Opinión: Joven y bonita

El director parisino François Ozon escoge la adolescencia como tema central de su nueva obra, titulada Joven y bonita. El francés retoma una problemática que ya aparecía de forma recurrente en sus primeras películas y que también se dejaba notar en su anterior obra, la ganadora de la Concha de Oro En la casa. Con el estreno de su último largometraje, François Ozon, continúa su idilio con el festival Donostiarra alzándose, esta vez, con el premio TVE-Otra Mirada. Ahora, en el mes de marzo y de la mano de la productora Mandarin Cinema, llega a nuestros cines esta historia que narra a través de cuatro estaciones, separadas por cuatro canciones de François Hardy, un año de la vida de una bella y misteriosa adolescente que decide, por voluntad propia, llevar una doble vida: estudiante de día, prostituta de tarde.

SINOPSIS Y REPARTO

Isabelle es una atractiva joven de 17 años que vive en el seno de una familia acomodada con su hermano pequeño, su madre y su padrastro. Ésta, por las mañanas, acude al instituto como cualquier adolescente de su edad. Sin embargo, por las tardes, se convierte en Lea, seudónimo que utiliza para prostituirse por internet.

Joven y bonita supone la tercera aparición en la gran pantalla de Marine Vacth y su debut encarnando a un personaje protagonista. La francesa, proveniente del mundo de las pasarelas, demuestra con este papel que a pesar del título de la película es mucho más que una actriz joven y bonita. Madurez, naturalidad y misterio es lo que desprende su interpretación de la joven Isabelle, una adolescente de 17 años que todavía va al instituto pero que decide, por voluntad propia, aprovechar las tardes para prostituirse. Doble vida que nos remite directamente al personaje de Catherine Deneuve en Belle de Jour, con el que Isabelle guarda algunas similitudes.

Por otro lado, el curtido actor de voz cavernosa Johan Leysen interpreta al único cliente con el que Isabelle consigue conectar de forma especial, el cultivado Georges. Cuya muerte, ocasionada en uno de sus encuentros con Isabelle, supone el desencadenante que provoca que la madre de la joven descubra las actividades de su hija.

El rol de la progenitora de Isabelle recae en la actriz Geraldine Pailhas, que repite a las órdenes de François Ozon tras haber trabajado juntos en Cinco veces dos. Otra de las reincidentes es la reputada actriz Charlotte Rampling, que participa en el último capítulo de la película caracterizada como la mujer de Charles. Destaca también, entre los secundarios, el papel del joven Fantin Ravat que interpreta al hermano pequeño de Isabelle. Un actor al que, a tenor de lo visto, sin duda merecerá la pena seguir de cerca.

François Ozon demuestra con Joven y bonita que sabe desenvolverse con soltura a la hora de dirigir actores sin importarle la disparidad de experiencia, género o edad que existe entre los miembros del heterogéneo reparto.

LA PELÍCULA

Según reconoció el propio François Ozon en la rueda de prensa posterior al preestreno de la película que tuvo lugar en Madrid el pasado 27 de febrero, la génesis de este proyecto nace de su deseo de volver a trabajar con adolescentes, tras la gratificante experiencia que supuso para él dirigir al joven actor Ernst Umhauer, protagonista de su anterior película En la casa.

Resulta curioso que la nueva película del director francés comience de la misma manera que concluía su anterior obra, con un plano subjetivo de un personaje que contempla el comportamiento de otro. En este caso, a través de la visión de unos prismáticos que observan a la joven protagonista, en bikini, tomando el sol en la playa. Joven y bonita se divide en cuatro episodios, enmarcados dentro de las diferentes estaciones del año, que tienen como protagonista a una joven de 17 años llamada Isabelle que, sin motivo aparente y por decisión propia, decide prostituirse a través de internet.

