Película que llega en un momento dulce a la taquilla española por su fuerte asistencia a las salas, pero que también hay que añadir que contra las que compite no son precisamente blockbusters tan bien hechos como el que nos depara. Si, estamos ante un film que a pesar de su linealidad (ergo poca sorpresa) hace que nos maravillemos con las dos horas que dura, espectáculo de tomo y lomo.

¿Para que necesitamos un argumento para ver monstruos gigantescos destrozando todo a su paso? Pues lo hay, aunque ligero hilo conductor más bien. Estamos en los años noventa, en Janjira, una población al rededor de una central nuclear en Japón, y como esta falla por unos aparentes sismos que hacen destruir y desalojar a todos sus habitantes y poner toda la zona en cuarentena. Quince años después Joe Brody, junto a su hijo se dirigen a Janjira para desentrañar lo que realmente esconden tras la restricción del gobierno, y las consecuencias de no advertir a la sociedad se harán patentes a lo largo del planeta.

El protagonista es Godzilla

Con un reparto de lujo, nos encontramos al mediático Bryan Cranston (Breaking Bad), ejerciendo de marido de Juliette Binoche (Copie Conforme) y padre de Aaron Taylor (Kick-Ass) y este con su mujer Elizabeth Olsen (Martha Marcy May Marlene) en el film. Además también aparecen Ken Watanabe (Origen) y Sally Hawkings (Blue Jasmine) actuando de científicos.

Dicho esto, Godzilla no es ningún vehículo para sacar lo mejor de cada actor, ya que el verdadero protagonista es el rey de los monstruos (y eso que tarda en aparecer completamente), sin que nadie pueda hacerle sombra, ya que el toque humano que buscan con este reparto queda casi anulado. Esto no sería malo si nos importara un poco más o llegásemos a congeniar con sus participantes, cosa que en ligeros momentos aborda con timidez, y hace que todo el suspense para presentar al monstruo sea más pesadez que tensión. También aclarar que es una pequeña parte deficiente de todo el conjunto bueno que sostiene, cuesta mucho alcanzar el equilibrio en una producción como esta, lo han intentado, pero se han quedado a medio gas, y es una pena, porque podríamos estar comparándolas con otros films de culto sobre “monstruos” como Tiburón de Spielberg.

Dando sentido al personaje

La criatura nació menos de un lustro después de que ocurriera el desastre de Nagasaki e Hiroshima que acabaría con miles de vidas y de paso la Segunda Guerra Mundial. Como respuesta a este fenómeno atómico, el estudio Tōhō y el director Ishiro Honda dieron vida a un monstruo producto de la radiación y que tiene etapas de destrucción a la humanidad o de salvarla de algún ataque kaiju.

El Godzilla que nos traen entre EEUU y Japón está fielmente retratado tanto anatómicamente como en su propósito de ser nuestro salvador inesperado. Y es donde el acierto es evidente con respecto a su homónima de Emmerich, en la cual es una criatura gigantesca que destruye la ciudad y de paso pone huevos (más adelante se confirmará que no tienen nada en común y que se trata de otro kaiju con el que se enfrentará posteriormente).

Podríamos decir que estamos ante un buen Godzilla pero ante una trama no a la altura de lo que el monstruo representa, en la que podemos anticipar la mayoría de situaciones. Pero a pesar de caer en (no pocos) clichés, la película se mantiene, el ritmo es adecuado, tal vez se echa en falta ciertas dosis de humor (se toma demasiado en serio y eso puede jugar en su contra en ciertas escenas).

La buena puesta en escena y el buen uso de casualidades en el guión (que aunque no parecen forzadas, si bastante evidentes) hacen que gire hacia delante la trama, y que no decaiga el show a pesar de la poca presencia del protagonista que da nombre a la cinta y que es uno de esos vacíos que sobrevuelan durante el metraje. Tiene muy cuidado el apartado de fotografía, haciendo grandilocuente lo que ha de ser, por eso muchas vistas son a pie de calle, dando un efecto más cotidiano y a su vez aterrador por la pequeñez en la que nos encontramos.

Un espectáculo

Pasará muy bien para todos aquellos que busquen espectáculo muy bien rodado, excepto para los que sean exigentes a la hora de maravillarse con la historia, tampoco hay que pedirle peras al olmo, su principal virtud es entretener, la historia humana que intenta transmitir no llega a cuajar, historias vistas y explotadas hasta la saciedad, pero no creo que sea lo que buscamos cuando compramos una entrada con el nombre de Godzilla en ella.

Sobre El Autor

Me propuse ver una peli al día durante la comida después del instituto en vez de Los Simpsons, mi digestión mejoró. No tengo más que añadir.Pd: me gustan Los Simpson.

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