Renoir

NOTA: ★★★★☆☆☆☆☆☆

Renoir Cartel“Un cuadro ha de ser amable (…) ya hay demasiadas cosas trágicas en la vida”. El largometraje Renoir fue uno de los seleccionados para la pasada edición del Festival de Cannes 2013 lo que consigue que, de entrada, se creen expectativas en todo a esta película. Nada más alejado de la realidad. Ni siquiera un drama biopic en torno a la última etapa de la vida de Renoir con la primera guerra mundial como telón de fondo y la aparición de su hijo Jean Renoir, consiguen que esta película gane en fuerza narrativa o estilística a lo largo de más de 100 interminables minutos con algunos guiños escénicos memorables y una fotografía que ya es el sello de identidad de Ping Bin Lee (Tokio Blues, New York, I love you) y que conforman un marco insuficiente y forzado de las desventuras del pintor después de la muerte de su mujer y del interés de Jean Renoir por el cine

ARGUMENTO

Tras la muerte de la esposa del pintor impresionista Pierre Auguste Renoir, la casa de la familia se resigna y el artista se centra en la creación de nuevas obras con la nueva modelo, Andrée. La única alegría en la casa de Les Collettes es la llegada del segundo hijo de Renoir y la difunta, Jean Renoir, quién ha sido herido en la guerra y se encuentra convaleciente habiendo intervenido como soldado en la primera guerra mundial. Los caminos de Andrée y Jean se entrelazarán definiendo el destino de uno de los directores franceses que contribuyeron a la existencia de la vanguardia cinematográfica francesa.

REPARTO

Michel Bouquet interpreta a un Pierre Auguste Renoir amable y orgulloso que padece de reumatismo con sus constantes dolores. Curiosamente, su primera película, La Golfa, sería dirigida por Jean Renoir, hijo del pintor. El personaje del “petit” es interpretado por un Vincent Terriers convincente pero no excesivamente entrañable. Se trata de una interpretación sobria, que no es poco, en un papel limitado al de buen hijo y novio abnegado. Con un guión más completo, ¿Quién sabe de lo que hubiera sido capaz este intérprete que ya ha aparecido en más de veinte películas, en su mayoría francesas?. En cuanto a la tercera protagonista digna de mención, Christa Pheret, desarrolla, tal vez, el personaje más convincente como Andrée. La que fuera la actriz fetiche de Jean Renoir de nombre artístico Catherine Hesling es interpretada por Christa de una manera tan convincente que, si los lectores probaran a ojear algún trabajo de la artista real como Nanas, se encontraría con un parecido asombroso entre los gestos poéticos y casi etéreos de la Pheret y de la verdadera Catherine.

LA PELÍCULA

Luces y sombras (más sombras que luces) en este encuentro agridulce entre dos generaciones de artistas. La familia Renoir en todo su esplendor con citas por cortesía del director y guionista Gilles Bourdos que quedarán para la posterioridad. Esta revisión de la senectud del pintor impresionista ha pretendido ser, sin demasiado éxito, un añadido al contexto de desasosiego en Francia, allá por la primera guerra mundial. Los personajes, convincentes pero clichados, la escenografía, muy acorde con el gusto de Pign Bing, y una total ausencia de ritmo son los ingredientes de este documental ya que la disposición del mismo está carente de todo dramatismo a pesar de que ese sea el objetivo de Bourdos.

Existen determinados momentos (en todo caso, ligados a la excelente fotografía) en los cuales se realza la esencia de la belleza, pero se trata de una cinta poco recomendable para quienes estén acostumbrados a biopics parciales o totales como La joven de la perla o Klimt que ofrecen una visión tanto o más clara que en esta cinta sin necesidad de caer en la monotonía o en el abuso de recursos de imagen menospreciando la trama y el ritmo de la historia.

CONCLUSIÓN

Película del género biopic de un pintor en las últimas que no convence a nadie y que, se sospecha, que entró en Cannes por tratarse de un largometraje francés, simple y llanamente. Quizás porque no había nada mejor qué mostrar en la sección oficial. ¿Quién sabe? Lo que es seguro es que el único interés que puede suscitar esta película es meramente anecdótico para los amantes incondicionales de Renoir, ya que se ahonda en la enfermedad reumática que padeció en sus últimos años y cómo continuó pintando, a pesar del terrible dolor que sentía en sus extremidades, para olvidar el causado por la muerte de su amada Aline Charigot. Una película de archivo para esos días en los que no se busca un filme inolvidable pero tampoco se quiere incurrir en el visionado de productos de baja calidad escenográfica.

Sobre El Autor

Artículos Relacionados