Los viajeros de la noche

Con su aspecto de jovial cowboy, Caleb (Adrian Pasdar) no aspira más que a pasar el rato en compañía de sus colegas apurando latas de cerveza, sabedor de que su futuro se limitará a deslomarse en la granja familiar como ha hecho su padre toda la vida. Una noche se fija en Mae (Jenny Wright), una hermosa rubia que parece presa fácil. A ella le gusta sentir la noche, él se conforma con un beso. Un mordisco en la yugular y Caleb pasa a vivir junto a una nueva familia: Jesse (Lance Henriksen), Diamondback (Jenette Goldstein), Severen (Bill Paxton) y Homer (Joshua John Miller), un grupo de vampiros que recorren áridLos viajeros de la noche 001as carreteras del Medio Oeste americano en busca de sangre.

¡¡AVISO!!

A continuación se incluye el resumen del final de esta película. Si no quieres leerlo no sigas bajando.

Los viajeros de la noche 002

Caleb es curado mediante la transfusión de sangre de su padre. Recupera su vida tranquila en la granja. Pero una noche Mae reaparece, los vampiros han vuelto a por él. Se llevan a su hermana, Caleb les sigue a caballo, se enfrenta a Severen con un camión que hace estallar junto al vampiro. Cerca del alba, Caleb encuentra al resto de la banda. Diamondback tiene a Caleb a tiro pero le deja escapar. Huyen con su hermana en coche pero Mae rompe los cristales y corre con la niña hacia Caleb. Homer no acepta que sus dos amores la abandonen, corre tras ellas pero el sol le alcanza y arde. Jesse y Diamondback tampoco logran escapar al amanecer, su coche arde en llamas. Al día siguiente, Caleb a curado a Mae, que asustada ve el sol por primera vez en años.

Sobre El Autor

Redactor

Marcado por los 80, aquella época mitificada por tantos cinéfilos que hoy vamos de listillos en la que sólo había dos canales de tele y sospechábamos que la peli buena era la que tenía dos rombos porque nos mandaban a la cama. A falta de redes sociales, y siendo pésimo jugador de fútbol-plaza, me refugiaba en sesiones de tarde dobles que proyectaban, en inmensas pantallas que aparecían tras una doble cortina, espectáculos en celuloide rayado. No era de los que rebobinaban las cintas VHS antes de devolverla al videoclub, porque yo tenía un video 2000 y cuando aprendí a manejarlo ya no se alquilaban estrenos para dicho sistema. Y, a diferencia del grueso de chavales ochenteros que querían ser cineastas, mi modelo no era Spielberg. Soy de otra mayoría, la que prefería a Clint Eastwood porque no entendía la moraleja de sus películas y así me parecían más interesantes.

Artículos Relacionados