El cine noruego está de enhorabuena. Parece que ha hallado en Kon-Tiki el representante idóneo para dar a conocer una cultura cinematográfica que nunca ha sido muy prolífica ni mucho menos exitosa. La producción noruega estuvo nominada para los Oscar como mejor película de habla no inglesa. Históricamente los habitantes de los países del norte de Europa siempre han sido buenos navegantes… y siempre han sido bastante profanos en cuanto a cultura cinematográfica se refiere. En esta ocasión ambos conocimientos se retroalimentan ofreciéndonos otra película de “náufragos” o gente que está perdida en la extensa superficie oceánica.

ARGUMENTO

Basada en hechos reales. En 1947 el explorador noruego Thor Heyerdahl se hizo a la mar y cruzó el océano Atlántico en una balsa de madera y cuerda para demostrar que los polinesios provenían de América del Sur y no del continente asiático como se creía hasta entonces. La dificultad del reto está en que la travesía se haría principalmente dejándose llevar por las corrientes marinas y por el viento. Una aventura de un gran peligro.

REPARTO

Pål Sverre es el protagonista de esta película de Joachim Rønnenberg y Espen Sandberg. El actor noruego se ha hecho un nombre en el cine noruego, pero sin duda se dio a conocer en el notable drama Aguas turbulentas. Mentiríamos si dijésemos que sabemos mucho más de este espigado actor rubio y de su filmografía. Pero en la expedición había cinco hombres más. Los noruegos Anders Baasmo Christiansen (North, Arn 2), Odd Magnus Williamson (Reprise), Tobías Santelmann, Jakob Ofterbo (La oveja negra) y el sueco Gustaf Skarsgard (Ondskan) completan el reparto principal de Kon-Tiki. Ya que hemos mencionado Ondskan, también conocida como Evil, aprovechamos para recomendarla.

LA PELÍCULA

Es una película tan plana y simple que es difícil hacer muchas apreciaciones al respecto. En los primeros compases de la película le cuesta arrancar. La trama se le antoja interesante al espectador pero la espera para ver la aventura se hace esperar. La cinta por momentos es aburrida, otros adrenalínica, pero siempre manteniendo un temple a la hora de narrar los hechos que le otorga veracidad a la película. Técnica y visualmente Kon-Tiki tiene presencia. El tándem en la dirección de Joachim Rønnenberg y Espen Sandberg sabe qué forma quiere que tome su película en cada una de sus partes y lo hace siempre con una fotografía impecable y con un sentido romántico del mar y la naturaleza en los que en gran parte se sustenta la película. Ese trato poético de la Creación, con pequeño mensaje ecologista incluido, le da fuerza al film.

Lamentablemente en el fondo el argumento no da para mucho más. Normalmente películas así tienen una cantidad variable de contenido antropológico. Estar unos meses compartiendo un espacio limitado sin saber qué será de ti debe ser realmente frustrante, así que las discrepancias entre los tripulantes son inevitables. Muy lograda en este último punto la película.

En la vida real Thor Heyerdahl hizo un documental de su aventura y este le valió un Oscar en 1950 al mejor documental, así que era inevitable que los directores le dieran un trasfondo periodístico a su película intercalando diapositivas de aquel documental en la cinta, a modo de complemento informativo. Y lo cierto es que se agradece, ya que libera un poco a la película de tanta monotonía y le da sentido a toda la obra. Y es que, ese punto que le da personalidad a la historia es fundamental, porque Kon-Tiki es una de esas películas en las que te da la sensación de que ya lo has visto antes. Que te suenen partes de la película que estás viendo por primera vez nunca es bueno.

La película vendría a ser La vuelta al mundo en 80 días en sus primeros minutos, por momentos Deep Blue Sea (con loro incluido) con escenas de animales marinos de proporciones considerables y en su mayor parte Náufrago, y todo eso con un esteticismo preciosista que puede recordar a La vida de Pi. Obviamente las comparaciones son odiosas pero es que en un film como este es inevitable la asociación de ideas.

CONCLUSIÓN

Kon-Tiki es un quiero y “casi puedo” constante. Es una película cuyo argumento puede despertar mínimamente el interés estando basada en hechos reales, y lo más seguro es que satisfaga a los más curiosos. Pero es que en el fondo no es más que 6 “tíos” yendo en una balsa del año de la catapún hacia la Polinesia pero al mismo tiempo a la deriva. Lo mejor es sin duda su sentido de la belleza del mundo y su espíritu “marinero”. Es un producto disfrutable que se lo podría haber creído un poco más.

Kon-Tiki
3.3Nota Final
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