A día de hoy, decir que Godzilla no es conocido (al menos por su nombre) es como poco, difícil de creer. Con 60 años a sus espaldas, sembrando caos y destrucción en Japón (y salvándolo en más de una ocasión) a lo largo de sus 28 películas, es a todas luces uno de los iconos más reconocidos de la cultura popular. Varias generaciones crecieron con las películas del saurio radioactivo, desde que fue concebido como una metáfora del poder destructivo de la bomba atómica, que marcó para siempre en la historia del hombre con Hiroshima y Nagasaki.

En 1998, el conocido realizador Roland Emmerich se atrevió a “revivir” la leyenda, con una correcta aunque poco fidedigna adaptación occidental de la bestia nipona. Esta versión también marcó a varias generaciones, aunque sin el mismo efecto que causaron las originales, lo cual dio una imagen distinta por la que muchos no acaban de asociarla a su forma anterior. Desde entonces, los filmes de monstruos gigantes han hecho acto de presencia de forma ocasional en un intento de mantener su existencia en los tiempos actuales, pasando por el King Kong de Peter Jackson, el notable Monstruoso de Matt Reeves con su estilo found footage, y la divertida Pacific Rim de Guillermo del Toro, posiblemente la cinta que más se ha aproximado al popular genero japonés kaiju eiga en toda su esencia.

Por ello no puede negarse que el anuncio de una nueva cinta del Gran G causó tanta expectación como duda. Por suerte, sus nuevos responsables, Warner Bros. y Legendary Pictures, tenían la intención de recuperar a Godzilla en toda su gloria, intentando por todo lo alto lanzar la película made in USA que debió hacerse mucho tiempo atrás. Pero, ¿esta es la cinta que cinéfilos y seguidores del monstruo han estado esperando desde entonces?

“¡No tienen ni idea de lo que se avecina!”

En 1999, extraños fenómenos tienen lugar en distintas regiones del Pacífico, hasta llegar a Japón donde tiene lugar una catástrofe en una central nuclear. Años después de aquel desastre, las consecuencias de aquella tragedia llevan a un hombre a descubrir la verdad, aunque ello le haya costado la relación con su hijo, un joven militar y padre de familia. Llegado el momento, descubrirán que el mundo alberga misterios que el hombre no alcanza a entender, y cuya arrogancia ha devuelto a la vida extrañas criaturas procedentes de tiempos primigenios, que amenazan la existencia de la humanidad y que marcará el equilibrio de la naturaleza.

Bajo esta premisa, el libreto de Max Borenstein, surgido de múltiples reescrituras a cargo de conocidos guionistas como David S. Goyer o Frank Darabont, ofrece una nueva perspectiva del mito, tratando de perseguir una visión creíble, seria y adulta, que sin duda trata de capturar la esencia del film original japonés de 1954, al tiempo que actualiza los temas e ideas de aquel entonces a nuestros tiempos. No obstante, pese a estas notables observaciones, no puede evitarse tener la sensación de cierto vacío en determinados momentos de la trama, falta de fuerza en algunos detalles, destacando el desarrollo de los personajes, que parten de arquetipos del género y ofrecen los detalles más básicos y directos de los mismos, aunque a lo sumo cumplen correctamente con su cometido.

Kaiju Eiga de actualidad

Entrando en los aspectos de producción y técnicos, la dirección del británico Gareth Edwards ha dejado evidencia de su estilo particular que también mostró en su curiosa Monsters. Aquellos que tuvieron la oportunidad de ver su ópera prima, apreciarán su forma de llevar a cabo la narración de la cinta, principalmente a través de sus personajes humanos, sus relaciones entre ellos, y sus vivencias y motivaciones a lo largo de la trama.

En cuanto a las “estrellas” de la película, en especial Godzilla, Edwards recurre a varias formas de mostrar y representar sus momentos kaiju en pantalla, desde distintas perspectivas (destacando la subjetiva y la televisiva), secuencias dosificadas impregnadas de intriga y con cierta carga poética, con una fuerte influencia al Tiburón de Steven Spielberg; de este modo despierta el interés del espectador hasta la gran entrada en escena de las bestias, aunque quizá se echa en falta más presencia de las mismas para tratarse de un kaiju eiga; pero no hay duda que hace de esta una cinta de monstruos gigantes diferente.

La puesta en escena y el acabado técnico es a lo sumo más que notable y bien cuidado, con variedad de escenarios exteriores y urbanos bien seleccionados, con momentos que por lo general resultan más que satisfactorios, en especial las pocas secuencias dedicadas a los monstruos, donde Godzilla y los llamados MUTOS poseen un diseño muy bueno y están bien recreados. Entendidos y seguidores del monstruo nipón sentirán agradecimiento y nostalgia por el acabado y la presencia del personaje, un clarísimo homenaje y respeto a sus anteriores encarnaciones. Como nota de curiosidad, el aclamado Andy Serkis (Gollum en El Señor de los Anillos) supervisó como asesor las secuencias de la bestia al emplearse la tecnología de captura de movimiento para su animación, un detalle que podría considerarse la evolución de la clásica animación por disfraces empleada en las cintas originales japonesas.

En el aspecto artístico el reparto pasa por lo variado, disponiendo de rostros recientes y populares, y otros conocidos apropiados para los distintos roles incluidos en este film. Entre lo destacado está sin dudarlo Bryan Cranston, que junto a Aaron Taylor-Johnson, ofrecen el componente trágico de la historia a través de una complicada relación padre-hijo. Los casos Elizabeth Olsen, Juliette Binoche, Sally Hawkins o David Strathairn, sus papeles se limitan a complementar aspectos clave de la trama, como el dramático junto al amoroso, o por otro lado el aspecto científico y militar en vista de la naturaleza de la película. Como no podía ser de otro modo, sin al menos una presencia japonesa, no es film de Godzilla que merezca la pena, sobre todo cuando se trata de Ken Watanabe, interpretando un papel en clave homenaje de su homónimo científico de la mencionada Japón bajo el terror del monstruo de 1954.

Buen reinicio, más por explorar

Puede decirse sin miedo que esta es la versión occidental que el Rey de los Monstruos merecía hace muchos años, y la espera ha merecido la pena. Sin embargo, no acaba siendo redonda a causa de su guion que flojea en ciertos momentos y en el que se nota falta de riesgo en su intento de satisfacer a espectadores comunes como a seguidores de Godzilla por igual. Lo que la salva en cierta medida es la notable realización de Edwards tras las cámaras, el uso de ingredientes básicos para hacer un producto entretenido, intrigante e impactante al mismo tiempo. Existe la posibilidad de ver mucho más de esta nueva visión en el futuro con una continuación, y el tiempo dirá si es merecedora de ello, pero con seguridad este film es la prueba de que el kaiju eiga sigue en pie, recuperándose y tomando el rumbo apropiado.

Godzilla (2014)
El Rey de los monstruos está de vuelta con una película que sabe cómo recuperar la esencia del género kaiju eiga.
Lo mejor
  • La dirección de Gareth Edwards.
  • La recuperación de Godzilla.
  • El trabajo de Bryan Cranston.
Lo peor
  • El guion.
  • Le falta fuerza en algunos momentos.
  • Las bestias podrían tener mayor presencia.
3.8Nota Final
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