Un famoso dicho mantiene que no hay nada peor que enterrar a un hijo pero, ¿y si no puedes enterrarle? ¿Si ni siquiera sabes si aún sigue vivo para poder darle sepultura? Prisioneros la última película de Denis Villeneuve (si no tenemos en cuenta la también estrenada este año Enemy) es un thriller angustioso que decide poner en duda cualquier tipo de fe. La religión es utilizada solo como excusa para demostrar hasta dónde puede llegar el ser humano para liberarse de la culpa y ser fiel a unos principios que quizás tienen más de pose autoimpuesta que otra cosa.

ARGUMENTO

Keller Dover (Hugh Jackman) y su mujer Grace (Maria Bello) están tomándose algo con sus vecinos Franklin (Terrence Howard) y Nancy Birch (Viola Davis), junto a sus hijos como suele ser habitual. En un momento dado Keller cae en la cuenta de que no saben dónde están las más pequeñas de la casa. Lo último que saben de Anna y de Joy es que salieron en busca del silbato rojo de la primera. El detective Loki (Jake Gyllenhaal) se encargará de intentar encontrarlas. Su primer sospechoso, Alex Jones (Paul Dano), el joven que conducía la caravana que estaba aparcada delante de la casa de los Birch hasta que desaparecieron las niñas.

REPARTO

Es difícil encontrar un mal papel de la mayoría de actores que componen el reparto de Prisioneros. En un elenco compuesto por gente de la talla de Viola Davis, Melissa Leo o Paul Dano es complicado destacar. Sin embargo los dos rostros protagonistas, esos mismos que podemos ver en el póster de la película, están en un nivel superior. Prisioneros es la película de Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal.

En una película en la que la tensión y la intensidad se ponen al límite a partir de los 10 minutos para no parar hasta los créditos Hugh Jackman y Jake Gyllenhall consiguen (ayudados por el magnífico guion de Aaron Guzikowski) que cada nueva escena nos haga pensar que la anterior era un simple juego de niños. Si el agujero negro de horror y mierda hasta las cejas en el que van cayendo ambos personajes resulta tan efectivo es en parte por la gran ayuda que proporcionan Jackman y Gyllenhaal con sus interpretaciones.

LA PELÍCULA

Atmósfera Villeneuve: dícese de la película en la que sospechas en cada plano que algo horrible puede suceder. Una de las muchas cosas (buenas) por las que se caracteriza el director canadiense es por dejar claro que en cualquier instante puede suceder algo inesperado. Desde peces videntes (en su versión más relajada) hasta revelaciones en forma de tatuaje (en su versión más oscura). La primera secuencia de esta Prisioneros es un ejemplo bastante significativo: un ciervo pasea entre árboles mientras se escucha el rezo de una persona. La persona que está a punto de dispararle. La presentación del detective Loki también es bastante curiosa. A pesar de ser uno de los dos protagonistas del film, la primera vez que vemos a Jake Gyllenhaal no es algo descabellado que se nos venga a la cabeza el videoclip de “Time to dance”, en el que el actor estadounidense daba vida a un asesino en serie. La constante duplicidad del valor de la imagen de Villeneuve. En cualquier lado puede encontrarse algo siniestro. Las numerosas comparaciones con David Fincher tienen su razón de ser.

Muchos manuales de guión recomiendan que el tema de la película se verbalice en sus primeros veinte minutos. “Espera lo mejor, prepárate para lo peor” se revela ante ese principio ya que es lo último que escucha el espectador y lo que define perfectamente de qué habla este film. La fe es tratada como un arma arrojadiza en esta película y a pesar de ver a lo largo de sus 146 minutos de duración varios símbolos religiosos la intención de la misma no es abordar algo tan trascendental. O quizás todo lo contrario. Prisioneros nos habla de la fe que podemos tener en el ser humano. De ser víctima de un propio discurso. A pesar de haber dos niñas secuestradas si con algo sufrimos en la película es con la autoexigencia que se inflige Keller Dover y que repercute directamente en el Detective Loki. La culpa que siempre ha sido un tema presente en la filmografía de Villeneuve se convierte en una patata caliente que se van pasando los protagonistas para convencerse de que sus decisiones han sido las acertadas y que han hecho lo que debían. La ética no existe. Solo hay puntos de vista.

CONCLUSIÓN

Prisioneros es un film incómodo, agobiante y que hace sentir mal al espectador. Será complicado encontrar a alguien al que no le haya gustado la película. Con este trabajo Villeneuve se pone en primera línea y no resultaría descabellado pensar que en poco tiempo se convertirá en uno de los hombres de moda. Con Prisioneros podemos esperarnos lo mejor. A secas.

Prisioneros
4.5Nota Final
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Sobre El Autor

Redactor

Odio a la gente que habla en el cine. Y a la que hace ruido comiendo. Y a la que sacan el móvil para mirarlo en mitad de la película. Y a la que hace cualquiera de estas cosas fuera del cine. Y a las que no.

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