Opinión: Lara Croft: Tomb Raider

Lo diré sin rodeos: Lara Croft: Tomb Raider es una buena película. En términos generales de la crítica y el público en sí mismo, la cinta no recibió muchos elogios en su intento. Obtuvo una respetable taquilla pero los espectadores en su mayoría la trataron con cierto desprecio ¿Cuál fue el motivo? Son varios, pero uno de peso es que las adaptaciones de videojuegos a pantalla grande nunca resultaron buenas, por lo que la gente se vuelve progresivamente cínica y espera una obra maestra que les conmueva su opinión. Como el film de Lara Croft no es exactamente oro en polvo, el abucheo se predecía. No es sino hasta el éxito económico de la floja Resident Evil y la muy buena Silent Hill que se empezaría a mirar al género con los ojos convencionales de quien ve una película común.

PROFUNDIZANDO EN EL FILM

La segunda razón para atacar al filme que estamos comentando es que no respeta la esencia del videojuego original. En teoría esto no es malo: permite conectarse a una audiencia masiva y heterogénea que nunca haya jugado a la saga de Lara Croft. Pero después de minutos de metraje se cae a la conclusión que el intento no será diferente a un largometraje de acción y pseudo-espionaje, con toques de La momia de Brendan Fraser en algunas escenas. Resumiremos sucintamente que el secreto de la popularidad del juego de Eidos no se basa ni en la originalidad (aunque sin dudas el primer Tomb Raider supuso un refresco) ni en la acción, sino que el encanto se consigue con la heroína que deambula sola en un mundo enorme y solitario que puede ser Roma, Egipto, la muralla china o una desolada Venecia. Utiliza sus habilidades de forma precisa cuando es necesario, y por el camino resuelve puzles. Es la condición sine qua non por la que miles de fans acudieron a comprar sus secuelas aun cuando estas fueron repeticiones de la fórmula pero con diferentes escenarios y algunas novedades casuales. La originalidad no es necesaria mientras se respete el núcleo.

Pero Hollywood no siempre razona de manera didáctica como funciona el mundo, y comete una aberración gigantesca al dotarle al filme de un fuerte músculo comercial. En primer lugar, ya no es Lara Croft en un mundo casi solitario, en cambio se encuentra rodeada de gente a cada costado suyo ¿Por qué? Simplemente porque el guion no posee ingenio para inventar un entretenimiento con dificultades añadidas como la poca presencia de humanos.

LA PRESENCIA DE ANGELINA

En segundo lugar, se ha filtrado el mercado del sexo. No, aquí no hay nada de pornografía, pero tenemos a Angelina Jolie cuya única razón de adquirir el papel radica en que es sexy y coincide con el cuerpo de Lara Croft, pero su carisma y presencia es muy tibia. Súmese la canción “Elevation” de U2 y, el factor más llamativo: la acción desenfadada, que choca con el espíritu del videojuego. Ciertamente en este, la protagonista es una experimentada arqueóloga entrenada y de manera ocasional se la veía infiltrada en bases militares. Empero, exceptuando esos detalles, no se considera de acción constante y limita a disparar animales peligrosos o combatir de manera espaciada a los enemigos de turno.

Dejando de lado los errores de criterio que utilizó Hollywood, Lara Croft: Tomb Raider no escapa a los fallos de lógica que poseen todos los videojuegos. El argumento fantástico se basa en los mismos saltos que las historias vistas en los juegos: una civilización que ha viajado por el planeta para esconder secretos. En los juegos se tolera los artificios, y así perdonamos que Mario Bros en sus juegos no ponga guardia de seguridad a la princesa Peach cada vez que Koopa la secuestra. En la película de Tomb Raider, también es medianamente creíble porque la susodicha cultura es nueva, construida por el meteorito que cae y enterrando sus reliquias entre Europa-Asia-África. Si tenemos conocimientos de geografía, estos continentes son la única porción de Pangea que no se fragmentó, es decir que están unidos tales territorios y pasearse sobre ellos es factible (siempre que podamos cruzar los ríos). Pero aun así, es un poco trabajoso que estos hombres caminen miles de kilómetros con el objeto de construir enormes trampas que escondan los triángulos en diferentes partes del mundo, lo que sugiere que fueron tan aventureros como Marco Polo.

Sobre esta base argumentativa, el resto el guion es bastante “saltarín”, proporcionando porciones del puzle cuando el tiempo lo requiere. Angelina Jolie recibe la carta de su padre en el momento adecuado de la película para avanzar. También, cuando el antagonista se apodera de las dos mitades del triángulo parece que está a punto de dominar el mundo… pero ¡¡Las piezas no se unen!! Y de manera muy conveniente solo Lara sabe qué hacer. Algunos ejemplos de lo que nos depara.

CONCLUSIÓN

A pesar de que las líneas escritas de la siguiente opinión sean de una connotación negativa, no necesariamente significa que Lara Croft: Tomb Raider sea mala. No hace nada que insulte la inteligencia de manera descomunal, y como vehículo de acción es un entretenimiento interesante sin demasiadas complicaciones ni fallos a remarcar. Pero lo sorprendente del filme es que la mitología del videojuego se cumple con efectividad. La esencia tal vez no, pero varios elementos de la saga se reparten sin parecer caídos del cielo, sino insertados naturalmente. El ariete de Camboya se extracta de Tomb Raider Chronicles; el sistema solar de Siberia se asemeja al del segundo nivel de Tomb Raider IV. Las localizaciones son análogas en países o climas a los Tomb Raiders 1-2-3. Y otros detalles ocultos (la daga de Xian que se remata, sacado del Tomb Raider 2).

Mencionado un detalle de retrospectiva, actúa un simplemente correcto Daniel Craig, del que nadie se fijaría en él hasta que saltó a la fama real con James Bond.

Sobre El Autor

Crítico frustrado de música. Odio a los críticos de cine. No soy recomendador de películas. Muy joven para elegir una carrera, pero probablemente me decida entre periodismo, programador, publicista o psicólogo. No uso gafas.

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