Un asunto real

NOTA: ★★★★★★★½☆☆

Un asunto real CartelUn asunto real era una de las películas nominadas para la categoría de Película de habla no inglesa de los reciente premios Oscar. Se trata de todo un dramón histórico ambientado en la Dinamarca del siglo XVIII que está dirigido por el también danés Nikolaj Arcel. Era la quinta nominación para una película danesa en los Oscar y seguramente la cinta habría aspirado a más de no haber sido por la presencia en el certamen de un coloso como lo es la aclamada y maravillosa Amor de Michael Haneke.

ARGUMENTO

Drama histórico que narra la historia de Carolina Matilde, esposa por conveniencia del estrambótico rey de Dinamarca Christian VII. La vida de la joven reina dará un vuelco cuando mantenga un romance con el médico del rey, un férreo defensor de la razón humana y la libertad del pueblo que se verá obligado a decidir entre el amor que siente por la reina y la lealtad a su rey.

REPARTO

Mads Mikkelsen, Alicia Vikander y Mikkel Boe Folsgaard. Son los tres grandes nombres propios de esta película en cuanto actores se refiere. Mads Mikkelsen se hizo un nombre en el panorama internacional con su interpretación de Le chiffre, villano de la saga Bond en Casino Royale y en esta ocasión le da vida al doctor del rey. Un hombre progresista defensor de la Ilustración y de todo lo que supone. Se podría decir que es el alma del film, ya que tiene una presencia y un carisma que eclipsa el resto de actuaciones. Luego están la joven reina interpretada por Alicia Vikander (Pure, Anna Karenina) y el demente rey Christian VII, cuyo personaje se encarga de darle vida Mikkel Boe Folsgaard, y lo cierto es que este última lo borda haciendo de hombre estrafalario, por no decir loco.

LA PELÍCULA

Un asunto real es una película de época. Normalmente el cine considerado “de época” se caracteriza por preocuparse más por el continente que por el contenido. Es difícil decir si es el caso de esta película. Cierto es que la puesta en escena es magistral, con un trabajo de dirección artística exquisito. Nada desentona en ese aspecto. El vestuario, el maquillaje, la ambientación y demás te transportan al siglo XVIII con una visión elegante y romántica de aquella época. La impecable fotografía también ayuda mucho al film y hace que entre por los ojos de una manera muy agradable. Ahora bien, en el aspecto narrativo cojea por momentos, aunque en el cómputo general el film está narrado solventemente por Arcel. Un asunto real es como una montaña rusa. Hay momentos en los que resulta intrigante y soberbia y otros en los que se hace sumamente aburrida. Empieza fuerte, sumiendo al espectador en un estado de hipnosis e interés permanente. Donde creemos que la película luce más es en su nudo, ya que es donde acontece todo aquello que le da sentido al film. Pero van pasando los minutos y vas viendo que cada vez quedan menos cosas importantes por contar. Ese decaimiento se da precisamente en el tramo final de película, un final que por cierto, es de esperar desde el minuto 1. Y es que la historia que se nos cuenta está ya muy trillada. Pero los personajes tienen un poderío tal que hacen olvidar pronto ese pequeño problema. Evolucionan a medida que pasan lo minutos y hasta sufres con ellos, entiendes sus dilemas y problemas y no puedes más que sentir empatía por ellos. Pero no solo sientes empatía por “los buenos” sino que llegas a estrechar lazos con cada uno de los personajes, por muy odiosos que puedan haber sido anteriormente. Un gran punto a favor de la película.

Nicolaj Arcel nos presenta el siglo XVIII como lo que es, una época conservadora y retrógrada en la que la nobleza y la iglesia están por encima de todo, incluso por encima del bien del pueblo. El director danés aparentemente se ciñe a lo que ocurrió y muestra esos años tal y como fueron. Aun así, el director no renuncia a darle a esa época una visión elegante y romántica que hará las delicias de los que miran el pasado con ojos nostálgicos por su patrimonio histórico artístico perdido y también obviamente, de los amantes del cine de época.

CONCLUSIÓN

Muy buena película. Nikolaj Arcel nos narra una historia real (en los dos sentidos de la palabra) con mucha elegancia y a su vez de forma contundente, con fuerza y poderío. La película no pierde la compostura a pesar de su larga duración y se convierte en un producto digno de estar nominado para los Oscar como mejor película de habla no inglesa. Muy recomendable para el público en general e imprescindible para los admiradores y amantes del cine de época.

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