Ya nos advertía Angelopoulos con su película Heleni de lo complicado de emigrar al extranjero o de sobrevivir en un país en crisis. Con esta película el director Christian Zübert (autor de películas como Hardcover, Dreiviertelmond o Lammbock) recoge el testigo y otra vez nos encontramos con Heleni, aunque esta vez se llama Elena, una joven griega que en plena crisis económica en Grecia decide marcharse a Frankfurt en busca de una vida mejor a la vista de las pocas perspectivas de futuro que su país le ofrece. Cabe destacar que la Heleni de Christian Zübert se ve opacada en protagonismo por su antagonista, una madre ejecutiva preparada para las vicisitudes de la vida del capitalismo más puro. El director no esconde en ningún momento su crítica a la sociedad europea contemporánea.

Viaje de ida

Heleni ha perdido su trabajo hace poco y decide marcharse a Alemania dejando a su novio en Grecia al declararse este un enemigo total de Alemania. Así es como empieza esta andadura por la vida de una inmigrante que se ve obligada a buscar en otro país la vida que en su país no es capaz de conseguir. Allí empezará a trabajar como niñera y allí es donde se da cuenta de que está embarazada. Tessa, la madre para la que trabaja, es una directiva de éxito que intenta encontrar el equilibrio entre su reciente maternidad y su carrera profesional. Después de unos primeros días difíciles para Elena cuidando a Lotte, de año y medio, Elena empieza a disfrutar del tiempo que pasa con el bebé y así es como comienza a reflexionar sobre su embarazo del que se ha enterado al llegar a Alemania al hacerle una revisión médica. El director nos plantea en esta primera parte de la película un símil entre cómo afronta una inmigrante un embarazo sin apenas medios para cuidar a su hijo y cómo encara una madre de la Europa de los ricos la maternidad. Las vejaciones y los dejes hacia Elena dentro de la casa por parte de Tessa y su marido son una constante.

No es oro todo lo que reluce

Aunque la vida de Tessa es bastante más acomodada que la de Elena, no todo en la vida de esta directiva es regocijo. De hecho la película ahonda con acierto en las complicaciones de la mujer para incorporarse al trabajo y volver a tener la vida social que antes llevaba. Para Tessa tampoco está resultando fácil esta maternidad y aunque dispone de los recursos económicos y de medios suficientes, su matrimonio se antoja algo superficial y en su trabajo está teniendo serias dificultades para adaptarse al ritmo después de tantos meses de baja. En este punto la película resulta una interesante forma de hacernos ver el modo de vida al que la sociedad contemporánea nos tiene sometidos y en el que si algo no encaja se descarta hasta nuevo aviso. Aunque Tessa y su marido intentan que todo vaya bien y aparentar ante los demás, la tensión entre los dos se palpa con facilidad.

Viaje de vuelta

En esta tesitura en la que Helena y Tessa acaban de hacerse amigas, Elena en uno de sus paseos con Lotte, se despista un momento y la pequeña desaparece. Elena inicia una búsqueda desesperada de la pequeña pero enseguida la embarga un sentimiento de miedo por lo que le harán por haber perdido a Lotte. Además no sólo se trata de ella sino también del bebé que está esperando. A partir de este momento Elena y Tessa tomarán decisiones que cambiarán sus vidas para siempre. Tessa se verá consumida por su rabia oprimida e irrefrenable que desembocará en actos con consecuencias dispares para ambas.

Cuando desaparece Lotte es cuando empieza la segunda parte de la película y es cuando el director, Christian Zübert, nos deja ver como la película flojea en su parte final, algo que irremediablemente no consigue quitarse de encima con un guion no del todo rematado, ciertas incongruencia en la historia y escenas fácilmente eliminables. Quizás el director debería haber enfocado la desaparición de Lotte de otra forma o haberse ahorrado minutos de metraje para acabar en un final que se podía haber contado en menos y de forma más certera. A veces menos es más. Es de agradecer que el director nos haya propuesto una historia comprometida con la actual situación de Grecia y la división que se está viviendo en Europa entre sociedades cada vez más ricas y otras cada vez con menos recursos y facilidades. Los problemas en algunas escenas y la falta de ritmo en partes cruciales de la película no impiden que esta sea un interesante drama psicológico para hacernos pensar sobre el modo de vivir de una sociedad alienada por el exceso de bienes materiales en detrimento quizás de un cultivo de lo más humano.

Respira
Elena es una joven griega que decide buscarse un futuro mejor en Alemania. Al empezar a trabajar como niñera se da cuenta de la diferencia entre las dos tipos de Europa: la rica y la pobre.
Guion 6.7
Reparto 7.6
Dirección6
Lo mejor
  • Comparación entre los dos tipos de Europa: la rica y la pobre
  • Marcado elemento psicológico y social que nos hace reflexionar
  • La interpretación de Jördis Triebel como ejemplo de madre contemporánea
Lo peor
  • Metraje excesivo al final con escenas fácilmente descartables
  • Cierta frialdad a la hora de narrar los acontecimientos, le falta sangre
  • Algunas escenas podían haber sido mejor resueltas desde el punto de vista de la dirección
6.4Aceptable
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Sobre El Autor

Dos en uno. Cineasta y cinéfilo. Tras estudiar cine y unos comienzos cinematográficos más que independientes, por fin tengo la oportunidad de redactar sobre lo que más me gusta. Da igual si es cine independiente, comercial, francés, coreano, español (sí, español) o incluso si son series. Siempre intentaré hablaros con pasión sobre algo que me enamora y que está hecho para enamorar. Aprender y disfrutar del cine eso es lo que os propongo. Porque el cine es un arte y el arte es un placer.

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