Crónica 63 Festival de San Sebastián – Día 1

El 63 Festival de San Sebastián empieza con fuerza, aunque quizá no tanta como nos habría gustado. La primera jornada viene cargada con películas que habían generado una gran expectación en el público, especialmente las que forman parte de la Sección Oficial: Regresión, el nuevo film del galardonado Alejandro Amenábar, y Truman, lo nuevo del director catalán Cesc Gay. Y, en la sección Nuevos Directores, se ha presentado la película Pikadero, el primer largo del director escocés Ben Sharrock.

Amenábar returns: Regression (Regresión)

Hay vida después de Vale. Así nos lo demuestra Alejandro Amenábar, que después de este desafortunado cortometraje estrena en San Sebastián su nueva creación, la película Regresión, seis años después de su último éxito, Agora (2009). Por suerte, este film nos trae de vuelta al Amenábar que nos gusta, aquél que temíamos que hubiera desaparecido con Vale. De entrada, cabe decir que no es tan brillante como otras de sus películas anteriores, véase Tesis (1996) o Los Otros (2001), pero es una buena película, consigue lo que se propone y cumple en gran medida las expectativas creadas, que no eran pocas.

La película cuenta la historia de Bruce Kenner, un detective que investiga el caso de Angela, una joven que acusa a su padre de cometer un crimen inconfesable en la Minnesota de los 90. Cuando este reconoce la culpa, aun sin recordar nada de lo sucedido, un reconocido psicólogo se incorpora al caso para someterle a una terapia de regresión, para revivir sus recuerdos reprimidos. Juntos descubren que el caso de Angela y su padre podría ser sólo la puerta de entrada a una conspiración mucho más grande.

Lo primero que queremos destacar es el buen trabajo de realización. Es un film muy bien rodado, con una planificación impecable. Las localizaciones son idóneas para la película, y la atmosfera creada por el director (junto con Daniel Aranyó, el director de fotografía) funciona, y mucho. El trabajo de planificación y montaje, junto con una fotografía permanentemente azulada, crean un clima misterioso, decadente y escalofriante que le da al film gran parte de la fuerza que tiene.

Regresión Festival de San Sebastian

Otro aspecto que aporta fortaleza a la película es el trabajo de los actores. En general todos están bien, aunque cabe destacar a Ethan Hawke en el rol de Bruce Kenner, el gran protagonista del film, que se luce en un papel que le viene como anillo al dedo. Hacemos mención especial también a David Thewlis (Siete años en el Tíbet, Harry Potter) en el papel del doctor Raines, y a Dale Dickey (My name is Earl, True Blood) como Rose Gray, una abuela que pone los pelos de punta. Desgraciadamente, no podemos decir lo mismo de Emma Watson. No es que esté mal, pero creemos que no es la actriz ideal para su personaje, que podría tener mucha más potencia de haber sido interpretado por una actriz menos sosa y con más registros que Watson, a quien el papel le queda un poco grande.

Regresión es buena, pero no es excelente; está bien hecha, entretiene y es a ratos horripilante, y por lo tanto consigue sus objetivos. Quizá su problema es un guión bueno, pero no redondo, que resuelve bien pero se queda algo corto de potencia, sobre todo con un final demasiado flojo en comparación al resto de la película. Pero, ya saben, no se puede ser un diez siempre. Bien hecho, Alejandro.

Cesc Gay y cómo hablar de la muerte: Truman

La nueva película del director barcelonés Cesc Gay (Krámpack, Una pistola en cada mano) ha sido la mayor sorpresa del primer día del festival. Lo peor del film es, sin duda, su promoción, ya que es infinitamente mejor que lo que el cartel y el tráiler de la película dan a entender. Les decimos desde ya que no les dé pereza ir a ver un film sobre dos amigos y un perro. Vayan. No se arrepentirán.

Truman cuenta la historia de Julián y Tomás, dos amigos inseparables que comparten, junto con Truman, el perro de Julián, cuatro días muy intensos, llenos de emociones y situaciones chocantes provocadas por la difícil situación de Julián. Enfermo terminal de cáncer, está decidido a dejarlo todo preparado para cuando muera, ante la atónita mirada de su amigo, que a pesar de su dolor le acompaña en todos y cada uno de sus pasos.

Lo que nos ha pasado con Truman es curioso, porque tiene todo lo que caracteriza el cine de Cesc Gay – trabajo de personajes en profundidad, el uso de la ironía y el sentido del humor para tratar temas delicados relacionados con las debilidades humanas -, pero aun así nos ha pillado totalmente por sorpresa. Por lo que habíamos visto, creíamos que íbamos a ver una comedia ligera sobre dos amigos y un perro. Pero no.

