Crónica 63 Festival de San Sebastián – Día 7

En la séptima jornada del Festival hemos visto dos films. El primero es Freeheld (Peter Sollett), que compite en la Sección Oficial, uno de los estrenos más esperados del certamen; el segundo, en la variopinta sección Zabaltegi, es Psiconautas (Alberto Vázquez y Pedro Rivero), una animación para adultos ambientada en un mundo postapocalíptico.

La lucha por la igualdad de derechos: Freeheld

El director norteamericano Peter Sollett dirige, después de realizar diversos cortos y algún que otro largometraje que han pasado bastante desapercibido, otro de los dramas sociales que se proyectan en la presente edición del Festival de San Sebastián. Freeheld era uno de los films que habían generado más expectativa, quizá por su promoción, por ser norteamericana o por estar protagonizada por dos conocidas actrices, Julianne Moore y Ellen Page.

Cuenta la historia (basada en un caso real) de Laurel Hester, una conocida inspectora de policía, que tras ser diagnosticada de un cáncer terminal empieza una lucha contra el gobierno del condado para conseguir que su pareja, Stacie Andree, se beneficie de su cuando ella no esté. La lucha individual de Laurel se convierte en una lucha por la igualdad de derechos de la comunidad LGTB, a la que se unen asociaciones activistas y cada vez más miembros de la sociedad civil, desafiando al gobierno y a la postura retrógrada que mantienen.

El caso de Laurel y Stacie fue muy sonado en su día, y uno de los movimientos cruciales en la lucha por los derechos LGTB en Estados Unidos. Merece, por lo tanto ser, ser contado como se merece, y lamentablemente Peter Sollett no acaba de conseguirlo. Aunque parte de una buena premisa, una historia con mucho que contar y muchas emociones detrás, no consigue aprovecharlo, y el film acaba siendo más convencional y plano de lo que parecía prometer.

Freeheld es una película muy clásica, un film de protesta donde esta queda escondida por el melodrama, que a su vez tampoco consigue llegar realmente al corazón. Aunque afortunadamente no llega al tremendismo, sí tiene momentos que buscan la lágrima, momentos duros pero totalmente prescindibles. Es una película correcta, entretenida, pero que no logra acercarnos a un caso con el que, contado de una manera más valiente y comprometida, habría sido muy fácil conectar.

Freeheld Festival de San Sebastian

Las actrices, por supuesto, son lo mejor de la película, aunque tampoco se trata del papel de su vida. Pero es que no esperábamos menos de ellas. Julianne Moore, que repite en los roles de lesbiana (Los chicos están bien, 2011) y de enferma terminal (Siempre Alice, 2014), llena la pantalla en todos sus planos, aunque no ofrezca una interpretación mejor a las que nos tiene acostumbrados. Y Ellen Page, cómoda en un rol que le sienta bien, complementa a su compañera, formando una bonita pareja con un feeling notable; aun así, se queda muy lejos de las potentes Juno MacGuff (Juno, 2007) y Hayley Stark (Hard Candy, 2005), personajes que le dieron la fama.

Se trata, pues, de una película demasiado convencional para lo que cuenta, demasiado aburrida para destacar, y demasiado prescindible para estar en la Sección Oficial del Festival. Pero eso se ha convertido, por lo que parece, en la tónica de esta edición, así que ya no nos sorprendemos.

Distopía y oscuridad: Psiconautas

El film de animación para adultos Psiconautas, realizado por Alberto Vázquez y Pedro Rivero, tiene como precursor el cortometraje Birdboy, ganador del Goya al Mejor Corto de Animación en 2011, realizado por los mismos directores. Y este, a su vez, está basado en la novela gráfica Psiconautas, escrita por el mismo Alberto Vázquez.

Ambientado en un mundo postapocalíptico, arrasado por una catástrofe ecológica, narra la historia de Dinki y Birdboy, dos adolescentes que quieren escapar de la isla en la que viven atrapados; Birdboy aislándose del mundo y luchando contra sus demonios interiores, y Dinki emprendiendo junto con sus amigos un peligroso viaje con la esperanza de que Birdboy la acompañe.

Oscura, cruda, gótica y brutal, Psiconautas es un ejemplo de una animación que no sólo no es apta para niños, sino que tampoco lo es para el público en general. Cuenta una historia de amor y superación con un fondo tierno y con personajes conmovedores, llenos de matices, pero lo hace de una manera áspera, dura, con toques de un humor muy negro, sin censuras.

Es una producción, por lo menos, singular, que conviene no perderse. Aunque no es fácil entender toda la trama, entre otras cosas porque está llena de metáforas y símbolos, vale la pena verla, ya que es todo un ejercicio de traducción de los aspectos más oscuros de la humanidad – drogas, violencia, miseria, familias desestructuradas, catástrofes ecológicas – a una animación sencilla pero resultona, y a través de personajes que son animalitos, pero que pueden convertirse en el más terrorífico de los monstruos.

Psiconautas es una propuesta arriesgada, que gustará especialmente a los amantes del cómic y de la animación que va más allá de los convencionalismos, pero que puede fascinar a cualquiera que no tema al cine provocador y que nos hace revolvernos en el asiento, a cualquiera que busque en las películas algo más que puro entretenimiento.

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