El topo

Años 70, la Guerra Fría en su apogeo. Una misión del servicio secreto británico en Hungría acaba en baño de sangre. Veteranos espías como George Smiley (Gary Oldman) y Control (John Hurt) asumen con sus cargos las consecuencias del fracaso. Cuando Smiley ya ha asimilado que su brillante carrera ha llegado a su fin, se le encomienda una misión que puede ser la última: descubrir al topo infiltrado en la organización. Calderero, Sastre, Soldado y Espía, cuatro fichas en un tablero de ajedrez, cuatro candidatos a ser el traidor que Smiley deberá desenmascarar, sin desvelar nunca su próximo movimiento.

¡¡AVISO!!

A continuación se incluye el resumen del final de esta película. Si no quieres leerlo no sigas bajando.

Todas las pistas terminan por señalar a Bill Haydon (Colin Firth) como el topo infiltrado en la organización. Él y su viejo amigo Jim Prideaux (Mark Strong) coinciden en una celebración. Sus miradas se entrecruzan. Ambos saben cuál es el siguiente paso, no es nada personal, se admiran y se aprecian. Se dedican sendas sonrisas contenidas…

Bill sale a tomar el aire en una helada noche. Esperando encontrarse con su destino. Jim apostado entre arbustos, amartilla su rifle, apunta a Bill y termina con su vida.

Sobre El Autor

Redactor

Marcado por los 80, aquella época mitificada por tantos cinéfilos que hoy vamos de listillos en la que sólo había dos canales de tele y sospechábamos que la peli buena era la que tenía dos rombos porque nos mandaban a la cama. A falta de redes sociales, y siendo pésimo jugador de fútbol-plaza, me refugiaba en sesiones de tarde dobles que proyectaban, en inmensas pantallas que aparecían tras una doble cortina, espectáculos en celuloide rayado. No era de los que rebobinaban las cintas VHS antes de devolverla al videoclub, porque yo tenía un video 2000 y cuando aprendí a manejarlo ya no se alquilaban estrenos para dicho sistema. Y, a diferencia del grueso de chavales ochenteros que querían ser cineastas, mi modelo no era Spielberg. Soy de otra mayoría, la que prefería a Clint Eastwood porque no entendía la moraleja de sus películas y así me parecían más interesantes.

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