Sin perdon CartelSin perdón es una película mucho más extraña de lo que pensamos. Galardonada con el premio Oscar, es una excelente propuesta, pero su excelencia funciona en otro nivel. Cuando vemos el filme varias veces, llegamos a la conclusión de que existen falsas expectativas. Aunque nunca se ha vendido como un western de pura forma, la presencia de Clint Eastwood y la ambientación en el lejano oeste despiertan un interés típico de un viaje a los años 60, donde la época de oro del spaghetti western catapultó a Eastwood con títulos más que conocidos. La realidad es que Sin perdón es una buena historia, nada más.

ARGUMENTO

William Munny es un criminal que ha abandonado hace tiempo esa miserable vida, ya que dejó el alcohol gracias a su fallecida mujer. Ahora vive solo junto a sus hijos, y posee dificultades económicas. Un amigo, Ned Logan, y un desconocido, Schofield Kid, le informan de la existencia de una generosa recompensa que una prostituta ofreció a cambio de asesinar a dos vaqueros por desfigurarle la cara a su compañera. Con reticencias, accede al trabajo y dividir la fortuna en tres partes. Sin embargo, en el pequeños pueblo donde sucedió el altercado, se encuentra el sheriff Little Bill, que no desea que la localidad sufra una batalla terrible de cazarrecompensas, y prohíbe la entrada de armas en el poblado: quien la desobedezca, Little Bill aplicará castigos peores a los que cometieron los infractores.

REPARTO

Clint Eastwood hace su papel de hombre medido y educado con la cabeza gacha, lo cual actoralmente está muy bien aunque no se adapta al personaje que se le presenta (véase el siguiente párrafo). Morgan Freeman es Ned Logan, Jaimz Woolvett es Schofield Kid y Gene Hackman completa el elenco principal como el temible Little Bill.

LA PELÍCULA

Aunque Clint Eastwood concibió Sin perdón en respuesta a una caída abismal del interés del western (caída alimentada por el fallecimiento de grandes directores del género), la calidad final de la película es mucho más parecida a una obra teatral, con una cantidad desorbitante de diálogos pero sacrificando la acción. No es que eso sea malo, aunque subvierte las normas tradicionales de esta clase de películas. Los que deseaban acción, se sentirán ligeramente decepcionados por este corte excesivamente inundado de palabras. No se confundan: el argumento es un melodrama bueno que involucra prostitutas, forajidos de la ley y sheriffs cuasi-fascistas.

Pero no significa que el filme genere falsas sensaciones. Es cierto que no es un western en el sentido “normal”, pero es un buen filme de Eastwood, Sin perdón posee en su núcleo una historia fascinante: un asesino y borracho arrepentido que deberá utilizar de nuevo las fuerzas del mal para una causa benigna. El personaje William Munny carece de dinero, desea mantener dignamente a sus hijos, y para ello recurre a una recompensa que reclama la captura de dos vaqueros… aunque esto signifique que deba despertar su antigua y perversa naturaleza controlada y curada parcialmente por su comprensiva esposa que falleció. Munny demostrará ser aún más letal que sus amigos no-controlados.

Sin embargo, existen algunos problemas fáciles de detectar en Sin perdón, que socavan al film. El primero resulta la aparición de English Bob, que es una historia muy buena con un personaje interesante pero no contribuye a la línea de la trama principal. En realidad, esta sub-trama se encuentra incorporada con el objetivo de favorecer la estatura amenazante que pueda presentar eventualmente el sheriff Little Bill, pero tranquilamente podría haberse recortado en una sala de edición sin afectar la película. No es muy descabellado decir que hasta las mejores películas de la historia poseen partes editables: por ejemplo en la película El padrino, la historia de Michael y Apolonia no sirve de mucho (excepto para dejar un motivo por el cual Michael se vuelva un mafioso cruel). No obstante, no significa que no sean criticables. Podrán ser vistos simpáticamente como rellenos de primer orden: entretienen, pero son descartables.

Un problema más subjetivo pero no menos importante es el carácter modesto de William Munny. Es probable que Eastwood, pensando en su edad, no quisiera arriesgar su credibilidad transformándose en un hombre de acción, dejándose entrever a una persona que prefiere el whisky y los encantos modestos de la vida campestre antes que meterse en problemas en el universo de los esteroides. Pero William Munny es una figura divalente, que se debate entre el bien y el mal… y esta riqueza de la polaridad nunca es explotada (tropiezo del guion).

Presentimos que la película hace lucir al personaje de Eastwood como un hombre muy estrictamente atado a los postulados que su esposa y Dios le han determinado (ni siquiera desea volver a tener sexo con otra mujer), un individuo que se resigna a la pasividad que adquirió con su ex mujer… y estos elementos demasiado deterministas contradicen una de las decisiones de la película. Munny es un hombre pacífico… pero quiere matar por dinero. No existe debate profundo sobre este conflicto, por lo que la contienda final es un agregado contractual ya que la personalidad de Eastwood es floja: su arranque final de matar a todos no es producto de un vencimiento del mal sobre el bien en su persona, sino la reacción intempestiva porque asesinaron despiadadamente a su amigo. Esta humildad escalofriante no difiere de Gran torino, donde la conducta contenida es alta y la cantidad de acción es muy magra.

CONCLUSIÓN

No hay muchas cosas excesivamente criticables en Sin perdón, es una película excelente, aunque no es un entretenimiento súper-emocionante considerando que contiene mucha cantidad de diálogos y nada de acción, un dato frío para el género del western. Cuando el enfrentamiento final sucede, posee algunos encantos por su efecto coreografiado (armado), aunque al mismo tiempo choca con el concepto de un hombre feroz e hiper-implacable. No hace falta decirlo: es una película muy interesante, los diálogos son interesantes, aunque el agregado de English Bob es notorio y la pasividad de William Munny es ridícula.

Sin perdón
4.5Nota Final
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Sobre El Autor

Crítico frustrado de música. Odio a los críticos de cine. No soy recomendador de películas. Muy joven para elegir una carrera, pero probablemente me decida entre periodismo, programador, publicista o psicólogo. No uso gafas.

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