De la mano de la música de Alexandre Desplat, el cineasta Wes Anderson nos presenta su reino de la luna creciente. Este largometraje que aparece en 2011 da cuenta de la maestría de Anderson para crear bichos raros y salir airoso en el intento de introducirlos en un entorno cotidiano con padres, profesores y boy scouts. A la espera de la que promete ser su obra magna, El gran hotel Budapest, que se estrenará en España en el próximo mes de marzo, se recomienda seguir más profundamente la trayectoria profesional del eterno candidato al premio Oscar (se le nominó a la estatuílla en dos ocasiones, con Moonrise kingdom y The Royal Tenenbaums), especialmente con esta mal denominada comedia dramática (dejémoslo en tragicomedia) que no es otra cosa que una deliciosa oda a las pasiones infantiles.

ARGUMENTO

La trama de Moonrise kingdom gira en torno a las vidas de un pequeño boyscout renegado y una niña con una agresividad desbordante que deciden, como buenos nerds, unirse en contrar de un mundo hostil que les impide quererse. Este universo antagonista a ellos está compuesto por los padres de ella, la familia adoptiva de él, el jefe de los boyscouts y su séquito. También hay numerosos personajes secundarios que conforman el reparto coral que tratará de impedir que estos dos jóvenes lleven a buen término su huida, al menos en un primer momento porque, a medida que una intensa tormenta vaya apareciendo por el horizonte, un vendaval de sentimientos encontrados y de situaciones extravagantes llevará a todos ellos a replantear una historia, ya de por sí digna de enamorar a cualquier alma infantil.

REPARTO

Suzy (Kara Hayward) y Sam (Jared Gilman) son dos niños con problemas de interacción social con su entorno. Mientras que Suzy tiene constantes peleas con sus hermanos pequeños y con las compañeras de su clase, Sam es un niño adoptado en varias ocasiones a quién lo único que le reconforta es su pertenencia a los boyscouts caqui, aunque, a decir verdad, tampoco se lleve bien con sus compañeros. Ambos actores, Kara y Jared, demuestran el poco esfuerzo que tuvieron que hacer para desarrollar unas interpretaciones que son tan naturales como la vida misma. A ratos, pareciera que Anderson les deje improvisar para que den rienda suelta a sus caracteres convenientemente.

Ni que decir tiene que el reparto de actorazos que escolta a estos dos jóvenes es excepcional y que, aunando creativas interpretaciones, consiguen compensar la poca experiencia interpretativa de Kara y Jared. Bruce Willis desarrolla un convincente papel poniéndose en la piel del policía Captain Sharp que, a ratos, se nos muestra excesivamente ingenuo e inseguro. Edward Norton es el jefe de los scouts Ward. Ni que decir tiene que la vis cómica de este personaje es una de las más brillantes del largometraje, con momentos inolvidables en los que Wes Anderson parece hacer un guiño al cine bélico de los ochenta. Los padres de Suzy, Mr y Mrs Bishop, son encarnados por los titanes Bil Murray y Frances McDormand. En cuanto a la intervención de Tilda Swinton como la trabajadora social encargada de la protección de Sam, no resulta a destacar aunque, como siempre, resulta creíble en su eterno papel de mujer fría y calculadora.

LA PELÍCULA

Una tormenta es el marco climático de Moonrise kingdom. No es la primera vez que se utiliza este recurso para acompañar la trama de un largometraje. Ya en otras grandes películas como Magnolia se presenciaba este elemento constante como hilo conductor de una trama que, en un primer momento, se reduciría a la huida de dos niños dentro de una isla. Pero Moonrise kingdom es mucho más gracias a la utilización de un idílico marco en el que se intensifican las emociones de los más pequeñas al ritmo de Le Temps de l’amour.

Esta se podría considerar una película de culto por varias razones; la existencia de historias paralelas que justifican la necesidad de los pequeños de fugarse juntos. Las conforman los libros que trae Lucy a su escapada ya que el propio Wes Anderson se inventó estos cuentos; una trama narrada de una manera específica, retratada desde la visión de dos niños que perciben el mundo como un ente ajeno a sus emociones, por otra parte, confusas y complejas; la participación de un reparto de intérpretes versados en el campo del humor cinematográfico y que resultan, de tan extravagantes, extrañamente creíbles; la fotografía, que no deja de recordar a ese arte monstruoso que encuadraba en sus imágenes el fotógrafo Richard Billingham y que continua estremeciendo (y fascinando) a sus seguidores. Ese sentido artístico crudo y folletinesco que provoca sentimientos encontrados en un espectador que siente repulsión y embeleso a un mismo tiempo.

CONCLUSIÓN

Después de triunfar con su nominación para los Oscar con los Royal Tennenbaums, Anderson repitió con este largometraje. La vistosidad de esta novela de fantasía reside en su capacidad de conseguir en el espectador una pérdida total y absoluta de parámetros lógicos.

Las situaciones, personajes y diálogos de Moonrise kingdom no pueden encasillarse en un puré de experiencias audiovisuales sino que cada guiño que nos ofrece el delirante autor nos transporta hacia un mundo del que no formamos parte pero en el que, sin duda, quisiéramos vivir en algún momento de nuestras vidas. Aparte de lo evidente (que únicamente conociendo su reparto, merece la pena tomarse la molestia de pasar dos horas pegados a la pantalla), esta historia infantil de Romeo y Julieta, versión niños nerd.

Moonrise kingdom
3.8Nota Final
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