Opinión: Alacrán enamorado

Julián es un joven de clase obrera que forma parte, junto a su amigo Luis, de una banda de neonazis que, siguiendo las órdenes de Solís, se dedican a atentar y extorsionar de forma violenta contra los negocios de la comunidad inmigrante. Sin embargo, un día Julián decide inscribirse en un gimnasio, donde comienza a liberar sus frustraciones gracias a la práctica del boxeo, los valores que le inculca su entrenador y al amor de una joven mulata, lo que le lleva a empezar a cuestionarse su actitud. Esto desencadenará un conflicto con su amigo Luis y con el resto de integrantes de la banda que no están dispuestos a aceptar el cambio de mentalidad de Julián.

BOXEO Y AMOR CONTRA EL VENENO DEL ALACRÁN

Este es el argumento sobre el que gira esta adaptación de la nóvela Alacrán enamorado, escrita por Carlos Bardem, que se encarga de llevar a la pantalla el director Santiago A. Zannou que, tras los documentales El alma de la roja y La puerta de no retorno, vuelve al terreno de la ficción en lo que supone su cuarto largometraje.

Como ya sucedía en su ópera prima, El truco del manco, por la que consiguió el Goya como mejor director novel en el año 2009, la acción de Alacrán enamorado se desenvuelve en un entorno urbano, de barrio, en donde se nos presentan una serie de personajes marginales obligados a enfrentarse con diversos tipos de problemáticas: racismo, exclusión social, disfunciones familiares, etc… que ya podríamos considerar una constante en la obra del realizador de Carabanchel. Sin embargo, en esta ocasión, el largometraje nos habla principalmente acerca del odio, ese veneno que el personaje de Julián, brillantemente interpretado por el actor Álex González, posee en su interior y del poder redentor del amor (y del boxeo) para disipar dicho sentimiento, tema al que ya se alude de forma metafórica en el título de la misma.

LA VIDA, DEPORTE DE COMBATE

Al presenciar la película, no cabe ninguna duda de que Santiago A. Zannou conoce de primera mano la temática que trata, algo que, especialmente cuando se tocan temas sociales, tiene una gran importancia para que la historia no suene a impostada y atesore verdad y realismo como ocurre en el caso de ésta. Una verdad que también se puede extrapolar a todo el plantel de actores entre los que destaca por encima de todos, Javier Bárdem aparte, su protagonista. El actor Álex Gonzalez, en el papel de Julián, consigue dar verosimilitud y aportar, principalmente a través de su mirada, las dosis justas de violencia y ternura que requiere su personaje.

Judith Diatakhe es la encargada de dar vida al personaje de interés romántico, Alyssa, del que se enamora Julián y principal causante de su redención final. Carlos Bardem, que además de ser el autor de la novela y de co- escribir el guión junto al director, interpreta el papel del entrenador de Julián. Su personaje representa el eterno perdedor, el boxeador que pudo ser y no fue, que ya hemos visto en otras ocasiones en películas de subgénero pugilístico. El mayor de los Bardem, al igual que le sucede a su personaje, está sobradamente curtido y así lo demuestra a lo largo del metraje.

Su hermano Javier tiene una presencia casi testimonial, todo lo testimonial que se pude considerar cuando uno de los mejores actores del planeta está frente a una cámara, interpretando al ideólogo de la banda de Neonazis, Solís, a los cuales maneja a su antojo en beneficio propio.

En cuanto al resto de antagonistas, Miguel Ángel Silvestre cumple sobradamente interpretando a Luis, el amigo de Julián y principal cabecilla de la banda de neonazis que Solís dirige en la sombra. Entre el resto de secundarios destaca principalmente la interpretación visceral de Elio Toffana, que repite a las órdenes del director tras El truco del manco, en el papel de “El Loco”.

EL GUIÓN: GOLPES DADOS / GOLPES ENCAJADOS

En cuanto a su estructura, hemos de decir que, salvo el flashforward inicial, todo el guión se desarrolla de forma lineal haciendo uso de un par de secuencias montaje que funcionan correctamente, y que rara vez faltan en una película de boxeo, provocando que la historia se suceda de forma dinámica y rítmica.

Las motivaciones del personaje protagonista están bien desarrolladas y comprendemos siempre los motivos de su comportamiento. Un ejemplo ilustrativo de esto sería cuando descubrimos las causa del resentimiento y el odio de Julián, cuyo germen viene provocado por los problemas que sufre en su hogar, al vivir en el seno de una familia disfuncional, y a la ¿pérdida? de un hermano que en un momento de la película se le sugiere al espectador. De la misma manera, las causas de su arco de transformación están justificadas y entendemos el porqué de su cambio de mentalidad: de albergar irascibilidad y odio en su interior a convertirse en una persona que consigue canalizar dichos sentimientos de negatividad a través del amor y del boxeo.

La trama pugilística funciona, con las secuencias montaje de rigor, y aporta a la película un punto de vista interesante utilizando el deporte, en concreto el boxeo, como forma de liberación de las frustraciones del protagonista. Sin embargo, la película recurre a ciertos lugares comunes que ya hemos visto anteriormente en American history X, película de temática similar y sin duda uno de los referentes más evidentes del film, que evitan que sea todo lo genuina que nos hubiese gustado. Sin ir más lejos, el personaje de Solís y sus discursos dogmáticos recuerdan sobremanera a los del personaje de Cameron, líder de la banda neonazi que interpretaba Stacey Keach, en la mencionada American history X. Otros ejemplos ilustrativos podrían ser la secuencia en la que asaltan la tienda o los momentos en que el personaje de Julián contempla sus tatuajes frente al espejo, de forma similar a la que lo hacía Edward Norton en dicho largometraje.

No obstante, si estamos resaltando las similitudes que posee con la película dirigida por Tony Kaye, no sería justo no hacer mención también a las divergencias que alberga, para bien, con la misma. Nos referimos al final positivo de Alacrán enamorado, que se aleja de la opción efectista y melodramática en la que caía el film americano, en el que un Julián redimido aprende a controlar su odio y en vez de cargar de forma violenta contra sus antiguos compañeros, en venganza por lo que Luis ha hecho a Alyssa, decide descargar su ira subiéndose al ring, confirmando así el crecimiento interior del personaje.

CONCLUSIÓN: VICTORIA A LOS PUNTOS

Estamos ante una película digna que se apoya en el buen trabajo de todo el reparto, en especial de Álex González, y en una sólida dirección de actores que confirma el buen hacer del director Santiago A. Zannou. No obstante, como hemos comentado anteriormente, no alcanza cotas más altas debido a que peca de recurrir a lugares comunes en algunas secuencias que recuerdan inevitablemente a American history X y que dejan en el espectador cierto aroma de déjà vu. Por lo tanto, haciendo un símil pugilístico, consideramos que Alacrán enamorado no logra vencer por K.O. pero si lo hace a los puntos.

Sobre El Autor

Redactor

Diplomado en Relaciones Laborales. Licenciado en Comunicación Audiovisual. Realicé el máster de “Guión de Ficción de Cine y TV” de la Universidad Pontificia de Salamanca. Entre principios del año 2009 y finales del 2011 he asistido a diversos cursos del Centro Galego de Artes da Imaxe como “El Cine de Jean Luc Godard” impartido por el director y profesor de Cine Paulino Viota; “El Cine de Alfred Hitchcock” impartido por el doctor en Historia de Cine José Luis Castro de Paz y “El cine de Luis Buñuel” impartido por Julio Pérez Perucha presidente de la Asociación Española de Historiadores de Cine, entre otros.

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