No controles

NOTA: ★★★★★☆☆☆☆☆

Tras la sorpresa que supuso Pagafantas, el director y guionista Borja Cobeaga volvió a los cines hace unos meses con el estreno de No controles. Esta nueva película sigue los estándares del género en su versión más amigable, con una historia centralizada en un mero acontecimiento aislado, y con un grupo de personajes esperpénticos que intentan ganarse la atención del público. Aunque incluye el nivel de bizarrismo que se esperaba de la obra de Cobeaga, el film queda por detrás de su trabajo debut y acaba pasando desapercibido.

ARGUMENTO

Sergio rompió con su novia Bea hace unos meses, pero todavía no se lo ha contado a su familia. Ella, que entiende la situación, le ayuda a engañar a su padre, y parece que Sergio, de alguna manera, intenta recuperar la relación perdida, intentando no desligarse de ella. En la nochevieja de 2010, Sergio se queda atrapado en un hotel de carretera con un antiguo amigo del colegio y un grupo de conocidos de este. También, por azar del destino, se encuentra con la propia Bea, que está en compañía de su nuevo novio, un galán con el que Sergio tiene poco que hacer. Con este panorama, recuperar el amor de su ex será cada vez más complicado.

REPARTO

El protagonista lo interpreta Unax Ugalde, un actor que sabe cómo dar la talla en todo tipo de situaciones, y que no parece la mejor idea para una comedia como la de Borja Cobeaga. No obstante, teniendo en cuenta las exigencias de su papel, que se trata de un chico bastante sosete y calmado, resulta una elección apropiada. Ugalde desarrolla a su personaje de la manera que era esperar, permitiendo que el espectador sea partícipe de la evolución y progresión que atraviesa a lo largo de la película, principalmente debido a la influencia de sus “amigos”. El actor no hace un mal trabajo y lo cierto es que se mantiene efectivo la mayor parte del tiempo, si bien es difícil mantener el tipo con un Julián López desatado.

En el caso de López, está como de costumbre, pero todavía más exagerado y cargante. No obstante, parece que esta vez el director y guionista quería conseguir exactamente eso, que su personaje resultara pesado hasta la médula e incluso que diera vergüenza ajena. En ese sentido, Julián López hace una interpretación a la altura de las circunstancias, aunque la cámara le da demasiado tiempo en escena y acaba siendo pesado hasta para el espectador.

Otras menciones se las llevan Miguel Ángel Muñoz, que está insertado con calzador y parece que haya tomado dosis extra de sobreinterpretación, Alexandra Jiménez como Bea, sin destacar y sin prácticamente conseguir ninguna emoción por parte del público, y Secun de la Rosa, que tampoco hace demasiado, pero está ahí, para las gracias que se predisponen a su limitado personaje.

LA PELÍCULA

Con No controles Borja Cobeaga opta por una película de comedia que ni arriesga, ni consigue hacer que el público disfrute con una historia especialmente original. El guión, al margen de comenzar y terminar partiendo de un concepto que no se sostiene, como es el de la ocultación de una relación rota a la familia, tiene todos los tópicos de este tipo de films de comedia romántica. El desarrollo parece más un vehículo para mostrar la tontería y lo absurdo del personaje de Julián López, que cualquier otra cosa. Se realiza un énfasis exagerado sobre la figura de este personaje, que resulta poco creíble, y se limita a desarrollar la historia central, la de la relación amorosa entre los dos personajes, de forma ligera y con escasa profundidad. Por su parte, también hay que decir que el desarrollo en general de este reencuentro entre los ex tampoco resulta especialmente brillante, y además de faltarle originalidad y credibilidad, está ausente de humor más allá de todo lo que supone la entrada en escena de los personajes secundarios. Si a esto le añadimos la presencia fantasmal de Miguel Ángel Muñoz, que sabe hacer mejores papeles, queda una película a la que se le encuentran demasiados defectos como para que sea una buena continuidad en la carrera del director Borja Cobeaga.

CONCLUSIÓN

No controles, que se ocupa de recordarnos perfectamente el motivo del título de la película a cada dos por tres, dejando en escena la mítica canción de los 80 para provocar ataques de nostalgia en el espectador, es una comedia que ni va ni viene. Su argumento meramente en el concepto es de lo más sencillo y simplista, y a la hora de ponerlo en funcionamiento no hay suficiente maquinaria ni originalidad en guión como para que deje un buen sabor de boca. Las interpretaciones que realizan los actores son de una calidad ajustada, y aunque el protagonista, Unax Ugalde cumple con su trabajo, se echa de menos una mayor inspiración por parte de su coprotagonista femenina. En cuanto a Julián López, que se está convirtiendo en uno de los grandes valores del cine español de comedia, hay que decir que él caracteriza bien a su extraño personaje, pero la película le explota en exceso, haciendo que al final sea molesto y pesado, como le está ocurriendo en las manos de otros muchos directores. En definitiva, una comedia para ver y pasar un buen rato si no buscamos ni profundidad ni carcajadas constantes, pero que nos deja con ganas de un film dirigido por Borja Cobeaga que vaya un poco más allá y decida ser más ambicioso.

Sobre El Autor

Redactor jefe
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De muy pequeño le dejaban solo en casa con litros de Coca-Cola y los VHS de los Kung-Fu Kids, lo que le llevó a desarrollar el talento de necesitar dormir solo un par de horas al día. Con el karate no le fue tan bien a la vista de las circunstancias. Le gusta el cine de palomitas, las explosiones y las persecuciones, pero cuando Jackie Chan intenta transmitir sentimientos, tampoco se queja. Tiene un látigo con el que atiza al equipo de redacción de SOS Moviers tal y como en el pasado lo hizo dirigiendo las revistas online Onez.com, OcioJoven.com y OJGames.com.

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