En el primer episodio del film, correspondiente al verano, contemplamos el idilio amoroso, o más bien sexual, de la protagonista con un joven alemán con el que pierde la virginidad en la playa. Sin embargo, no existe una idealización de la pérdida de la virginidad, ya que para la protagonista este “primer amor” no parece suponer nada especial en términos sentimentales. El capítulo finaliza con L´amour d´un garçon la primera de las cuatro canciones de François Hardy presentes en la película.

Otoño, título del episodio que viene a continuación, ancla el primer punto de giro del guión, momento en el que Isabelle comienza sus encuentros con los clientes, que le pagan por mantener relaciones sexuales. Aquí aparece por primera vez el personaje interpretado por el actor Johan Leysen que es el único cliente por el que Lea, seudónimo que Isabelle utiliza cuando se prostituye, siente algo diferente.

Durante el siguiente episodio, Invierno, tiene lugar la muerte de dicho personaje, a causa de un infarto, mientras mantiene relaciones sexuales con Isabelle. La policía se percata del suceso e informa a la madre de Isabelle de sus actividades como prostituta, las cuales ésta desconocía. Desde este momento, su madre trata de buscar los motivos que han llevado a su hija a ejercer la prostitución, obligándola a asistir a terapia con un psicólogo.

Motivos que el propio autor rehúye desvelar, optando por dejar caer pequeñas pinceladas para que seamos nosotros, los espectadores, los que rellenemos estas elipsis a nuestro antojo. Sin duda, este resulta uno de los mayores hallazgos del film, dedicándose simplemente a seguir a Isabelle, sin juzgarla en ningún momento.

El autor parisino decide alejarse del retrato idealizado de la adolescencia y opta por mostrarla como una época de cambios, hormonales y físicos, en la que los jóvenes tratan de buscar su sitio en la sociedad, transgrediendo, yendo contra las normas. La forma en la que la joven decide transgredir es a través de la prostitución.

Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, Ozon en ningún momento trata de aclarar las motivaciones reales que llevan a una joven de clase media a prostituirse, no se trata de un retrato sociológico acerca de dicha problemática. He aquí la esencia de la película, su fuerza evocadora, manteniendo el misterio mientras lanza preguntas en lugar de ofrecer respuestas.

El largometraje concluye con el capítulo titulado Primavera, donde tiene lugar el encuentro final entre Isabelle y la mujer de Charles, interpretada por Charlotte Rampling, que expone una de las frases más provocadoras, e incómodas, de la película “¿A quién no le gustaría que le pagasen por hacer el amor?”.

CONCLUSIÓN

François Ozon nos muestra su personal punto de vista acerca de la adolescencia, personificada en el personaje de Isabelle, la cual ejerce la prostitución como acto de rebeldía, de transgresión, de curiosidad hacia algo prohibido que responde más bien a un impulso intrínseco, originado por su convulso mundo interior, que a una necesidad externa provocada por su entorno.

Ozon nos permite contemplar a Isabelle, seguirla, acompañarla, lanzándonos preguntas mientras nos invita a hacer elucubraciones acerca de los motivos que pudieron llevar a esta joven de familia asentada a la prostitución. Sin embargo, lo que realmente nos atrapa de ella no es conocer los porqués sino presenciar el cómo. Isabelle es un misterio al que sólo se nos permite acercarnos desde lejos, como si nuestros ojos la observasen a distancia desde un teleobjetivo mientras suena de fondo la cálida voz de François Hardy. Además de joven y bonita, buena.

Sobre El Autor

Redactor

Diplomado en Relaciones Laborales. Licenciado en Comunicación Audiovisual. Realicé el máster de “Guión de Ficción de Cine y TV” de la Universidad Pontificia de Salamanca. Entre principios del año 2009 y finales del 2011 he asistido a diversos cursos del Centro Galego de Artes da Imaxe como “El Cine de Jean Luc Godard” impartido por el director y profesor de Cine Paulino Viota; “El Cine de Alfred Hitchcock” impartido por el doctor en Historia de Cine José Luis Castro de Paz y “El cine de Luis Buñuel” impartido por Julio Pérez Perucha presidente de la Asociación Española de Historiadores de Cine, entre otros.

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