La bella y la bestia CartelEsta semana llega a las carteleras la nueva película del director francés Christophe Gans. Se trata de una nueva versión de la ya varias veces tratada historia de La bella y la bestia, original de Gabrielle-Suzanne Barbot de Villeneuve, aunque la más conocida haya sido la revisión de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont. Con Léa Seydoux y Vincent Cassel como cabezas de cartel Gans llena de fantasía y efectos digitales la eterna historia de amor que sobrevuela por encima de estereotipos y clichés.

ARGUMENTO

Bella es la hija menor de un rico comerciante. Vive junto a su padre y sus cinco hermanos en una preciosa casa hasta que por culpa de un infortunio la riqueza familiar se hunde y se ven obligados a trasladarse a vivir al campo, en la más absoluta pobreza. Un golpe del destino hace que la fortuna vuelva a sonreír a la familia. Para celebrarlo, el padre viaja a la ciudad para comprar a sus hijas los regalos que mas deseen pero el viaje de retorno a casa guarda un giro que cambiará sus vidas para siempre, sobretodo la de la hermosa Bella.

REPARTO

Léa Seydoux y Vincent Cassel son la pareja protagonista encargada de traer de nuevo a la vida a esta pareja que son Bella y Bestia. Una Bella algo más dura y prepotente que las anteriores y una Bestia bastante más dramática, una bestia hundida más que nunca en su sufrimiento y relamiendo sus heridas en su siniestro castillo. El amor acaba brotando entre ambos porque así lo dicta la historia pero no resulta nada creíble en los personajes y no por una mala interpretación, sino porque su construcción es demasiado fría. Bella y Bestia están cada uno en su mundo, se encuentran, sí, pero no parecen unirse, no surge la química, la apatía reina entre los dos amantes.

LA PELÍCULA

El propio director ha dicho de la película que sería fiel a la historia original, pero que la dotaría de un nuevo universo y imágenes de alta calidad. Hay que reconocer que es lo que ha hecho, pero poco más. La versión de Gans de La bella y la bestia se queda en un mero entretenimiento pudiendo haber sido mucho más. La historia de base es inmortalmente conocida, los medios técnicos son excelentes como queda demostrado en las imágenes y los protagonistas son actores de primera línea. Pero algo ha fallado. No hay emoción, no capta el interés. El frío reina en el ambiente y no sólo en el del castillo. Vestuarios que en algunos momentos hacen evocar esas largas capas que lucía el Drácula de Bram Stoker de Francis Ford Coppola. Incluso algunas escenas parecen calcadas de ella como pueden ser una bajada de escalinatas o la presencia de la bestia en forma de humo de color.

Pero todo ello se queda en nada. Dichos elementos no corren la misma suerte que los de la anteriormente citada película. Algo que también llama bastante la atención es el exagerado movimiento que se le da a la cámara. Hay grandes ejemplos en el que ese movimiento tiene su razón de ser. El famoso inicio de Uno de los nuestros o La grande bellezza por poner un ejemplo más reciente. En ella la cámara vaga sin cesar. Picados, contrapicados, de arriba a abajo, de abajo a arriba. No importa el sentido que tome el encuadre, siempre es un movimiento calmado que invita a a viajar y que conduce nuestra mirada por los espacios más variados de la bella Roma. Pero aquí no. Gans no hace más que mover la cámara de forma abrupta y sin ningún tipo de sentido.

Se intuye el intento de movimiento que quiere otorgarle pero se queda en eso, en un intento que se pierde por el camino. Aún así, hay que reconocer que la película goza de algún momento destacable, producto sobretodo de los efectos digitales que pueden llegar a crear alguna imagen que sino sorprendente sí resulta sobresaltante. En este punto no esta de mas reflexionar sobre cuán fácil resulta crear películas o escenas impactantes gracias a los elementos de los que se dispone hoy en día. Hemos dicho que éste es uno, quizás el único, de los puntos fuertes de la película pero no queda en demasiado buen lugar si lo comparamos con la pictórica y magistral versión que Jean Cocteau realizó de la misma versión en 1946.

Unos simples brazos que salen de la pared o la entrada de Bella al castillo, deslizándose fantasmagóricamente por un pasadizo pueden resultar mucho más interesantes que las imágenes que se pueden fabricar mediante un ordenador. Dejando las comparaciones de lado, ya que cada tiempo tiene sus métodos, lo que sí resulta innegable es lo que se decía al principio, que la presente versión se convierte en un buen ejemplo de como no llegar a ser lo que podría haber sido.

CONCLUSIÓN

La bella y la bestia resulta ser un producto de entretenimiento que no ofrece mucho más. Una historia de amor inmortal y mundialmente conocida que, sin embargo, no logra esta vez, estar a la altura de lo que de ella se pueda esperar.

La bella y la bestia
3.0Nota Final
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Sobre El Autor

Redactora

El silencio de Vulnavia me inspiró. Más tarde Marlene y El club Silencio. Desde entonces he estudiado producción, dirección y crítica cinematográfica, pero sigo andando por el camino de baldosas amarillas.

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