El film es un delicado viaje hacia la muerte de un personaje atormentado por su condición, pero en paz consigo mismo; es una historia de amistad entrañable y preciosa que nos llega al corazón; es un retrato de los seres humanos y sus relaciones, y de lo complicadas que pueden llegar a ser; es una respetuosa aproximación al tema de la muerte a través del humor suave. Es todo esto a la vez, sin llegar a perderse en ningún momento en el laberinto de emociones que construye.

Truman Festival de San Sebastian

Todo esto reforzado, por supuesto, por el gran trabajo de los veteranos Ricardo Darín (Nueve reinas, El secreto de sus ojos) y Javier Cámara (Hable con ella, Vivir es fácil con los ojos cerrados), un divertido dúo de actores que funciona, que encaja y se complementa.

Truman nos ha mantenido pegados a la pantalla, con el corazón en un puño y los ojos húmedos durante todo el film, sin renunciar en ningún momento a hacernos reír. Ni comedia simpática, ni dramón. Una mezcla perfecta de las dos. Una delicia.

El estancamiento hecho película: Pikadero

El primer largo de ficción de Ben Sharrock – que anteriormente había dirigido varios cortos como The Zealot (2012) o Patata Tortilla (2015) – llama la atención desde el primer momento porque se trata de un film vasco-escocés, una mezcla que resulta curiosa y hace que nos preguntemos por qué un director escocés decide rodar una película en el País Vasco, con actores vascos e íntegramente en euskera. Ben Sharrock cuenta que, durante el tiempo que ha vivido en el País Vasco, le ha llamado mucho la atención la situación de crisis económica que se está viviendo, y que quería retratar esa realidad.

Lo hace a través de la historia de una joven pareja, Gorka (Joseba Usabiaga) y Ane (Bárbara Goenaga), que no tiene dinero para nada e intentan buscar sitios públicos donde hacer el amor – los “pikaderos” que dan nombre al film – y poder así consumar su relación. Algo que, por lo visto, parece cada vez más imposible, debido a la situación de cada uno, complicada tanto por su entorno como por sus dilemas interiores.

El tema de la película, de entrada, pinta bien. Es sugerente, de actualidad y apetecible; una película sobre una pareja que va por la vida buscando picaderos podría dar mucho, mucho juego. Pero Pikadero se queda un poco a medias; promete algo más de lo que puede llegar a dar, y se va por caminos que no nos apetece demasiado explorar. Como, por ejemplo centrarse la situación laboral del protagonista, algo bastante aburrido y repetitivo, en lugar de trabajar la relación de pareja.

Y ese es, sospechamos, el principal problema de la película: no nos creemos a la pareja protagonista. No a los actores, que no es que estén brillantes, pero están más que correctos. A quien no nos creemos es a los personajes. Forman una pareja bastante inverosímil, que no tiene ningún tipo de feeling. No se desean, no se tocan, no tienen iniciativa y son pasivos hasta la desesperación. Y con unos personajes así, nadie se cree que realmente quieran encontrar ese picadero que se pasan toda la película buscando. Porque, seamos sinceros. Si de verdad quieres hacer el amor, encuentras un sitio. No es tan difícil. Todo eso, sumado a que ambos personajes acaban cayendo bastante mal, nos distancia mucho de la historia.

Otro problema que tiene es que quiere ser tan pausada y reflexiva que llega a ser (a ratos) pesada; es soportable, pero creemos que le sobra una buena media hora de metraje. Entendemos que Sharrock ya tenía la intención de hacer una película lenta para transmitir la sensación de estancamiento en la que se encuentran los personajes, pero se le va un poco de las manos.

Pikadero Festival de San Sebastian

Pero no todo es malo. Visualmente, Pikadero es una película muy bonita, una composición de planos impactante y unos colores fantásticos. En este caso, el trabajo de fotografía de Nick Cooke salva una narrativa que flaquea un poco.

En conjunto, es una película correcta, sobre todo para ser una ópera prima, aunque tiene varios fallos que la hacen más floja de que podría ser. Y, a pesar de ellos, tiene algunos momentos muy buenos. A propósito, una de las mejores cosas de la película es el personaje del abuelo de Gorka, interpretado con mucha gracia por Zorion Eguileor, que le aporta mucha frescura… que falta le hacía.

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