En El Hobbit: La desolación de Smaug nos encontramos con la segunda de las tres partes en que se divide la adaptación de la novela homónima (El Hobbit) de J.R.R. Tolkien y que sirven de precuela a la anterior trilogía de El Señor de los Anillos. Los lectores del libro comprobarán que la película es una versión enriquecida de la historia explicada en el libro, con nuevas tramas extraídas tanto de relatos complementarios de Tolkien como de la prolífica imaginación de Philipa Boyens, Fran Whalsh, Peter Jackson y Guillermo del Toro, encargados del guión cinematográfico.

El director, Peter Jackson, nos traslada de nuevo a su visión personal de la Tierra Media y nos explica un nuevo capítulo de la historia del saqueador Bilbo Bolsón y de la compañía de los enanos que quieren recuperar su antiguo reino. No te despegarás del asiento durante las frenéticas casi tres horas de metraje en las que un sinfín de fantásticas situaciones se suceden sin dar tiempo al respiro dejando al espectador con ganas de mas.

ARGUMENTO

Tras escapar de las garras del orco Arzog, la compañía de enanos, acompañados por el hobbit Bilbo Bolsón y el mago Gandalf, prosigue su viaje hacia Erebor, el antiguo reino enano que se encuentra en manos del maligno dragón Smaug. Con la esperanza de vencer al dragón y recuperar su hogar y su tesoro se enfrentarán a los peligros del bosque negro, al reino de los elfos silvanos y a otros retos inesperados. Por su parte, Gandalf intentará resolver el enigma del Nigromante a la vez que descubrirá que el viaje de los enanos es algo más grande que la reconquista de un hogar y la recuperación de un tesoro y que, de fracasar la misión, se pondría en peligro toda la Tierra Media.

REPARTO

En El Hobbit: La desolación de Smaug volvemos a encontrar al amplio reparto de la primera parte entre los que destacan Martin Freeman como el hobbit Bilbo Bolsón, que nos muestra una nueva faceta un poco más oscura del personaje, Ian McKellen, en una interpretación más que correcta y creíble del mago Gandalf y Thorin, escudo de roble, interpretado por Richard Armitage, que nos muestra un personaje al borde de la obsesión y oscuro por momentos con una excelente interpretación.

Como nuevas incorporaciones encontramos a Luke Evans interpretando a Bardo de manera magistral y a Evangeline Lilly, la Kate de Lost (Perdidos), caracterizando a la elfa Tauriel, un personaje de cosecha propia de Peter Jackson que podemos relacionar con la Arwen de la anterior trilogía al enfrentarse también a un amor prohibido y desafiar a la autoridad establecida. Como viene siendo habitual en las películas de esta saga tenemos varias interpretaciones “virtuales”, en las expresiones de los actores que son transmitidas a personajes generados por ordenador. En el caso de El Hobbit: La desolación de Smaug la más destacada es la de Benedict Cumberbatch, el nuevo Sherlock Holmes, que hace doblete interpretativo al encarnar al dragón Smaug y al señor Oscuro Sauron y que se suma a Manu Benet como Arzog, el profanador.

También reaparecen personajes de la saga de El Señor de los Anillos. Es el caso de Orlando Bloom que se vuelve a enfundar la peluca rubia de Legolas interpretando a una versión más joven y desconfiada de su personaje y regalándonos varios momentos de acción épicos a sumar a su lucha contra los olifantes de El Retorno del Rey o su ya famoso salto al caballo en movimiento de Las Dos Torres.

LA PELÍCULA

El director Peter Jackson salva perfectamente los peligros de una parte intermedia de la trama ofreciendo una película emocionante y repleta de aventuras que no dan tiempo a que el espectador se aburra. Arañas hambrientas, persecuciones de orcos, dragones codiciosos, rafting en barriles de vino, conspiraciones políticas y magia oscura del nigromante de Dol-Guldur no dejan relajarse durante toda la película.

La trama principal es sencilla, la persecución a la compañía de enanos por parte de los orcos que quieren evitar que reconquisten Erebor y su tesoro. Pero esta trama aparentemente sencilla se entrelaza con multitud de subtramas secundarias de gran interés, como la conspiración del nigromante, que dan al mundo medieval de la Tierra Media un aspecto de inestabilidad y oscuridad que hacen temer por las vidas de los personajes principales y el éxito de su misión.

Es una película íntimamente unida a las entregas de la saga anterior y en ella podemos establecer claros paralelismos con momentos y personajes clave de El Señor de los Anillos. Tauriel como reflejo de Arwen, las escenas de Bilbo con las arañas y el anillo en relación a Frodo con Ella-Laraña, Smaug y el Nigromante protagonizan momentos que se pueden relacionar en lo formal con el enfrentamiento entre el Balrog y Gandalf en las Minas de Moria, y así hasta un sinfín de situaciones que los mas fanáticos de la saga sabrán encontrar y agradecerán. Una película 100% digna de Tolkien y en nuestra opinión una de las mas entretenidas de las realizadas hasta ahora.

CONCLUSIÓN

El Hobbit: La desolación de Smaug es una gran película de aventuras, muy entretenida, con un guión solido y un aspecto técnico y visual impecable. Alguna de las subtramas incluidas, puede llegar a ser menos interesantes, pero en todo momento mantiene el tipo. Una muy buena adaptación del libro de Tolkien que, aunque con cambios y añadidos respecto a la novela, mantiene fiel el espíritu de la historia original. En definitiva, una película muy recomendable y una de las mejores de la saga que nos deja con ganas de que el 2014 pase rápido para poder disfrutar de la conclusión de la historia.

El Hobbit: La desolación de Smaug
4.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)

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