Opinión: Una razón social por la cual Los Simpson de ahora no son los de antes

Es imposible hablar de Los Simpson sin discutir sobre sus últimos tiempos: su bajón en el flujo de calidad y cómo una empresa tan poderosamente atractiva ha perdido el vigor en los últimos 10 años. Así que prepárese para un “opúsculo” extenso sobre el tema. No es que no se pueda resumir en un par de líneas, pero para todos aquellos fanáticos de la serie que han contemplado poco a poco el desgaste, merecen una explicación definitiva. Bueno, personalmente no soy Dios, pero intentaré analizar a través de un enfoque “sociológico” y realmente moderno el nuevo panorama de las cosas “Simpsonianas”, alejados de las suposiciones que pululan en la red sobre la cuestión y mayormente redactadas por desilusionados fans… comprendemos el dolor.

Advertencia: el siguiente artículo no ofrece algo que el resto no sepa, sino que explica las circunstancias sociales que atraviesan las nuevas temporadas. En última instancia sirve para contrarrestar la inmensidad de material teórico de la red, que se preocupan más por realizar listas y rankings en vez de entregar una explicación sustancial y homogénea.

LOS ORÍGENES

A primera vista, Los Simpson en su génesis no era más que un artefacto de la era Reagan. La sociedad estadounidense parecía alcanzar un nivel de falsas sensaciones: familias supuestamente felices se encontraban en el fondo insatisfechas, luchaban por una depresión o se veían hipócritas en la envoltura incómoda acerca de los ideales de una familia americana perfecta. Los adolescentes del film El club de los cinco (The Breakfast club) son bastante pertinentes en esta aseveración. La idea de Matt Groening era recrear esta idiosincrasia. Aunque emitido sus primeros pasos en 1987 en el Show de Tracey Ullman, no fue hasta dos años después cuando un primer episodio se materializó en la duración estándar de 20 minutos. Para ese entonces, otro programa Matrimonio con hijos (Married with children) hizo el boom: una sitcom sobre una familia “White Trash” (pero sin el componente étnico), recargado de un cinismo ingenioso e hiper-realista de la miseria cultural de ese contexto.

Los Simpson siguen en parte el camino de Matrimonio con hijos Pero aquí coartan la sátira sexual de esa sitcom y centran a la familia en una escala social estable. Sus capítulos iniciales tuvieron una acogida aceptable, si bien todavía las temáticas eran bastante pedestres. Solo con el correr del tiempo y la contratación de un fuerte cuerpo creativo, la serie evolucionó y obtuvo una apertura del enfoque mucho más amplia que la sitcom mencionada. No era tan cínico como este, pero estilizó todas sus venas para nutrirse de referencias culturales, historias entrañables, apariciones de estrellas, una fuerte presencia de la historia y política, religión, leves connotaciones. Y mención aparte de la banda sonora de Alf Clausen y su respaldo de colaboradores, capaces de crear una vastísima cantidad de melodías electicas y comerciales para el programa, desde Nashville hasta Broadway pasando por ritmos latinos y jazzy, o rap, o Malibú, etc.

Esta actividad envidiable hacía de Los Simpson una serie perfecta, donde cada año que pasaba su humor lograba los más altos estándares de calidad y dinamismo. Durante 10 años fue tan sustantivo el mejor espectáculo de todos los tiempos. Esto lo sabemos con la experiencia de verlo, pero ¿Qué ha sucedido después?.

Es inescapable que, ulterior a un periodo extenso de temporadas geniales, empiece a perder nutrientes. Este supuesto ha conducido a muchos aficionados a pensar que Los Simpson han cruzado el sendero del desgaste. En realidad, es un punto cuestionable: si observas un episodio estándar de las últimas temporadas, lo que verás no es precisamente ausencia de creatividad, sino mala creatividad. Es aquí donde pretendemos explicar la situación: se ha teorizado demasiado con el asunto, y hasta se entregaron 10 puntos en una página por los cuales “apestan” en los últimos tiempos. Nosotros no somos amigos del elementalismo, pero intentaremos ofrecer en un único concepto el panorama circulante, caótico.

LOS CAMBIOS

Muchos sostienen que se ha “prostituido” a Los Simpson, degradando la calidad. Se inventaron los años 90 cuando cronológicamente no coincide con ciertas cosas, se han alterado la personalidad de muchas figuras, historias rebuscadas, etc. Este es un punto de divergencia aquí: sin defender totalmente la posición, creo que no es tan terrible la “prostitución” aquí, ya que es producto de la extensión. Si crearas un programa de más de 20 años de duración ¿No caerías alguna vez en estas trampas?. Mi análisis no considera que esa sea la causa del degrade, y se concentrará en otro aspecto.

Durante su época de oro, Los Simpson no eran más que dibujos enfrentándose a situaciones análogas al ser humano corriente. Es la razón por la cual amamos a Los Simpson: es el dibujo animado que habla sobre nuestras vidas. Gusta a todos por igual sean niños, jóvenes o adultos que estén en el mismo escalón social de la familia amarilla… y que terminan siendo un 90% de la humanidad. Pero este tipo de entretenimiento de identificación es más propio de los años 80 y principios de los 90, cuando la gente sentía esa infelicidad de familia común. Ciertamente los estadounidenses avanzan más rápidos que el resto del mundo, y para los finales de los 90 el esquema empezaba a quedar desfasado en ellos con la evolución constante. No así para los demás países, pero los americanos se transformaron socialmente con la cultura de la prensa basura más activa que nunca, la presidencia de George Bush y la invasión de Irak, el atentado de 11-S, la tecnología e internet, la música Hip Hop, sexualidad en ascenso y embarazo precoz, nuevas formas de vida y entretenimiento.

