Opinión: El lobo de Wall Street

Scorsese nos presenta a Leonardo DiCaprio en su papel de Canis Lupus después de habernos dejado inquietados durante casi una década con unos largometrajes que se andaban con demasiados ambajes para lo que el impetuoso de Martin nos tenía acostumbrados. Este largometraje es prometedor tanto si se cuenta con Scorsese como director fetiche como si el espectador fue a parar a la sala de cine de El lobo de Wall Street sin saber muy bien lo que iba a ver. No obstante, no todo es perfección en un guión de casi tres horas que, sintiéndolo mucho querido Martin, se hacen largas. Este director es aficionado a superar las dos horas de cinta pero el espectador presenciará un exceso de detalles irrelevantes para la trama y para la creación del perfil del personaje. Nos quedamos, de cualquier manera, ensimismados con este Ícaro moderno que quiere tocar con sus dedos el sueño americano, ¿Tendrá mejor suerte Jordan Belfort en su ascenso al poder?.

JORDAN BELFORT Y DICAPRIO

Nos encontramos con un joven de 22 años que acaba de terminar sus estudios universitarios. Especializado en finanzas, Jordan Belfort se muda a Nueva York con su joven esposa en busca de su oportunidad en Nueva York. La ambición, el tesón y una potente visión de las ganancias le alzarán hasta lo más alto de la sociedad estadounidense hasta que en su vida aparezca Patrick Denham, un agente del FBI que “se interesa” por la situación económica de Belfort o, lo que es lo mismo, por su relación con hacienda poco amistosa.

Un elenco de profesionales en mayúsculas nos da la bienvenida al primer gran evento cinematográfico del año. En especial DiCaprio nos muestra su perfil más persuasivo como el Canis Lupus de Scorsese. Lo realmente sorprendente es que convence. Convence hasta tal punto que incluso los más escépticos con respecto al sistema económico impuesto e hiperexagerado en Estados Unidos nos planteamos dedicar nuestros esfuerzos y vida a conseguir sexo,drogas y acciones de hojas rosas.

Sorprendente es la aparición de Cristin Milioti, la popular madre de Cómo conocí a vuestra madre que desarrolla un modesto papel como mujer de Belfort. Más sorprendente es la actuación de Jonah Hill quien, con sus más y sus menos, está logrando hacerse un hueco en un mundo de guaperas y musculitos con su cara de nerd repelente. Gracias a papeles como Django desencadenado le fuimos conociendo y con la intervención en El lobo de Wall Street como uno de los secundarios que mayor tiempo permanece ante la pantalla deleitándonos con un papel de fiel compañero ambicioso y no menos yonki que el protagonista, queda claro que el chico, finalmente, tiene talento.

En cuanto a Kyle Chandler, a mencionar por su papel como agente del FBI y, en cierto modo, el antagonista de DiCaprio en la película, no dice más que en cada una de sus películas. Realmente se le da bien el papel de policía ya que su frialdad interpretativa no le llevaría muy lejos si quisiera desarrollar papeles de una mayor profundidad.

DETALLES EN PROFUNDIDAD

Esta galopante gema dorada cuenta con una banda sonora que se merece un artículo solo para analizar su impacto a lo largo del largometraje y que evoca esos buenos tiempos del cine de Kubrick cuando la música era el pentagrama sobre el que se incorporaban graciosamente las notas de guión y dirección. Ni que decir tiene que el guión se mantiene por sí mismo sin demasiados problemas con los clásicos diálogos del gusto de Scorsese que siempre son un gusto entre raya y raya de farlopa y que corren a cargo del guionista Terence Patrick. ¿Qué no os suena? Pues él, señores, es uno de los hacedores de la trama de Los Soprano.

Con una historia lineal y sin demasiadas complicaciones para que sea hilvanada en una película, tal vez se encuentra un talón de aquiles en una narración excesivamente diáfana que descubre muchas de las ramas del desenlace final a tan solo diez minutos del comienzo del largometraje. Con la fotografía no se complicaron. Es muy Scorsese y solamente hay que ver películas como Malas calles para darse cuenta de que el contrato de Rodrigo Prieto (21 gramos, Babel, Biutiful, Argo) era una apuesta segura por la excelencia artística al mismo tiempo que Martin controlaba los detalles de imagen.

CONCLUSIÓN

El Lobo de Wall Street no es la mejor película de Scorsese. Todos sabemos cuál es la jodida mejor película de Scorsese pero teniendo en cuenta los largometrajes de este director que estrenaron el nuevo milenio (Shutter Island, El Aviador, Infiltrados y La Invención de Hugo), películas afables o thrillers psicológicos, muy alejados de sus (buenas) costumbres neonoir, nos alegramos que haya recuperado esa vena canalla de la que tanto aprenderían Robert Rodriguez o Tarantino en sus tiempos mozos. A modo de colofón final y porque es una de los mejores diálogos para abrir este año dos mil catorce, la conversación (con algunas variaciones) que mantienen Jordan Belfort y Donnie Azoff en las hamacas de la piscina de Belfort en un intento por rehabilitarse de su adicción al alcohol y a la cocaína:

D.A: ¿Cerveza sin alcohol?
J.B: Si, sin alcohol.
D.A: Pero sin nada de alcohol.
J.B: Si, es cerveza sin alcohol.
D.A: ¿Y qué hace? ¿Te bebes muchas y te emborracha?
J.B: No. Es sin alcohol. También tengo con alcohol. Ya sabes que lo he dejado todo.
D.A: Pero sin alcohol. ¿Y cómo es tu vida ahora?
J.B: ¿Bromeas? Es horrible. Es…aburrida.

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