Todo el mundo miente, pero no lo hacemos cuando decimos que House, la serie protagonizada por el inglés Hugh Laurie, se ha establecido en televisión como una de las producciones más sólidas de los últimos años. A las buenas críticas recibidas, los premios que ha amasado y la audiencia, que no falla semana tras semana, hay que unir que la serie no sólo progresa, sino que consigue que su personaje principal siga siendo tan interesante como al principio aún al llegar a la octava temporada.

ARGUMENTO

En el final de la temporada anterior, el doctor House se estrelló con su coche en la casa de la doctora Cuddy, provocando su entrada en prisión. Han pasado once meses y House está a punto de salir de la cárcel. Le quedan pocos días para volver a ser libre, pero tiene que comportarse como un preso ejemplar, no dar problemas e intentar controlarse en sus excentricidades. Los problemas principales, entre ellos tener que lidiar con el cabecilla de un buen grupo de los presos, que lo extorsiona por drogas, se ven complementados con la aparición de un interesante caso que requiere su capacidad para el diagnóstico. Será entonces cuando, en plena prisión, sin permiso y haciendo lo que debe hacer para resolver el misterio y ayudar al paciente, se enfrente con el peligro de perder su prometida condicional.

Por razones que no contaremos, House no tardará en salir de la cárcel y en volver al hospital en el que trabajó, ahora bajo el control de un nuevo jefe y con un equipo que se ha marchado. En estos meses que han transcurrido, Chase y Taub están lejos de allí, y 13 tampoco se encuentra en la nómina del hospital. En lugar de este equipo, House tendrá que trabajar con la doctora Chi, y encontrar, poco a poco, la forma de recuperar a sus empleados.

REPARTO

Dejando al margen la melena con la que le vemos al inicio de la temporada, Hugh Laurie continúa siendo el House al que conocemos, con su personalidad tal cual la recordamos. El actor realiza una interpretación a su estilo, tan encantadoramente hipnótica como terrorífica en algunos momentos en los que es difícil saber hacia dónde van los pensamientos del personaje. Es ahí donde Laurie sigue demostrando que hay pocos actores que podrían caracterizar al protagonista de la forma en la que él lo hace. Y aunque ocho temporadas son suficientes como para haberle tomado la medida al personaje, hay que reconocer que Hugh Laurie lo lleva bordando desde los primeros episodios de la serie.

Respecto a la anterior temporada se queda en el camino Lisa Edelstein, que caracterizaba a la doctora Cuddy, y que claramente había dado por terminado un personaje al que no se le podía pedir nada más. La ausencia se replica también por parte de Olivia Wilde, que anteriormente ya había dado muestras de estar camino a desaparecer, y que posiblemente la serie sólo recupere si se llega a buscar un giro dramático para la historia de una futura temporada.

Vuelven Omar Epps como Foreman, Robert Sean Leonard en el papel de Wilson, que ahora ve cómo su relación con House vuelve a evolucionar, Jesse Spencer caracterizando a Chase, y Peter Jacobson en el papel de Taub. Las nuevas caras llegan para cubrir las dos ausencias femeninas. Por un lado tenemos a Odette Annable, que interpreta a la doctora Jessica Adams, y por otro lado destaca la actriz Charlyne Yi como la doctora Chi Park.

Por mucho atractivo físico que tenga, Odette Annable pasa desapercibida la mayor parte del tiempo, sin llegar a alcanzar el carisma de quienes antes trabajaron con House, y quedándose a medio camino de lo que supone con personaje con trascendencia. En el caso del trabajo que realiza Charlyne Yi, el resultado es muy distinto, y sorprende. La primera escena en la que la vemos en escena, choca. Choca porque parece que será el personaje con el que House desfogará toda su mala leche y que se limitará a bajar la cabeza, pero poco después descubrimos uno de los mejores añadidos a la serie desde hace mucho tiempo. El personaje al que interpreta no sólo es capaz de llevarle la contraria a House, sino que además tiene una de esas personalidades que se hacen notar. En cuanto a la interpretación, la expresividad es de un plano que llega a asustar en algunos momentos, pero es parte del encanto del personaje.

LA SERIE

No esperábamos que House se convirtiera una serie carcelaria o de médicos encerrados en prisión, ni mucho menos. El comienzo de la temporada gozade una gran fuerza y termina por llevarnos hacia el status quo de la serie que todos conocemos y que nos gusta, aunque con novedades argumentales suficientes como para hacer que los nuevos episodios tengan interés y sentido. La serie ha sabido hacer borrón y cuenta nueva, poner a un House en escena que satisface al espectador con su mala leche y sus manipulaciones, pero que está lejos del excesivo dramatismo con el que le vimos en los episodios de la temporada previa. El nuevo concepto funciona, y la ausencia tanto de Cuddy como de Martha Masters, un personaje que no llegó a convencer, son buenas noticias para el eficiente desarrollo de la temporada.

El estilo de los episodios se mantiene y recupera la buena relación entre House y Wilson, con ese contacto que gustó a los fans y que se ve potenciado por la nueva forma de plantearse, el protagonista, su presencia en el hospital. Por lo demás, las influencias de Sherlock Holmes, la metódica de House, que sigue resolviendo casos complicados y extraños, se mantienen para que los espectadores puedan continuar considerando la serie como una de las más emocionantes de la televisión actual.

CONCLUSIÓN

Puede ser la última temporada de la serie, aunque el argumento no está corriendo a un ritmo que precisamente haga pensar en que House no tiene más madera de la que hacer uso. De todas formas, se puede decir que la producción ha alcanzado un nivel de madurez envidiable y que la serie sigue siendo tan efectiva como en anteriores temporadas. Los cambios de personajes y la alteración de los status quo, así como el desarrollo de los secundarios, confluyen de forma que House vuelve a ser una clara recomendación para aficionados o no a las series de medicina.

House - Temporada 8
4.5Nota Final
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Sobre El Autor

Redactor jefe
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De muy pequeño le dejaban solo en casa con litros de Coca-Cola y los VHS de los Kung-Fu Kids, lo que le llevó a desarrollar el talento de necesitar dormir solo un par de horas al día. Con el karate no le fue tan bien a la vista de las circunstancias. Le gusta el cine de palomitas, las explosiones y las persecuciones, pero cuando Jackie Chan intenta transmitir sentimientos, tampoco se queja. Tiene un látigo con el que atiza al equipo de redacción de SOS Moviers tal y como en el pasado lo hizo dirigiendo las revistas online Onez.com, OcioJoven.com y OJGames.com.

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