Es muy probable (y se acepta tal hipótesis) que la falta de creatividad haya volcado a la serie a ese costado nuevo de la sociedad. Empero, Los Simpson estaban condenados a hacerlo sí o sí, sin importar la situación cualitativa. En la época dorada, se elaboraban historias y cuentos para la familia del trabajador, aquel con su casa e hijos traviesos medianamente inteligentes, con su esposa y auto común. Ahora, Los Simpson no han cambiado esa cubierta: siguen con casa y coche normales. Sin embargo, esta familia se ha transformado en sofisticadas personalidades urbanas, dejando atrás su costado más obrero o “miserable”.

Es bastante normal ver a Homer ahora con su móvil de alta gama, a Lisa con un iPod, ordenadores en cada habitación y televisores de pantalla plana en accidentales ocasiones. Para ser didácticos en el concepto, han “subido” de escalón en la sociedad: dejaron el arquetipo de la familia sencilla y de nivel medio, para gestar el nuevo brillo de clase media-alta. Esto repercute en el humor, también. Entonces, las nuevas temporadas consolidan un tipo de comedia más adecuado para departamentos, hombres de entre 30 años que trabajan en empresas, solteros o todavía sin hijos, el pseudo-snob, familias menos convencionales o de padres modernos, sectores corporativos, oficinistas, etc. Es un humor más pesado, bruto y forzado que coincide con el carácter burócrata de jóvenes adultos competitivos pero hiper-estilizados de la corriente de Nueva York, en vez de un estado o ciudad ajena a la cosmopolita (como lo era Springfield, en los buenos tiempos).

En una mirada más estrecha, es el tipo de comedia que escribe Seth MacFarlane. Un ejemplo esclarecedor es su película debut Ted, donde se despacha con ese humor en personajes de ese nivel socio-cultural y económico (el protagonista Walhberg es un trabajador oficinista de una compañía de coches,  no es una familia con hijos, tarda demasiado para casarse).

LA IMPORTANCIA DE LA MÚSICA

Un par de detalles certifican esta teoría humanística o social en Los Simpson. Por ejemplo, nadie se ha dado cuenta que la música en la serie también se modificó, y se adapta al esquema nuevo. Hay una presencia de música clásica y exuberante o cinematográfica en varios de los momentos de las nuevas temporadas (por ejemplo, cuando Marge recuerda la Bahía Percebe en las cintas, capítulo “The Wife Aquatic”). Alf Clausen se ha ido prácticamente de escena. La explicación de la música clásica o de estilo clásico radica en que, por su alta clase, en dosis adecuadas es ideal para aplicar como telón musical en pisos o lugares urbanos de ciertos lujos.

Es aquí donde nuevamente citamos el nombre de MacFarlane, pues es conocido el hecho de que le gusta la música de Big-Band (editó el álbum “Music Is Better Than The Words”) y adorna sus series y películas con este. El film Ted, en los créditos iniciales se puede escuchar este estilo, o también la banda sonora general de Padre de Familia. En Los Simpson, quizás para no copiarse de Seth, hay pocos rastros de Big-Band, y lo sustituyen por clásica. Por supuesto que la música clásica no es la que domina en realidad la serie: la banda sonora de Clausen en Los Simpson ahora se ha remplazado por la nada, el silencio y las canciones del momento que aparecen ocasionalmente, como el “Just Dance” de Lady Gaga con el que Moe baila en su taberna por ejemplo.

Pero más allá de la música, toda la serie tiene el brillo moderno de las sitcom modernas de la metrópolis estadounidense. Con estrellas del momento (¿Qué ha pasado con las épocas en que invitaban a los Ramones, Elizabeth Taylor, Johnny Cash o George Harrison?) y la cultura de la prensa basura (la sátira a un famoso programa de concursos de talentos es sintomático de la mentalidad amarillista de Scary Movie: “Si, parodiemos a todo. Hagamos Copy-Paste de las cosas”). ¿Qué se puede esperar de la gracia? Sufre las consecuencias.

Y es que el problema de este tipo de humor es que resulta muy del momento. Es una comedia basada en la voluntad de los creativos, en demostrar cuánta fuerza pueden hacer para girar los engranajes más pesados de un chiste. Es mucho más americano que de costumbre el humor, lo cual lastima considerando que sus temporadas doradas adquirían un enfoque amplio y rico, abarcador, e incluso los estadounidenses se resienten de cómo un programa genial redujo su enfoque a prácticamente esto. Aquí, todo lo que se geste no durará tantos años como sus predecesores brillantes. La excesiva urbanización, el escalón social elevado convierte a personajes tales como Lisa Simpson en mujercitas independientes liberales pero sobre-producidas de Sexo en Nueva York, solo con 8 años y en Springfield en vez de Nueva York. Todavía muchos sostienen con optimismo que hace reír y que es mejor que otras cosas… pero ellos también sienten la decepción por el nuevo brillo de clase media-alta.

Sobre El Autor

Crítico frustrado de música. Odio a los críticos de cine. No soy recomendador de películas. Muy joven para elegir una carrera, pero probablemente me decida entre periodismo, programador, publicista o psicólogo. No uso gafas.

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Una Respuesta

  1. matias

    bueno si lo simpsons ya no existen para mi, terminaron en la temporada nro 15 apróx…
    muy buena crítica chico, eres un gran criticador!