El club de los cinco

NOTA: ★★★★★★★★★★

El club de los cinco Blu-rayAunque la adolescencia es una etapa madurativa presente en todas las décadas y siglos, con la explosión de los años 80 Estados Unidos volvía a encaminar sus carriles después de una lenta recuperación de los turbulentos 70, una sociedad marcada por el cinismo de la guerra de Vietnam y la pérdida de valores americanos. Ahora, la nación burbujeaba nuevamente con los anhelos de prosperidad y familias felices, que se lee como una actualización de los años 50. La música y la frivolidad del espectáculo, la generación de MTV, la New Wave o la irreverencia de Madonna que atemorizaba a Estados Unidos con su declaración de “Like A Virgin” (Como una virgen)… esta nueva idiosincrasia que por supuesto tiene sus temores y tristezas, pero tapadas por una pesada cubierta del sueño americano.

Precisamente son los adolescentes, quienes encarnan el futuro de un mundo, los primeros en contradecir estos valores rígidos. Ellos se encuentran protegidos y al mismo tiempo dañados por la imagen de la familia y lo que ellas pretenden de sus hijos. Esta insularidad fue el punto clave para que el director John Hughes se convierta indiscutiblemente en el pináculo de la pubescencia de los próximos 20 años. A mediados de los 90 hasta principios de 2000, con el resurgimiento de la música bubblegum Pop (que había sido relegada por el grunge, Nirvana), el auge de las novelas adolescentes también se dispararon para equilibrar: desde Sabrina la bruja adolecente hasta Populares o Lizzie McGuire. Todas esas sitcoms en una u otra manera funcionaban como pequeños reciclajes de El club de los cinco. No es que se copiaran estrictamente, sino que la adolescencia es una etapa tan conocida y asimilada, que siempre se disfruta con un placer familiar si está bien elaborado.

ARGUMENTO

Cinco estudiantes fueron castigados y obligados a presentarse a la escuela el sábado durante ocho horas. En ese lapso en un salón de castigo, el profesor les asigna la tarea de describirse a sí mismos y lo que hicieron para merecer el castigo. El profesor en determinadas ocasiones se ausenta del control de los alumnos por lo que ellos aprovechan para hablar, hacer travesuras y escaparse a otros lugares del colegio. Pronto ellos descubren con el trascurrir de las horas que su personalidad y problemas con ellos mismos o los padres son mucho más profundos que los estereotipos que el colegio y el mismo profesor les adjudicó.

REPARTO

No es un reparto muy extensivo. Los cinco protagonistas son Emilio Estevez, Judd Nelson, Anthony Michael Hall, Molly Ringwald y Ally Sheedy, cada uno de ellos como Andrew, John, Brian, Claire y Allison respectivamente. Paul Gleason es el profesor de clases Vernon, y John Kapelos es el portero Carl. Cada uno de los personajes son excelentes en su interpretación, pero destacar a Estevez y Nelson por su innegable carisma de mayor presencia.

LA PELÍCULA

Seamos sinceros: nada de lo que hay en El club de los cinco es revelador desde una óptica estricta. Todos conocemos a los adolescentes de secundaria porque la hemos vivido, tenemos la obligación de ir a la escuela y por ende nos topamos con personas bastante bizarras: desde losb nerds, el popular de la clase, los inadaptados sociales, los afeminados, o los gamberros. La gracia de El club de los cinco no es contar algo que ya sabemos, sino estudiarlos y humanizarlos. Aunque parezca un truco fácil, lo cierto que en una sociedad que se ha preocupado tanto en los adultos, los problemas adolescentes han quedado en un lado (vale recordar, que todavía seguía la guerra fría, y no había asumido Gorbachov). Todos los protagonistas aquí dan la sensación de distancia con respecto de sus familiares. Uno odia a su padre, el otro es odiado por el progenitor, y el resto de los personajes mantiene un tono oscuro similar con la familia. Ellos están dañados por una capa muy superficial que el mismo sistema burocrático, personificado por el profesor de clase, le adjudican: para el gobierno conservador, uno es el “cerebrito”, el otro el “deportista”, el otro un “criminal”, etc.

Aunque el film posea un propósito, este es apenas mínimo (escribir una tesis) y una excusa para lanzar un montón de situaciones y extender el metraje hasta una conclusión lógica de 90 minutos. Esto quiere decir que la película funciona mediante el flujo de ánimo que se pueda sostener en todas las circunstancias. Significa que no siempre es constante la calidad y puede caer en tramos más lentos que otros. Pero para ser honestos, más del 95% del largometraje irradia luz para aplacar los pequeños baches.

En realidad, la palabra “luz” no es del todo aplicable en el contexto adolescente que vemos en El club de los cinco. Más adecuado es utilizar el término “amapola” o “almíbar”. El club de los cinco es puro azúcar y flores para crear algo dulzón para los espectadores jóvenes, pero contrarrestado por una profundidad asombrosa y arrogancia arenosa, además de ironía y burlas a los ideales adultos. Inteligentemente el film nunca plantea himnos grandilocuentes, sino consignas como escaparse del salón o evitar que los descubra el profesor.

¡Oh! ¡Pero no todo es perfecto en El club de los cinco! La música, como bien diría un conocido crítico, es un martillazo directo a los días de la administración de Ronald Reagan (algo similar sucede con el film Flashdance, donde en el peor de los casos está ligeramente fuera de tiempo). Además, a veces John Hugues atenta más de lo que puede obtener, metiéndose en la vida de los adultos cuando debería abordarlas desde la mira de los chicos. La escena donde el profesor busca ilegalmente archivos, o cuando soborna al portero, o cuando este le habla sobre su condición de maestro; es evidente que resulta todo un pase de facturas frente a estas personas… pero se siente un cálculo o muy obvio. Sin embargo, ninguno de los defectos son graves para aplastar la magnitud de un film trascendental.

CONCLUSIÓN

El club de los cinco, sin contar algo nuevo, se propuso (y lo logró) llegar al corazón de toda la generación de los años 80. Ciertamente el siglo XXI está experimentando un retroceso en el tiempo, con miles de nostálgicos y gente nueva que deciden rememorar la década como si fuese un fetiche (Lady Gaga, Kelly Osbourne, Selena Gomez, Ashlee Simpson, la serie Graduados en Argentina, etc.). Aunque creemos que todo pasado no fue ni peor ni mejor (simplemente fue pasado), casos como El club de los cinco pueden probar hasta qué punto esa década no es un fetiche para convertirse en una realidad rebosante. Tal vez algunas veces el film puede sentirse como un artefacto, pero en términos globales es una cinta definitiva del género, lo cual es suficiente razón para tenerla en nuestra videoteca.

Sobre El Autor

Crítico frustrado de música. Odio a los críticos de cine. No soy recomendador de películas. Muy joven para elegir una carrera, pero probablemente me decida entre periodismo, programador, publicista o psicólogo. No uso gafas.

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