El cóctel que conforma el nuevo thriller de Brad Furman, Runner, runner, es, si nos basamos en su historial, poco sorprendente. Como ya sucedía en sus anteriores (y únicas) películas El inocente y The take, es el hollywoodiense reparto el que lleva el peso atrayente de una obra carente de riesgo y de poca profundidad. Si en El inocente el punto de mira era el mundillo judicial, ahora su foco se dirige a las apuestas online, un universo que, visto lo visto, le viene demasiado grande a Furman.

ARGUMENTO

Richie Furst (Justin Timberlake) es un brillante estudiante de Princeton que, por problema económicos, se dedica a reclutar a gente para obtener su registro en páginas de apuestas, inscripciones por las que éste recibe una comisión. Pero pronto es descubierto por los altos cargos de la universidad que le amenazan con expulsarlo si continúa promocionando las webs de juego. Furst se ve entonces obligado a apostar todos sus ahorros al póker online, puesto que ya no tiene otra forma de ganar dinero y necesita una gran cantidad para pagar la cuota universitaria. Pese jugar de forma impecable debido a sus conocimientos, Furst lo pierde todo descubriendo que la web que regenta el “Dios de las apuestas” online, Ivan Block (Ben Affleck), sufre algunos fallos de seguridad. Furst viaja entonces a Costa Rica para encontrarse a Block y exigirle la devolución de su dinero pero el estudiante conseguirá mucho más y comenzará a trabajar para Block viviendo una vida de ensueño que, sin embargo, terminará por mostrar una terrible cara oculta.

REPARTO

Ben Affleck, Justin Timberlake y Gemma Arterton componen el trío actoral protagonista de Runner, runner más sustanciado en unas caras bonitas y famosas que en la verdadera capacidad interpretativa de los actores; la cual, por otro lado, resulta imposible de divisar en un film tan llano y superficial. Vemos entonces cómo el excantante de ‘N Sync, ha sabido labrarse un hueco en Hollywood y continúa reivindicando su habilidad para actuar dispuesto a demostrar que no sólo vale para cantar. Afianzado en papeles cómicos con películas como Amigos con derecho a roce, Bad Teacher o La red social, Timberlake también ha sabido mostrar una cara más dramática en In time y ahora en Runner, runner interpretando correctamente unos personajes que, por otro lado, no permiten descubrir (o rechazar) su poder interpretativo.

Por su parte, el reciente ganador del Oscar Ben Affleck, debería quedarse detrás de las cámaras y dejar la actuación para su hermano puesto que, una vez más, el actor no ha sabido convencernos encarnando al ¿malvado? Ivan Block. El último vértice del triángulo lleva el nombre de Gemma Arterton quien interpreta a la amante de ambos protagonistas con un papel carente de importancia dramática y que se estanca en su físico de mujer bond.

LA PELÍCULA

En pleno año 2013, los elegantes, exóticos y rojizos casinos de Scorsese han dejado paso a un mundo donde las apuestas se practican a través de un ordenador. Este nuevo universo en el que nos pretende introducir Furman nunca antes había sido explorado en el cine y quizás ni siquiera Runner, runner sirva de ejemplo para ello puesto que este innovador mundillo apenas sirve de excusa para tratar, de un modo superficial y carente de cualquier riesgo y sorpresa, la fáustica relación discípulo-maestro que viven Timberlake y Affleck.

Una historia de tentaciones, ascenso y caída que remite tímidamente a la Wall Street de Oliver Stone o a El Abogado del diablo de Taylor Hackford pero despojada de su originalidad e interés al contar con un guión nada atrayente combinados con unos personajes poco convincentes con los que el espectador apenas llega a sentir una conexión. El Charlie Sheen de Runner, runner es en este caso Justin Timberlake, interpretando al protagonista Furst, el cual cae en la tentación del diablo y sucumbe predeciblemente al archiconocido vicio y al lujo del que no sólo gozan los casinos habituales. Un genio (a pesar de que su genialidad nunca es mostrada en pantalla) a través del cual nos introducimos en el banal mundo del juego que Furman nos muestra a partir de las más que recurridas piscinas, mujeres en bikini, habitaciones y coches de lujo sin adentrarse en terrenos arriesgados y pantanosos a pesar de estar la historia ambientada en Costa Rica.

La “caída” del personaje de Timberlake no nos permite explorar la psicología del personaje, el cual se rinde pronto a la acción, mostrando una cara más emocional a partir de personajes poco explotados como un padre ludópata, dos compañeros de juego totalmente prescindibles y la femme fatale de turno de la que apenas sabemos nada. Más de lo mismo si nos referimos al diablo tentador, interpretado por Ben Affleck: ni éste es Michael Douglas ni su personaje se acerca al temido Gethcko, resignándose a un malo de pacotilla cuya única atracción son los cocodrilos que tiene por mascota. Furman se rinde así a la evidencia y, desprovisto de un buen guión donde a mitad de la historia ya dejamos de entender y de preocuparnos por lo que pasa, y como ocurría en The Lincoln Lawyer, Runner, runner parece basarse en un alarde de técnicas de cámara narrativamente innecesarias para reivindicar un carácter de blockbuster que no llega ni a rozar con los dedos.

CONCLUSIÓN

Aun con una historia vagamente ambiciosa y a pesar de su caro reparto, Runner, runner no ha sabido componer su rompecabezas y lo que podría ser una historia de descenso a unos interesantes infiernos se queda en una mera trama de acción insulsa capaz de saciar vagamente las ganas de entretenimiento de un público amante de lo comercial.

Runner, runner
2.5Nota Final
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Sobre El Autor

Redactora

Estudio Comunicación Audiovisual en la UPF por lo que no es muy difícil deducir que me gusta el cine y la television (el buen cine y la buena televisión, mejor dicho). En el futuro ganaré un Oscar pero, mientras tanto, me dedico a escribir críticas en SOS Moviers. Y eso es todo amigos.

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