanecer del planeta de los simios
El amanecer del planeta de los simios es un blockbuster que arranca con el tempo justo para no aburrir a la media hora. Aporta escenas de acción trepidante aderezadas con sensibilidad y espacio para la reflexión. Nuevamente los simios vuelven descubrir el fuego.
Guion9
Reparto8
Dirección9.5
Lo mejor
  • Andy Serkis con una interpretación memorable, y van…
  • Efectos especiales un paso por encima de su hermana menor
  • La forma en la que nos plantean el conflicto hombres-simios y el egoísmo innato
Lo peor
  • La guerra estalla de forma un tanto forzada. Carver, mal personaje
  • El relleno sensiblero prescindible por parte de la familia de Malcom
  • Se extraña algún guiño más a la película de 1968
9.5Nota Final
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