Crónica 63 Festival de San Sebastián – Día 4

Llegamos al ecuador del Festival de San Sebastián con tres propuestas de tres secciones distintas. En la Sección Oficial a concurso, Eva no duerme, de Pablo Agüero, una oda a Eva Perón a caballo entre la ficción y el documental; en la sección Horizontes Latinos, Desde Allá, primer largometraje de Lorenzo Vigas, ganadora hace sólo unas semanas del León de Oro en el Festival de Venecia; y en la sección Nuev@s Director@s, Vida Sexual de las Plantas, del chileno Sebastián Brahm, que explora la relación amorosa de una pareja que se ve azotada por una desgracia.

De Evita, el mito argentino: Eva no duerme

El realizador argentino Pablo Agüero vuelve a la ficción después de su documental Madres de los dioses (2015)… pero no del todo. Eva no duerme, su nueva película, está formada en buena parte por material de archivo, combinado con escenas de ficción, cosa que le da una estructura y una potencia visual atractiva y peculiar a esta oda a la mítica Eva Perón, icono inmortal en Argentina.

Después de morir, el cuerpo de Evita estuvo desaparecido durante más de quince años. Durante ese tiempo, la huella de la mujer más amada y más odiada de Argentina continuó intacta, causando estragos en la sociedad del país incluso después de muerta. La película narra lo que pasó con el cadáver durante todo ese tiempo, con el trasfondo de los hechos históricos que acontecieron desde su muerte hasta que finalmente se recuperó el cuerpo.

Eva no duerme Festival de San Sebastian

Una de las cosas que llaman la atención es que la narración del film no está estructurada de manera lineal. No sólo por la inclusión de material documental, sino porque está dividida por capítulos, que a su vez se corresponden con los diferentes pasos que se dieron para conseguir que el paradero del cadáver de Evita fuera un secreto para todo el mundo.

Por eso, es una película bastante coral, de papeles cortos: los pocos personajes que aparecen, interpretados por Gael García Bernal, Denis Lavant y Imanol Arias entre otros, no son más que piezas en una cadena mucho mayor, y el verdadero protagonista del film no es otro que el cuerpo de Eva, omnipresente en todo momento.

Eva no duerme 02 Festival de San Sebastian

La estructura nos atrae, y estéticamente es potente, pero también tiene carencias. Quizá se pasa un poco de transcendental: los momentos de ficción son a veces algo vacíos, con una voz en off que pretende ser filosófica pero que la mayoría de veces es más pretenciosa que otra cosa.

Otro problema que tiene es que dispone de muy buenos actores con muchísimo potencial, y por querer hacerlo todo tan enigmático, tan elevado, les recorta el espacio de interpretación que tienen, limitándose a ser unas cuantas frases dichas sin mucho contexto a su alrededor. Y es una lástima, porque de haber apostado por un trabajo interpretativo más amplio y profundo en lugar de potenciar tanto el aspecto formal del film, quizá hubiera dado mejores resultados.

De amor y violencia: Desde Allá

La película que el venezolano Lorenzo Vigas es el resultado, según el autor, de la necesidad que sentía de contar una historia sobre un personaje emocionalmente impotente, incapaz de mantener relaciones “normales” con los demás, en contraste con la sociedad venezolana, donde la gente es muy física y emocional.

Desde Allá cuenta la historia de Armando (Alfredo Castro), un cincuentón solitario que busca jóvenes por las calles de Caracas para que lo acompañen a casa. Un día conoce a Elder (Luis Silva), un chico que pertenece a los barrios más marginales de la ciudad y con el que establece una relación, muy violenta al principio, pero que se termina convirtiendo en algo hermoso… hasta que ocurre lo inevitable.

Es austera y sin grandes pretensiones, y tiene una guion muy fuerte que cuenta la historia de una relación muy personal, intensa y real, aunque también dura y muy violenta en ocasiones. La suma de estos factores da como resultado una película franca, cruda y a la vez muy bella, que llega al corazón.

Además, el director toma acertadas decisiones estéticas (de la mano del director de fotografía Sergio Armstrong), que juegan a favor de esta mirada tan personal y cercana, como la abundancia de los primeros planos y un fondo constantemente diluido, centrándose exclusivamente en los personajes.

En una película tan de personajes como esta, los actores realizan un trabajo magistral, en especial el joven Luis Silva, un actor novel que el director ha descubierto con este film. Natural, directo y con mucha fuerza, es perfecto para el papel. La cámara le quiere, y con razón.

Desde Allá es un film que, sin ser excelente formalmente, ni mucho menos, nos recuerda por qué nos gusta el cine: sugiere más que cuenta, plantea interrogantes sobre la psicología de los personajes y no los responde. Nos da qué pensar y hace que nos replanteemos lo que damos por sentado, que nos esforcemos en entender actitudes, decisiones, y las cosas en general; las que nos gustan, y las que no.

De relaciones rotas, pero no perdidas: Vida sexual de las plantas

La nueva película de Sebastián Brahm cuenta la historia de Bárbara (Francisca Lewin), el novio de la cual, Guille (Mario Horton), se transforma, tras un accidente, en un extraño de pocas luces. Después de esto, ella se involucra con un hombre que le ofrece estabilidad sin pasión, pero el recuerdo del amor perdido la atormenta, hasta que se da cuenta de que quizá no esté todo perdido.

El film parte de una interesante premisa: ¿qué pasa si de repente la persona a la que quieres deja de ser quién era y se convierte en alguien totalmente dependiente, enfermo, incapaz de llevar una vida normal?
Partiendo de este planteamiento, la película quiere explorar el personaje de Bárbara, que tiene que adaptarse a una nueva situación que aborrece – cuidar de un novio que se ha convertido en un niño y con el que sabe que ya no podrá formar una familia, pero a quien sigue queriendo-, y que tiene que luchar contra sentimientos tan desagradables como la lástima, la rabia y, sobretodo, la culpabilidad por querer abandonar a alguien que no tiene la culpa de estar como está.

Todo esto se podría haber abordado de muchas maneras, pero Brahm parece no haber elegido la adecuada. Podría ser un film delicado, triste pero esperanzador, duro pero bonito. Pero, en lugar de eso, tiene un exceso de dramatismo, es demasiado deprimente sin ofrecer un contrapunto que la equilibre y nos deje un mejor sabor de boca.

Formalmente, además, no es nada especial, y se alarga demasiado, haciéndose algo pesada. Tiene ratos buenos, y más o menos es entretenida, pero también bastante irregular.

Así como decíamos que en Desde Allá los protagonistas eran todo un acierto, en Vida sexual de las plantas, aun siendo también una película de personajes, no es así. Mario Horton todavía se salva, pero Francisca Lewin, aunque está correcta, no tiene la chispa que su personaje necesita. Tiene un registro limitado, y además nos parece algo sosa y apagada.

Vida sexual de las plantas es, en definitiva, un trabajo correcto que se deja ver, pero por el cual pasamos por encima y sin que nos transmita demasiado; de esas películas que no dan ni frío, ni calor.

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