El director Stephane Brizé sorprende llenándose de conciencia social y ética con su drama social económico, La ley del mercado. Película de ficción rodada con las maneras del cine documental más apegado a la realidad. La cámara no solo no se despega de Vincent Lindon sino que hace del movimiento algo esencial para el ritmo de este film que nos mete en la piel Thierry, un hombre de 51 años que lleva 20 meses en paro y que al fin encuentra un trabajo. Entonces, ¿Por qué no está feliz con su trabajo?

Aceptarlo todo para poder trabajar

La premisa de la película es clara, ¿Vale todo en un trabajo? Thierry que tras 20 meses en paro por fin ha encontrado un trabajo enseguida tendrá que enfrentarse a un dilema moral que le hará replantearse si puede hacer ese trabajo. Es un trabajo que le enfrenta a los problemas que tienen los demás y que no le permite ayudarlos sino todo lo contrario ir en contra de ellos y de sus propios principios. A medida que pasan los días Thierry estará cada vez más preocupado por esa traición a sus principios, sobre todo porque él ha estado en la situación de las personas a las que ahora no puede ayudar porque su trabajo no se lo permite.

Thierry sabe lo que son los problemas económicos y familiares; y no puede mostrarse indiferente antes personas en una situación similar. La película funciona como crítica social que pretende hacernos pensar más allá de lo estrictamente correcto y que quiere sensibilizarnos con aquellos que más que inadaptados sociales son marginados por la sociedad. Siendo sinceros la propuesta funciona a ratos, si el tono documental cámara en mano con planos de la vida cotidiana resulta acertado, quizás no es tan lícito que el director pretenda hacernos creer que robar está bien aunque sea para dárselo a los pobres.

Aquí ya entramos en valoraciones personales pero el ímpetu que pone el director para poner el foco desde ese punto de vista es considerable. Hasta el punto de que a veces puede forzar de más la maquinaria que él mismo ha montado para hacer que nos sensibilicemos con la historia y los desafortunados personajes. Por si no fuera poco con las dificultades económicas a las que tiene que enfrentarse la familia de Thierry, este también tiene a un hijo con Síndrome de Down que está dispuesto a superarse a sí mismo y lograr estudiar en la universidad. Aunque ver como el hijo de estos puede superar esos escollos puede resultar interesante, la trama del hijo no está lo suficientemente desarrollada y resulta algo innecesaria. Esto lo único que hace es enfangar la película no dándole al espectador ni un respiro cuando estás sensibilizado con el ingrato trabajo que tiene que hacer Thierry el director no te deja descansar porque el siguiente plano es del hijo con Síndrome de Down que tiene problemas para entrar en la universidad. Bien se podría haber dedicado una película centrándose sólo en esto último.

Vincent Lindon y el compromiso social

Vincent Lindon en el papel de hombre mayor con 20 meses en paro resulta creíble de una manera de la que pocos actores en la actualidad pueden presumir. Su gesto, la mirada, la forma de hablar, la forma de andar… Todo en su interpretación está en hecho en pos de una sublimación de la clase obrera y sobre todo de esas personas que están cansadas de ser niguneadas por el sistema económico y para las que ya es difícil encontrar un trabajo a su edad. Él solo sostiene y guía la poco más de hora y media que dura todo el metraje.

La cámara durante casi toda la película está pegada a Vincent, a su cara, porque quiere sacarle hasta la última expresión aquí lo que importa es o que Vincent está viviendo y más aún como se encuentra él. La maestría de su actuación es tal que por momentos puedes olvidar que se trata de un actuación. Trabajo de interpretación excelso que sin duda puede ser lo mejor de la película. Cabe mencionar que también hay muchas interpretaciones que no están hechas por actores reales, lo que contribuye a darle más verosimilitud a la película.

Sigue habiendo esperanza

Pero también hay esperanza y destellos de luz a lo largo de todo la película y si bien he criticado la decisión de meter en la película la historia del hijo con Síndrome de Down que tiene Thierry también tengo que decir que precisamente será su hijo el que da las mayores alegrías Thierry en el desarrollo de su día a día. También tendremos escenas de familia con el hijo de Thierry y su mujer, y divertidas escenas de baile protagonizadas por Thierry y su mujer. La ley del mercado se trata de una película social rodada con sencillez que nos intenta mostrar de la forma más auténtica posible el drama de las personas con dificultades económicas y sociales. Y más allá de eso la película nos quiere dejar el mensaje de que no todo vale y no todo tiene un precio.

La ley del mercado
Thierry tiene 51 años y lleva 20 meses en paro. Cuando por fin encuentra un trabajo este le hará enfrentarse a un dilema moral, ¿Debe aceptarlo todo?
Guion6.8
Reparto7.5
Dirección6.8
Lo mejor
  • Interpretación magistral de Vincent Lindon
  • La sencillez con la que está rodada
  • Compromiso social al que aspira el director
Lo peor
  • La historia del hijo de Thierry no está del todo bien encajada
  • A veces resulta un poco excesivo el adoctrinamiento social del que hace gala la película
6.7Buena
Puntuación de los lectores: (0 Votes)
0.0

Sobre El Autor

Dos en uno. Cineasta y cinéfilo. Tras estudiar cine y unos comienzos cinematográficos más que independientes, por fin tengo la oportunidad de redactar sobre lo que más me gusta. Da igual si es cine independiente, comercial, francés, coreano, español (sí, español) o incluso si son series. Siempre intentaré hablaros con pasión sobre algo que me enamora y que está hecho para enamorar. Aprender y disfrutar del cine eso es lo que os propongo. Porque el cine es un arte y el arte es un placer.

Artículos Relacionados