Opinión 2: La LEGO Película

LEGO son los juguetes daneses que se convirtieron en un símbolo de la cultura infantil, precisamente no son baratos de comprar pero todos lo han tenido. Los adultos también lo pueden considerar un objeto de culto, ya que se han elaborado los más impresionantes universos con estas marcas, como barcos gigantes con toda su tripulación de LEGO, u otras como mitología clásica o naves espaciales. Es un objeto fascinante.

COMO UN VIDEOJUEGO

En este nuevo siglo, la idea del juguete empieza a abandonar a todos los niños, ya que el formato digital es considerado más atractivo, aunque los psicólogos no lo consideran mucho más saludable. LEGO, aprovechando su famosa franquicia, se ha extendido astútamente a estos nuevos territorios con videojuegos (generalmente con parodias de producciones cinematográficas) y películas, además con series de televisión. La LEGO Película no es la primera producción fílmica pero sí la más ambiciosa, y esa ambición se traduce en un espectáculo visual hermoso. Es lo más parecido a un videojuego, recargado de colores que coinciden perfectamente con la temática y la firma de LEGO, y una cantidad de trucos de cámara (por ejemplo el Stop-Motion) que solo añaden un aspecto lúdico, necesario para que el multicolor no agobie ni se vuelva demagógico. No será Super Mario Galaxy (un videojuego que haría delicias de los espectadores si algún inteligente la adaptará exitosamente en el cine), pero es casi igual de atractivo.

PROBLEMAS DE GUION

Pero si visualmente es una maravilla, no es suficiente para despertar a la película de un letargo casi asfixiante. La LEGO Película sufre el síndrome de El hombre de acero, pero peor. Lo más lamentable es que el fallo se hace general en muchas películas, animadas o no. Aquí tenemos problemas de director y de guion. La historia de la película no es muy desconocida, sino el cliché del Rey Arturo sobre el elegido que salvará la Tierra. En este caso, un patito feo o no especial que se convertirá en el héroe y se quedará con la chica de turno (Super Cool, interpretada por Elizabeth Banks, aunque el dibujo se parece más a Kelly Osbourne).

Uno de los problemas es que el guion no es capaz de desarrollar a los personajes, sino que solo ha escrito situaciones de acción y referencias de cultura pop y chistes relacionados con los tópicos de LEGO (las escenas de acción son un cruce entre The Matrix y El caballero oscuro, y la canción pop es sospechosamente parecida a “Wrecking Ball” de Miley Cyrus). Contar con vuestro reloj: en 9 minutos (si nueve, ni siquiera 10 minutos) han sucedido muchas cosas. Los guionistas poseen un mal tino tremendo, porque en menos de 10 minutos el protagonista encuentra una pieza fundamental de la historia (la pieza única), por lo cual el 75% del argumento ya está contado, y la restante hora y veinte es ver un largo relleno hasta llegar a la contienda final.

El film entero no se permite descansar nunca, disparando un montón de Deus Ex Machina disfrazado de cultura pop: la aparición de Batman, la aparición de la nave de Star Wars, etc. Todo este disturbio fue creado para impresionar y entretener, conceptos que pertenecen a un tiempo de caducidad (impactar en las salas de cine pero que no permanezca en la memoria), por lo que el guionista de turno no se ha preocupado tanto por el desarrollo de los personajes a largo plazo, ni por una historia coherente. Al igual que El hombre de acero (que es una muy buena película), el reparto son simples piezas en un constante bombardeo de explosiones y FX, y al espectador solo le interesa el multicolor y no tanto la vida de estas personas. Tanto es así, que no existen muy buenas transiciones: estamos en una persecución automovilística nocturna á la Matrix / El caballero oscuro… y de pronto pasamos sin más al desierto de los cowboys, como si se tratara de un parque temático.

OTROS PROBLEMAS

Pero también puede ser un problema directoral. La estructura narrativa de La LEGO Película es una conocida: momentos de acción-momentos de conversación. Pero llegado a las exposiciones de diálogos, solo hay chistes y trivialidades que impiden que el héroe de la película se desarrolle, al igual que los demás personajes (los chistes funcionan como chistes para reír, y no hacen avanzar dramáticamente la historia). Y en los momentos de acción ocasionalmente se cambia el tono: se ralentiza la persecución para la seriedad. Por ejemplo, los protagonistas en plena acción se van a caer a un lago lleno de cocodrilos, y entonces se ralentiza el frenesí para decirse sus últimas palabras deprimentes antes de morir. Lo que significa, que el director intercala desordenadamente escenas muy agitadas con momentos de seriedad solemne, y nada de esto logra una buena profundización emocional.

Donde La LEGO Película demuestra que posee un poco de vuelo es en los últimos 20 minutos, cuando se revela gradualmente la moraleja de la película, donde se cruza con el universo de los humanos. No deja de ser un eco reciclado de John Hughes en los años 80, donde el chico sufría la opresión de los padres burocráticos o la autoridad (también burocrática y conservadora) y se terminaba rebelando o replanteando una nueva situación más saludable, dentro de los parámetros de la adolescencia. Lo cierto que funciona, y es lo único por lo que vale la pena ver La LEGO Película, a pesar de que siguen con los bombardeos de acción.

Es increíble que uno de los escritores del guion sea el mismo de Infiltrados en clase: esa película genial donde además de chistes había cierta interacción personal de los protagonistas. Los encargados de este proyecto podrían decir que esta es una película para niños, lo cual es un enfoque subjetivamente inteligible pero una excusa endeble: Disney equilibra perfectamente las polaridades adulto-infantiles. También algunos dirían que no podemos pedir una producción como las de Disney-Pixar, pero también es una excusa débil: si la compañía del ratón es invencible en los filmes de animación no es porque sean Dios, sino porque saben crear personajes emocionalmente resonantes.

CONCLUSIÓN

La LEGO Película es un espectáculo monumental que sacrifica la profundidad del reparto y la coherencia del argumento para su catálogo poblado de efectos. Si no tuviese la moraleja final, sería olvidable. También hay algunos elementos que se calificarían de violentos, como las menciones a la tortura o ciertas actitudes agresivas del villano principal, por ejemplo acabar con la vida de los padres del policía bueno / malo delante de él. Sin embargo, sería moralismo extremo, y no dañan mucho.

Sobre El Autor

Crítico frustrado de música. Odio a los críticos de cine. No soy recomendador de películas. Muy joven para elegir una carrera, pero probablemente me decida entre periodismo, programador, publicista o psicólogo. No uso gafas.

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